Apuntes del Secretario

domingo, 01 de diciembre de 2019 00:24
domingo, 01 de diciembre de 2019 00:24

Mientras el kirchnerismo se apresta a retomar el mando en la Argentina, los tambores de guerra se hacen sentir en los dispersos cuadros opositores. Lo que fue “Cambiemos” o “Juntos por el Cambio”, para bien o para mal, tendrá variantes fundamentales a partir que el presidente Mauricio Macri, en la semana que se inicia, deje el poder. La idea de éste último de convertirse en jefe de la oposición, por contrapartida, ya tiene fuertes resistencias entre los diferentes socios de la alianza que, en 2015, consiguió quebrar al peronismo y alentó esperanzas de producir un cambio plagado de promesas que, en su gran mayoría, no se cumplieron. De hecho, todos los indicadores económicos cayeron verticalmente y rémoras como la pobreza y la desocupación campean en la Argentina de estos días. En medio de esta situación y dejando el poder, con lo que ello significa, la situación para el Jefe de Estado es problemática y no todos lo miran con la simpatía de otras épocas. Los socios principales de Macri, la UCR y la Coalición Cívica, debaten la continuidad o no de una alianza que acaba de resignar el gobierno.

Avalando los conceptos del primer bloque, el secretario general del comité nacional de la UCR, el tucumano José Cano, señaló que a partir del 10 de diciembre “comienza otra historia”. Eso y decir que se oponen a una conducción omnímoda de Macri es exactamente lo mismo. Figuras de primer nivel, como son los casos de los gobernadores radicales Alfredo Cornejo –fue el gran ganador de la última etapa electoral- y Gerardo Morales, cruzan diatribas y entendimientos, pero en todos los casos coinciden que la conducción de la oposición tiene que ser, si o si, horizontal, algo que no se compadece con el ADN del actual presidente. El considera que está para mandar y lo demostró en estos cuatro años. Todas las decisiones fueron suyas y, aunque les duela, los radicales doblaron las rodillas ante el temor de resignar las canonjías de la Casa Rosada. Hasta tuvieron que aceptar las agresiones y ofensas casi gratuitas de Elisa Carrió para sostener la alianza y la gobernabilidad en las provincias y poder enfrentar con chances los procesos electorales del presente año. Sin elecciones a la vista y sin gobierno nacional, descreemos que cualquier conducción radical vaya a seguir soportando a Carrió que, por otro lado, anunció el retiro de la política. Tratándose de esta dirigente, creer en su palabra sería una ingenuidad.

La diáspora nacional, como es de suponer, se traslada a Catamarca y plantea un panorama verdaderamente desolador para la oposición. Ha perdido fuerza en la Legislatura, copada por el peronismo en ambas cámaras, y en todo el Valle Central no tiene más intendencias. Apenas le quedan algunas del Oeste que, por más que lo quieran, no pueden ser refugio de un partido a la deriva. A esto se agrega que la UCR ya venía fracturada y no existe ni el menor presagio que vaya a existir un acuerdo que permita cicatrizar la herida que dejó la división interna y la caída catastrófica que sufrió en las elecciones. Por si no alcanzaran las malas noticias para el sector, se acaba la conducción de organismos nacionales en la provincia, con los cuales se hacía política. Efectivamente es así. Las acciones del ANSES o el PAMI, por caso, eran vitales para mantener viva a esta oposición que tiene como conductor de hecho al senador Oscar Castillo que, aun cuestionado desde todos los ángulos y con una retahíla de derrotas sobre sus hombros, pretende seguir imponiendo sus personalísimos criterios.

En relación a Castillo, conviene repetir que dentro de dos años finaliza su quinto mandato nacional como senador (independiente de una diputación provincial en los 80 y una gobernación en los 90) y desde su entorno no tienen dudas que tratará de repetir y prolongar su estancia en el Congreso hasta 2027. Mañas, picardías y triquiñuelas en el orden partidario le sobran, por lo tanto a nadie debería extrañar que ya esté pergeñando la forma de quedarse con la banca. Por cierto, tendrá más problemas que otras veces. Su imagen e intención de votos son paupérrimas, la UCR por cuenta propia ha decaído electoralmente y, aparentemente, no tendría grandes sponsor. En ese sentido, aunque resulte extraño, quien lo podría ayudar sería el peronismo encaramado en el gobierno provincial. A ellos les resulta muy funcional que Oscar Castillo se mantenga como mandamás de la oposición porque representa un contrapeso en si mismo. Algo parecido a lo que ocurría con Ramón Saadi en los años 90. Era el líder indiscutido y hasta amado del peronismo, pero la prole independiente no quería saber nada con él. Lo de Castillo es tragicómico: si resultara electo en 2021, aunque fuera por la minoría, superaría los 40 años prendido como garrapata de los mejores presupuestos del país. ¿Y qué hizo por Catamarca? La ciudadanía tiene la respuesta.

