Apuntes del Secretario

domingo, 29 de diciembre de 2019 01:11
domingo, 29 de diciembre de 2019 01:11

Por motivos diferentes, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM), Walter Arévalo, se mantuvo en la cresta de la ola en la última década. Cuando no fue por haber logrado importantes ventajas para los empleados del sector, fue por haber levantado las banderas en contra del plus médico, a través del cual mantuvo en vilo al Poder Ejecutivo y a los legisladores de ambas cámaras. Paralelamente encabezó las movilizaciones más numerosas y turbulentas y, más de una vez, convirtió a San Fernando del Valle en un basural gigantesco con lo cual, la mayor parte de las veces, logró propósitos loables y algunos no tan loables. También llamó la atención por movidas políticas. Fue, por ejemplo, cuando proclamó que los gremialistas no debían permanecer al frente de las organizaciones por más de dos períodos, con lo cual se puso en la vereda del frente de casi un centenar de capos sindicales. De igual modo, en otra instancia, anunció que junto a la exconcejal Laura Liliana Barrionuevo se lanzaba al ruedo político, lo cual no fue más que un amague en su carrera por ganar los primeros planos.

 

Todas estas movidas, sin embargo, no se comparan con lo que fue su arranque como máximo dirigente del gremio municipal. Tras derrotar en las urnas a un histórico del sindicalismo, Justo “Alo” Barros (comandada el SOEM desde los años 80 cuando desplazó al extinto Oscar “El Santiagueño” Vera), inició una campaña de transparencia que llamó la atención. Acusó a su antecesor de innumerables pillerías y de haber fundido al gremio, por lo cual llevó algunas denuncias a la Justicia, ninguna de las cuales progresó hasta el día de la fecha. Es más. Barros jamás ostentó las ganancias mal habidas por la que supuestamente lo acusaban y, por el contrario, observó una austeridad muy parecida a la de una persona que vive con lo justo. Aparte de lo que nunca pudo comprobar, digamos que Arévalo utilizó casi idénticas metodologías de protesta que Barros, agregando un discurso de barricada que lo distingue claramente. Ahora mismo, en brutal contradicción, pidió la conciliación obligatoria y amenazó a Saadi de hacerlo pasar un 2020 lleno de vicisitudes. En síntesis, si buscó con su oratoria y comportamiento diferenciarse de “Alo” Barros” no lo consiguió y hasta diríamos que retrocedió. En materia económica, podría terminar como gran culpable que a gente de planta permanente se le practiquen descuentos o que algún precarizado quede en el camino.

 

En la última semana fue materia de discusión. El Poder Ejecutivo envió a la Cámara de Senadores los pliegos de jueces y fiscales que van a ir cubriendo vacantes en la Justicia provincial. Lo hizo después de recibir los resultados de concursos que llevó adelante el Consejo de la Magistratura, durante los cuales no se detectaron situaciones anómalas o contrarias a los requisitos que exige la Constitución provincial. También avalaban la decisión los informes proporcionados por el Colegio de Abogados o la Asociación de Magistrados, entidades estrechamente vinculadas a los profesionales del Derecho. Esta vez, inclusive, se requirió la opinión de la facultad de Derecho de la Universidad de Catamarca y de la Corte de Justicia, que ratificaron los procedimientos aplicados para los distintos casos. Solamente en uno de ellos, el del abogado Facundo Barros Jorrat, se detuvo el cortesano José “Pepe” Cáceres para afirmar que, supuestamente, por no haber tenido experiencia en la materia específica, no reunía las condiciones para ser fiscal penal. Como lo explicamos en su momento, ningún artículo de la Constitución alude a la forzada interpretación que hizo el más veterano de los miembros del máximo tribunal y el artículo 213, que refiere precisamente las exigencias, tampoco lo hace. Allí se lee que para ser miembro del ministerio público, en primera instancia, únicamente se requiere ser argentino, tener 25 años y 3 de ejercicio de la profesión o haber desempeñado funciones judiciales por más de un año.

 

La solitaria posición de José Cáceres, como varias otras que rozan el escándalo, se inscribe en el ámbito político. El joven Barros no es para él un postulante más, sino el hijo de un dirigente peronista de prolongada trayectoria como Daniel Barros, actual miembro del directorio de YMAD. De alguna forma buscó “sacarlo de la cancha” por ser “hijo de” y no por los argumentos que esbozó que, claramente, representan una falsedad ideológica. Al ahora fiscal Barros le tocará en funciones demostrar sus valores, conocimientos y compromiso con la Justicia, lo que en definitiva importa a la ciudadanía. Por último, a propósito de informes sobre potenciales candidatos de la Justicia, en 1994 el Poder Ejecutivo –encabezado por Arnoldo Castillo- pidió una opinión al Colegio de Abogados sobre la postulación del extinto Guillermo Díaz para asumir como ministro de la Corte. Desde el organismo le contestaron que no podía hacerlo por ser jubilado (artículo 168 de la CP). Lo mismo valía para Cáceres, al jubilarse con la ley de “pantalones cortos”, pero el gobierno radical desoyó la advertencia y habilitó a ambos.

