Desde la bancada periodística

Catamarca, en medio del mundanal ruido

sábado, 05 de octubre de 2019 01:19
sábado, 05 de octubre de 2019 01:19

La Argentina del Siglo XXI, o sea la que nos toca vivir, parece signada por los cimbronazos políticos y económicos que la han llevado a ser considerada por el mundo entero como un fenómeno digno de estudios. Estudios que parecen ubicarse más allá de la lógica, la razón y el sentido común.

Se habla de un país rico y las cifras estadísticas describen un país pobre. Cuanto mejor, empobrecido. Dicen que somos el granero del mundo y figuramos en un ránking a la par de países africanos donde el hambre no es chiste. Miramos a los vecinos latinoamericanos (Bolivia, Paraguay, Perú, Chile, etc) por sobre el hombro sin fijarnos en nuestro propio ombligo. Nos autotitulamos los mejores del mundo y, de antemano, ganamos cuanta competencia exista. Despotricamos contra Venezuela y, honestamente, no le vamos en zaga.

País raro la Argentina. Elevamos al altar de los ejemplos a un expresidente –Raúl Alfonsín- al que combatimos y repudiamos cuando gobernaba. Demonizamos a otros –los Kirchner- por demasiado estatistas y ahora cargamos contra alguien –Macri- que, supuestamente, venía a liberarnos del estatismo que, teóricamente, denostábamos.
Así, a pleno dribling, llegamos al presente. Tenemos un presidente que pinta un país de maravillas y que, por nada del mundo, quiere analizar la economía, pobreza o desocupación. De esas “banalidades” no habla.
Paralelamente, hay otro presidente al que el pueblo no le calzó corona o banda, pero se mueve y discursea como si ya estuviera en funciones.

Mientras esperamos elecciones cuyo resultado ya conocemos, por la encuesta del 11 de agosto, el mundanal ruido nos entretiene por TV. O nos deprime, conforme circunstancias. 
Afortunadamente, en medio del cambalachezco Siglo XXI (¡ni te lo imaginastes “Discepolín”!), nos están haciendo saber que el tiempo inmediato no será venturoso. Habrá lágrimas, privaciones, sacrificios. Así es. Nos volverán a pedir sacrificios a partir del 10 de diciembre. ¡Una más! Como cada vez que se inicia un nuevo período de gobierno.
La noticia, no buena, sería que sabemos de antemano lo que viene. Algo es algo, aunque lo que viene sea el espanto.

 

A lo lejos, Catamarca

Si la Argentina no nos deja de asombrar, por Catamarca el laberinto pasa por otros absurdos. Los ruidos tienen origen y naturaleza diferentes.
Si en algo coinciden los candidatos al título –Mauricio y Alberto- es que el 28 de octubre tendrán que parlamentar para saber cómo enrumbar una nave perdida en el medio de la borrasca del océano. Y ya sabemos, como lo dijera Séneca hace milenios, “no hay viento favorable para un barco que no sabe dónde va”.

Por lo menos rescatamos una coincidencia. En Catamarca, en cambio, la discusión política pasa por mentiras contras mentiras. Falsedades contra falsedades. Acusaciones contra acusaciones. Chicanas contra chicanas. Hasta se utiliza una cámara legislativa, no para tratar proyectos, sino para convertirla en un ring imaginario de peleas callejeras. Lo inaudito. Por protagonizar bochornos, como el del miércoles pasado, el Estado les paga a los contendores.

Los índices de pobreza fueron tratados por “los estadistas” catamarqueños. Mientras la única voz de coherencia se escuchó de boca de Paola Bazán (“la gente está esperando que le digan cómo se van a resolver sus problemas”), el tinogasteño y candidato a gobernador, Hugo Avila, indicó que no es solo responsabilidad de la Nación. La respuesta oficialista, bien destemplada, fue que a la Argentina la gobiernan los oligarcas, lo que ofendió a Marita Colombo, que se siente cansada que la traten así por defender las políticas de la Casa Rosada. La comprendemos, pero con una advertencia. Debería hacerle saber a algunos lanzallamas que la acompañan que los disparates generan nuevos disparates. Ninguno es gratis.

