Gianfranco Colla

Un inmigrante enamorado de Catamarca

domingo, 10 de marzo de 2019 02:03
domingo, 10 de marzo de 2019 02:03

“Pantalón cortito/bolsita de los recuerdos,/pantalón cortito/con un solo tirador”, tarareaba Gianfranco Colla. Tal vez esos versos de la canción “Chiquilladas”, de Leonardo Favio, le recordaban aquellos primeros años de su vida cuando siendo pequeño llegó a Catamarca, desde su Italia natal, atravesando el océano junto a sus padres y a su hermano, y adonde nunca más volvió. Porque se enamoró de Catamarca, tierra que supo de su calidad humana y de su enorme quehacer en lo social, cultural, deportivo y comercial. Fue un emprendedor nato con una gran vocación de servicio. Sin lugar a dudas, la matriz de su accionar son los logros en el Club Sportivo Villa Cubas, donde escribió páginas de oro. 

Hace exactamente siete días, a los 84 años, partía de este mundo, dejando inmortalizada su entusiasta y eficiente labor en la comunidad catamarqueña, especialmente en el centenario barrio de avenida Ocampo. Desde estas páginas queremos rendirle homenaje a este hombre particular, en cuyo afán nos ayuda su sobrina ahijada María Cristina Colla, con quien vivió los últimos años de su vida.

En la calurosa siesta catamarqueña llegamos a su domicilio particular, ubicado en el sur capitalino, donde nos recibe acompañada de su esposo Oscar Diego Ponce y sus hijos Santiago Javier y Walter Martiniano. En la mesa del comedor se observa un abanico de fotos, reconocimientos, revistas y otros recuerdos que ella atesora.  
La joven cuenta que “vivió conmigo los últimos 15 años de su vida, antes vivió con mi papá Arnaldo Santiago Luciano Colla, conocido en el comercio como “Dito”, y mi mamá María Cristina Gerzicich”.

“Fue un inmigrante italiano. Nació el 22 de noviembre de 1934, en Bassano de Grappa, provincia de Vicensa, Italia. Su verdadero nombre era Gianfranco Colla. Nos contaba que cuando tenía 1 año y dos meses, aproximadamente, vino con su papá Arnaldo Colla, su mamá Giuseppina Varagnolo y su hermano Renzo Arnaldo. Llegaron a la Argentina en barco después de navegar más de 60 días”, describe. Según el libro “Nonni  Lontani  di Paderno  a Catamarca” referido a los italianos en Catamarca, “llegan desde Italia en el vapor Neptuno”, escapando de los preludios de la Segunda Guerra Mundial.

“Mi abuelo Arnaldo Colla ya conocía Catamarca, había venido a trabajar acá, y como le gustó la zona, el clima, decide buscarla a mi abuela y a mis tíos en Buenos Aires, para radicarse definitivamente en la provincia. Mi abuelo era comerciante en Italia. Acá, con el tiempo, compra la esquina de República y Sarmiento, donde hoy es el Banco Nación. Esa fue la primera casa, allí nace mi papá, Arnaldo Santiago Luciano, en una habitación ubicada donde hoy está el ascensor del banco”, continúa relatando. 

En ese lugar surge el primer emprendimiento comercial de la familia, El Emporio Colla, que “atendía mi abuelo, y cuando él fallece se hace cargo mi tío Franco. Ahí arranca su vocación de comerciante”.

Gianfranco era el primogénito de tres hermanos, “vino muy chiquitito de Italia y decía que su infancia fue maravillosa, muy de familia y con mucho amor. Hizo la primaria en el colegio Padre Ramón de la Quintana y la secundaria en la escuela Jorge Newbery. Hablaba italiano al igual que mis abuelos y mi tío Renzo. Nunca más volvió a Italia, amaba Catamarca, decía que su corazón era de esta tierra”.

Luego, los Colla adquieren un terreno ubicado frente a La Alameda, en la actual Camilo Melet y Mariano Moreno, donde hoy funciona la Sociedad Italiana. En ese entonces era un descampado inhóspito, con escaso número de casas fincas.

En ese predio se levantó el Ideal Park, famoso por los bailes populares. Como estaba frente a La Alameda, cuando la Banda de Música terminaba de actuar, concurrían muchas familias con sus hijos a beber algo fresco.

En 1949, a los 60 años, muere su padre y la familia continúa adelante con la empresa creada por Arnaldo “hasta el año 1957 en que transforman las instalaciones, se agradan las pistas de baile, se construye un gran escenario y se inaugura el recreo Tropicana, local famoso en la década de los ‘60”, consigna el libro de los italianos, en cuyas páginas, Gianfranco dice que “fue un éxito extraordinario, cambió el público familiar por el de jóvenes estudiantes. Había asistencia masiva en los bailes de Carnaval, del Estudiante, reuniones, eventos, animados por el famoso y recordado Manuel Flores”. 

En la actualidad, la propiedad inicial de la familia es la sede de la Sociedad Italiana de Catamarca y un sector propiedad del Vice Consulado Italiano.