 

La controversia originada por la opinión de Cáceres, llevó confusión al bloque de diputados de la UCR, siempre dispuesto a denunciar por las dudas. Un grupo de ellos, en ese sentido, presentó una impugnación en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado siguiendo la “doctrina” Cáceres. Todo terminó en un doble papelón porque los senadores radicales –Omar “Toti” Noriega (Paclín) y Luis Cordero (Ancasti)- se sumaron a los peronistas y votaron el acuerdo. Actuaron así, sin dudas, porque los argumentos en contrario solo existían en la mente de Cáceres. La confusión siguió con un twitt del diputado Tiago Puente que no tiene desperdicio en términos de incoherencia. Leamos: “El lunes presentamos como bloque de Diputados de la UCR una impugnación al pliego de Facundo Barros por no cumplir con los requisitos exigidos por la Constitución. Hoy (por el jueves), el bloque de senadores de la UCR aprueba el pliego sin objeciones. Imposible construir una oposición seria así”. Tiene razón Tiago: no se puede construir nada con falacias y mentiras. Los senadores, al parecer, leyeron la Constitución. Usted no. O se dejaron llevar por Cáceres, sobre el cual escuchamos una graciosa comparación. Para un hombre de leyes que alguna vez fue ministro de Gobierno, “que el ministro de la Corte se explaye sobre la Constitución es más o menos lo mismo que Barreda (aquel abogado que asesinó a su mujer y sus hijas) aluda a la violencia de género”.

 

Después del enorme papelón que pasó en las elecciones catamarqueñas en las que fue candidato a diputado nacional (salió tercero cómodo, a más de 100.000 votos de diferencia de Lucía Corpacci) y de la magra performance de la fórmula Lavagna-Urtubey en el orden nacional, el gastronómico José Luis Barrionuevo se llamó a silencio. Terminó con sus apariciones en la televisión nacional, donde proclamaba que el actual presidente de la Nación era una marioneta de Cristina Kirchner, su enemiga número uno desde hace más quince años cuando era su compañero de banca en el Senado de la Nación. También dejó de utilizar algunos micrófonos locales que lo llamaban para hacerle preguntas acomodadas a su gusto, con lo cual puede decirse que su figura política comienza a apagarse irremediablemente. Por el lado del gremialismo, al mismo tiempo, su figuración es nula. Sin embargo, siguiendo el lema “jamás vencido, ni aun vencido”, a nadie sorprenderá que reaparezca este verano desde las playas marplatenses, donde también tiene sus intereses (y su casa de vacaciones), tratando de captar atención. ¡Díscolo y pícaro hasta morir!

RECUERDOS.

Como lo hacemos habitualmente, en el último bloque de los “Apuntes” incluimos los sucesos del pasado.
Como lo dijimos el pasado jueves, el Club de Leones de Catamarca, a fines de 1994, distinguía con la entrega de diplomas a los mejores compañeros capitalinos de 7mo. Grado.

Entre las autoridades que asistieron al acto figuraban la directora de Cultura de la época, Graciela Mentasti; la interventora del Consejo General de Educación, licenciada María Pasión Rodríguez de Grass; supervisores, directivos de distintos establecimientos, alumnos distinguidos, padres y los siguientes leones: Arturo Nieva, García Paz y Ricardo Diego María Moreno, además de Francisco Ocampo, Mercedes de Aguaysol y Angel Carpio. Hoy completamos la lista de los premiados por su comportamiento ejemplar. Escuela del Barrio Apolo: Damián Marcelo Segura, Rosa Elena Abregú y Pablo Daniel Chamorro. Escuela San José Obrero: Diego Antonio Robles. Escuela “Libertador General San Martín”: Jorge Javier Ahumada. Escuela “9 de Julio”: Lucas Tula y Luis Marcelo Luna. Escuela 180 de Parque América: Roque Juan Galarza. Escuela 257 “Capital Federal”: Héctor Hugo Ortega, Jorge Rafael Chanquía, Ariel Fernando Medina y Alberto del Valle Martínez. Escuela 491 “Naciones Unidas”: Juan Angel Narváez, Víctor Bustamante y Ariel Aníbal Toledo. Escuela Hogar “Fray Mamerto Esquiú”: Paola Karina Denett y Lucina Mabel Arias. Escuela 243 “Javier Castro”: Norma Cecilia Cejas, Rosa Mabel Pacheco y Juan Manuel Salgado. Escuela “Santiago del Estero”: Cintia Cano, Jesús del V. Tejeda, Talia de la Peyre, Andrea de la Fuente y Mirian Elena Canova. Escuela 323 “Alfonso Carrizo”: Ana Soledad Santillán, Liliana Beatriz Avila, Andreina Emilse Moya y Analía Lorena Piñero. Escuela 324 “La Quebrada”: Omar Ricardo Coronel. Escuela 428 “Dr. Enrique Ocampo”: María Magdalena Prenazzi, Ivana Vergara y Rosa Elena Lobos. Escuela 69 “Rita Vera de Villarroel”: Eliana Aybar y Daniela Rojas. Escuela 35 “Gral. San Martín”: Rubén Darío Nieva, Mariana del Valle Vega y César Daniel Ponce.

 

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Comentarios

29/12/2019 | 13:13
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Barros ha sido uno de los personajes que mas ha estafado al erario publico en los ultimos tiempos... como puede ser que su hijo (inepto y corrupto) pueda llegar a ser fiscal anticorrupcion de la provincia? por favor!!!!!

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