En medio de los mandobles verbales, nadie dijo la verdad sobre el 40% de pobreza que registró el INDEC para Catamarca. Se llega a ese número (a partir de ellos se determina si estás por debajo de la línea de pobreza), no por creciente y desbordada desocupación, sino porque los salarios son bajos con relación a las provincias de la pampa húmeda. Es una constante del NOA. La ecuación muy simple. Puede ganarse poco y que igual crezca la pobreza. En vez de discutir alrededor de estos datos, de interés para la población, se discute por la sangre. Cuesta creer, por ello, que con estas arengas  alguien piense que está ganando votos. Sería la rareza electoral.

 

Sueldos, servicios y obras

Aparte de considerar si las responsabilidades del narcotráfico tienen que ver con las fuerzas provinciales o federales, o de insistir sobre el funcionamiento de la salud pública que, ciertamente, no es un dechado de virtudes, menudea en la presente campaña el manejo que hace el gobierno de los dineros públicos y de las obras que se llevan a cabo dentro de los límites provinciales.
En ese marco, consideremos declaraciones de dos candidatos opositores. 
El intendente de Belén, que busca la reelección en un escenario de fuerte paridad, propuso con ironía “que alguien me lleve a ver las obras de la provincia”. Miguel Vázquez Sastre, postulante por Cambiemos a senador de la Capital, proclamó que “el gobierno de Macri es el que más presencia tuvo en Catamarca en los últimos 50 años”, a lo que añadió “la gobernadora reconoció el aporte nacional en las obras inauguradas en Catamarca”.
A estas expresiones deben sumarse los pedidos para que los dineros que el gobierno coloca en plazo fijo sean volcados a la producción o a mejorar los sueldos de los empleados.
Se trata de un cuadro de demagogia sobre el que conviene realizar aclaraciones.

La plata que recibe la provincia por coparticipación, se coloque en plazo fijo o no, se invierte casi el 100% en pago de sueldos o la atención de los servicios básicos (salud, educación, seguridad, etc). Pensar en otras inversiones, significaría despidos, menos valor de los salarios y resentir el funcionamiento de la administración. ¡Que nadie se engañe con los cantos de sirena!
Ahora vamos a las obras, a las que se refirieron Ríos y Vázquez Sastre y que, intuimos, conocen el fondo de la cuestión. 
En un 90% se llevan a cabo con aportes nacionales, pero el gobernante local de turno debe golpear los despachos porteños para conseguirlas. Eso es lo que hicieron Brizuela del Moral en su momento y, más tarde, Lucía Corpacci. Consiguieron del kirchnerismo todos y cada uno de los contratos, los que deben cumplirse independiente de quien sea el locatario de la Casa Rosada. 

Es cierto que la administración Macri destrabó partidas para Catamarca, pero correspondían a los acuerdos del pasado que consiguió la gobernadora. Diríamos, para ser concretos, que este gobierno pagó parte de las obras que habilitó el gobierno anterior. Ninguna propia, queda claro.
Como las elecciones están a la vuelta de la esquina, sería bueno que las partes reflexionen y le digan la verdad al pueblo. Aparte de dar a conocer las propuestas para temas vitales como sostener las economías regionales o favorecer los planes mineros, sin las cuales no se puede visualizar un futuro color de rosas.
El ruido electoral trae confusión y desatinos. En la provincia y la Nación. Son distintos, pero parecidos.

El Esquiú
 

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Esperanza
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Indiferencia

Comentarios

05/10/2019 | 10:08
#0
La gente está esperando que le digan como resuelve sus problemas. Eso dice Paola Bazán y es posible que así sea para un grupo de gente relativamente joven. PORQUE LOS MÁS GRANDES, incluso los padres, tíos y abuelos de Paola SABEMOS QUE DEBEMOS HACER: TRABAJAR. ¿No nos da la cabeza? Estudiemos: ES GRATIS HASTA LA UNIVERSIDAD. ¿No tenemos para libros? Hay BIBLIOTECAS EN LAS FACULTADES. Muchos tragamos libros en la Biblioteca Universitaria. NO HAY EXCUSAS. ¿NO SABES IDIOMA? no te preocupes, los árabes en Argentina y los Chinos hoy aprenden de a poco Y TRABAJAN IGUAL. Aquí TODOS DEBEN SABER que hay una solución SENCILLITA: TRABAJAR, TRABAJAR Y TRABAJAR. ¿Pagan poco? NO HAGAN COMO BIRO QUE LLORA,LLORA Y LLORA. Hay que PRESTAR SERVICIO y ducharse (hay agua por lo menos) y acostarse a descansar hasta la salida del sol. Porque eso no les inculcan: AL QUE MADRUGA DIOS LO AYUDA.

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