A propósito de este lugar convocante, María Cristina señala que “en esa época a mi tío le encantaba organizar las fiestas por el Día del Estudiante en Tropicana, con el desfile y la elección de la reina. Traía espectáculos de afuera, vinieron a Catamarca Sandro, Palito Ortega, Donald, todos los artistas del famoso Club del Clan, al igual que artistas internacionales. Los espectáculos eran tanto en Villa Cubas como en Tropicana, en ambos lados”.

“Fue el precursor de los carnavales en Catamarca, le encantaba armar carrozas y la elección de la reina. Era un hombre al que le gustaba la vida social, interactuar con todas las personas, no le importaba la clase social. Y si veía que a alguien le faltaba algo no dudaba en ayudarlo. Hay muchísima gente que vive en Villa Cubas, que nos contó que en su época de oro en el club ayudaba mucho a los niños que andaban en la calle”, comenta.
Su espíritu emprendedor lo llevó a incursionar en diferentes emprendimientos. Al respecto, nuestra entrevistada refiere que “adquirió una flota de taxis, que manejaba mi papá, hacía viajes a Buenos Aires, San Carlos de Bariloche, Mar del Plata y muchos otros lugares de Argentina llevando gente muy importante de Catamarca. También tenía una farmacia en la esquina donde hoy está la Minerva, y varias más, que no sé dónde estuvieron ubicadas”.

“En los últimos tiempos, después de tantos años, estaba cansado de la vida rutinaria del comerciante. Pero había algo que no podía dejar: la venta de la Lotería de Santiago. En Catamarca, debe haber entregado entre 15 y 20 grandes, él también ha ganado una o dos veces. Mucha gente lo buscaba porque decía que él era la suerte. Creo que no le quedó nada pendiente. Lo que quería hacer lo hacía, si fracasaba se volvía a levantar y seguía. Nunca se dio por vencido”, enfatiza.

“Dice el abuelo que los días de brisa/ los ángeles chiquitos se vienen desde el sol/y bailotean prendidos al barrilete/flores del primer cielo, caña y papel color”, expresa el cantautor mendocino en su bella creación musical, remitiéndonos a una imagen sencilla y tierna: Gianfranco en el cielo jugando con la pelota de trapo, símbolo de su entrañable pasión. 

 

De Status a Cuore

“En 1975 inaugura Status, en República y Rivadavia -después se transformará en Cuore-, que con el tiempo, calculo que en el 2000, lo traslada a República, al lado del Banco Hipotecario. En el 2002, cierra el local porque estaba cansado de ir y venir”, afirma su sobrina. Según sus estimaciones, “Cuore se inaugura entre el ‘78 y el ’80. Fue una época hermosa, ahí pude compartir con él muchos momentos, me gustaba atender al público. Abría a las 6 de mañana, cerraba al mediodía tipo 2 de la tarde, y volvía a las 4 de la tarde hasta las 12 de la noche”, detalla, apuntando que “en Cuore encontrabas lo que se te pueda ocurrir, vendía cigarrillos nacionales e importados, tenía bombonería, disquería, empezó vendiendo long play de pasta, luego cassette y CD, regalería, peluches, instrumentos musicales, bombos legüeros, guitarras comunes y eléctricas, flautas, redoblantes y accesorios como cuerdas y púas. Creo que era el único negocio en Catamarca donde se cargaban los encendedores a gas y bencina, además cambiaban las pilas de los relojes. También vendía juegos de azar como el Prode, la Quiniela, el Loto, Quini, Telekino, la Lotería de Santiago y otras que vinieron a probar suerte en Catamarca. Era el principal y uno de los primeros vendedores de la Santiagueña en Catamarca, lo hizo hasta febrero o marzo del año pasado, después se enfermó y falleció a los 84 años”.
 

 

Su importante paso por Villa Cubas

Su obra maestra quedó plasmada en el club de sus amores: Villa Cubas, al que sentía “como si fuera un hijo, amo tanto a Villa Cubas que por algo estuve dieciocho años de presidente”, decía en una entrevista.
Comenzó jugando al básquetbol en las inferiores hasta que llegó a primera, pero su destino era otro. A los 29 años asumió el desafío de conducir los destinos de la entidad, llegando a ser el presidente más joven en toda su historia.
Dirigentes, periodistas y personas que lo conocieron coinciden en afirmar que fue el gestor de la época más floreciente del club de barrio convertido en modelo.
 