Aunque las centrales obreras tengan otra conducción, el personaje de mayor presencia pública –o mediática- dentro del gremialismo local es el titular del SOEM, Walter Arévalo. Dirigente de carácter, ha encarado cuestiones que lo han colocado en el centro de la escena. No se anduvo con chiquitas. Instaló debates de gran resonancia ciudadana. Algunos loables, otros no tanto. Dentro de los primeros, nadie puede no valorar su lucha contra el plus médico. En este sentido, vale aclarar que su cruzada no solo tiene que ver con la defensa de los compañeros municipales, sino con todos en general y por ello merece ser destacado. Lo vamos a decir con más fuerza: si no fuera por Arévalo, el cobro indebido de los médicos estaría naturalizado “como uso y costumbre”. Por ello sería bueno que, con una nueva conducción, OSEP ayude a extirpar este flagelo. Volviendo al gremialista, otra de sus batallas tiene que ver con una de las funciones indelegables de la Municipalidad: la recolección de la basura, por la cual cobra y con ello ayuda a consolidar el patrimonio con el que se mantiene a los empleados. Aquí se equivoca Arévalo. Está molesto porque el municipio ha conseguido que se la declare “servicio esencial”, lo que le permite apelar a ayuda externa en el supuesto de una huelga que convierta a la Capital en un maloliente basural. Si se mantiene en esa postura, todos tendrán derecho a pensar que utiliza esta situación como un método extorsivo, tal como lo señalan algunas campañas mediáticas en su contra. En más, que compare “a unos y otros” y que cargue las tintas sobre la política no es avanzada ilegal. Después de todo, como lo expresa, no está bien que un trabajador que cuida la plaza 25 de Mayo todos los días gane $6.000 y haya políticos que embuchen $180.000 y $70.000 para subsidios dudosos. Estas cosas, claramente, son las que le permiten a Arévalo estructurar un discurso anti sistema, aunque algunos, injustamente, lo comparen con “un patrón de estancia” de los viejos tiempos.

En la última sesión ordinaria de la Cámara de Diputados se profundizaron las exigencias que establece la ley para el uso de las regalías. Todo lo que se hizo en los últimos seis años para que el dinero de la minería termine en obras de infraestructura para los pueblos, se complementa con las nuevas medidas. Los municipios tendrán un plazo de seis meses para especificar los proyectos de inversión y los programas para capacitación. Vencido ese término podrán perder el manejo de los recursos y el Poder Ejecutivo quedar facultado a ejecutar las obras y capacitaciones, aclarándose que éstas últimas no podrán sobrepasar el 5% del proyecto y, necesariamente, deberán estar vinculadas a la inversión. Desde la oposición, el diputado Francisco Monti, con buenas razones, se quejó de la burocracia provincial que también debe ser un escollo a salvar. Más claro: que no todas las exigencias sean para los jefes comunales. Que también tengan que ver con el gobierno central.

RECUERDOS. Como lo hacemos habitualmente, cerramos los “Apuntes del Secretario” con el repaso de acontecimientos ocurridos hace 25 años.
El 27 de noviembre de 1994, con variadas expectativas, se llevaban a cabo en la Argentina las elecciones internas de la Unión Cívica Radical (UCR), destinadas a elegir el candidato presidencial para los comicios del año siguiente. El rionegrino Horacio Massaccesi, acompañado de Antonio Hernández, se imponía a la fórmula Fredy Storani-Rodolfo Terragno: 65.8% a 34.2%. En Catamarca el resultado fue aún más contundente. 86.7% a 13.1%. Esto es, 10.887 votos para Massaccesi contra 1.670 de Storani. Ambos precandidatos habían visitado durante la campaña nuestra provincia y más específicamente a Oscar Castillo que, aquel tiempo, era vicepresidente segundo del comité nacional. De todas maneras, cuando se produjo la elección de mayo de 1995, Massaccesi cayó por cifras catastróficas frente a Carlos Saúl Menem, que venía con todo el ímpetu que le daba haber frenado la inflación por intermedio del Plan de Convertibilidad (un peso igual a un dólar) de Cavallo.

Un día como hoy, 1 de diciembre de 1994, asumía como director del Servicio Penitenciario “Julio Herrera” (todavía funcionaba en Güemes y Virgen del Valle)  el doctor Julio César Sánchez Reynoso. Reemplazaba en iguales funciones a Dimas García y lo ponía en funciones el ministro de Gobierno de la época, Guillermo Herrera. Este último destacaba que quien años más tarde iba a ser el creador de FATVIACA “estaba integrado desde hacía más de diez años al Servicio Penitenciario”.

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Comentarios

06/12/2019 | 15:13
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el que escribe esto tiene menos calle que venecia... arevalo es de los que cobran fortunas, o no saben que hizo nombrar funcionaria a la mujer? Se queja de lo mismo que se beneficia

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