“Lo recuerdo como un gran dirigente”

El dirigente deportivo Mario “Kokín” Aragón, otrora jugador de distintas disciplinas deportivas, fue uno de los hombres que acompañó a Gianfranco Colla en su gestión al frente de “Los Leones del Altiplano”. Exponentes de la misma generación compartieron actividades por muchos años, junto con otro pilar de su accionar: Reyes Nonato Vega, un baluarte del ciclismo provincial.
“Lo conocí porque estuve muchos años en el club Villa Cubas, donde primero fui jugador de fútbol de las divisiones inferiores y después entrenador y dirigente. Fui secretario general durante su presidencia, fue la época en que se hizo la infraestructura del bowling y todos los otros trabajos. En ese contexto estuve colaborando en todo momento con él”, relata.
Y destaca que “jamás faltaba a las canchas de fútbol, siempre iba a ver jugar a Villa Cubas, estaba en todos lados, en la Liga, en el club y en cualquier otro lugar donde se presentaba”.
Asimismo, acentúa que “era una persona muy diligente, inclusive los años que estuvo a cargo de la cantina del club; venía de trabajar en el bailable que había frente a La Alameda y con esa experiencia también organizaba los bailes en Villa Cubas. Eran muy especiales los bailes de Carnaval”.
Su compañero de ruta en el trajín deportivo lo recuerda como “un gran dirigente, por muchos años y hasta hace poco, seguía estando cerca de quienes lo conocían. Era muy respetado entre los amigos que tenía en Villa Cubas”.
“Trabajé incansablemente a su lado, y siempre voy a reconocer todo lo que hizo por el club”, afirma el ex dirigente ‘león’, agregando que “fue un buen amigo, lo llevé varias veces desde la cancha hasta el lugar donde vivía. La verdad que sentí muchísimo su partida”. 
En este punto se permite apreciar que “lamentablemente, me comentaron que cuando fue el entierro prácticamente no había nadie. Yo estaba en el interior de la provincia y no pude estar ahí”.
Se fue en silencio, sin el tributo querido en su marcha hacia la última morada, pero seguramente hoy anida en el corazón de la muchachada del club del oeste capitalino, que se dio el lujo de contarlo entre la pléyade de la dirigencia altiplana. 
 

 

“Su obra en el club perdura en el tiempo”

El periodista deportivo Leopoldo Nicolás “Leo” Romero siguió la trayectoria de Gianfranco Colla y compartió la pasión por el club del barrio. Hoy nos comparte su testimonio afirmando que “si bien era un apasionado del fútbol, apoyó todos los deportes que se practicaban en la institución de avenida Enrique Ocampo, incorporando las bochas y el bowling, especialidades para las cuales construyó las más modernas instalaciones que existen en la ciudad y la provincia en general”.
Trae a la memoria que “cuando él asume se construye la secretaría, la cantina, la cancha de fútbol y de básquetbol y la tribuna principal del estadio de fútbol. Una obra monumental en materia de infraestructura deportiva de aquella época. Para posibilitar las construcciones se debió reencauzar una acequia que atravesaba el predio”.
“Gianfranco Colla construyó un pequeño gran imperio llamado Villa Cubas. Es cierto que se destacó en lo social, cultural y comercial, pero todo eso se esfumó, la obra que perdura en el tiempo es lo que logró en Villa Cubas”, subraya.
El hombre del periodismo deportivo resalta sus cualidades personales, señalando que “fue una excelente persona, de una calidad humana impresionante, y un enorme emprendedor”. 
 

“Impulsó la iluminación de la Ocampo”

María Cristina Colla asevera que su tío “fue muy importante para el club y para Catamarca; en el año ‘63 asume como presidente, con 29 años, siendo el más joven de la historia del club. Nadie creía que podía llevar adelante una responsabilidad de esa envergadura; incluso él mismo pensaba que no podía ganar las elecciones, sin embargo lo hizo y por mucha diferencia”. En este sentido refiere que “llega al club siendo italiano, y por reglamento debía ser argentino para asumir el cargo, entonces decide hacerse ciudadano argentino. El Juez Federal Ricardo Guzmán le entrega el acta de Ciudadano Argentino, es entonces cuando corta su verdadero nombre y pasa a llamarse Gian Franco Colla”.
También los vecinos aledaños a la entidad deportiva se vieron beneficiados con su empeño, ya que “hizo todos los trámites en la municipalidad para que pudieran  colocar la iluminación completa de la avenida Ocampo, porque todo eso era oscuridad pura”, manifesta la joven.
 

 

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Comentarios

12/03/2019 | 08:53
#5
Excelente la semblanza de Don Gian Franco Colla. Acotación al margen: José María Carbajal Pruzzo, El Sabalero, cantante, compositor y guitarrista uruguayo, fue el autor de Chiquillada que interpretaron entre otros Jorge Cafrune y Leonardo Favio.
11/03/2019 | 21:26
#4
La ingrata sociedad y la indiferencia puesta de manifiesto por toda la barriada villacubana por no despedir y reconocer aunque sea muerto ya a este Gran Dirigente y ejemplo para todos, me duele en lo más profundo. Que descanse en paz y quizás el Club Villa Vubas le tribute el homenaje póstumo que se merece.
10/03/2019 | 21:33
#3
Arriba la tanada hermosa que hizo grande a Catamarca y la Argentina toda!!!!!!
10/03/2019 | 12:05
#2
Muy hermosa historia de una gran pesona que tuve la suerte de conocer. Que dios lo tenga en lo mas alro de la divina gloria.
10/03/2019 | 10:04
#1
Un icono de Catamarca fue Franco Colla. ¿Cuántos Franco necesitaríamos para mover este gigante dormido que es la provincia de Catamarca toda?

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