Apuntes del Secretario

domingo, 21 de abril de 2019 00:00
domingo, 21 de abril de 2019 00:00

Que hayan quedado apenas cuatro distritos –Capital Federal, Buenos Aires, Catamarca y Tierra del Fuego- para elegir sus gobernantes en la fecha que se realizarán las presidenciales, es muestra acabada que, propios y extraños, se quieren alejar del “fenómeno Macri”, considerado negativo para quienes están a su lado o concilian posiciones con su administración. Hasta los gobernadores afines como Gustavo Valdez (Corrientes), Alfredo Cornejo (Mendoza) o Gerardo Morales (Jujuy) han resuelto desdoblar y la novedad de los últimos días la brindó el gobernador Juan Manuel Urtubey, otro incondicional del presidente, que hizo un desdoblamiento diferente y bien interesado. Como el hombre aspira a ser presidente y posiblemente, si gana una primaria con Sergio Massa dentro de Alternativa Federal, jugará el 27 de octubre, resolvió pasar las provinciales salteñas al 10 de noviembre, con primarias el 6 de octubre. Eso le permitiría jugar a dos puntas. Es que para los políticos quedase sin trabajo es un verdadero horror. Si alguien tiene dudas, que le pregunten a Ramón Saadi.

 

Las corrientes negativas contra el Jefe de Estado, como se sabe, han comenzado a recorrer el país. Sus candidatos, que están bien enojados, terminaron terceros en las batallas de Río Negro y Neuquén y segundos en San Juan y Entre Ríos, pero a distancias abismales de los primeros. También en Córdoba, en duelos municipales, intendentes del PRO resignaron cerca de una treintena de municipios a manos del peronismo, a lo que hay que sumarle la caída de Mac Alister en La Pampa, durante una primaria con el precandidato radical. En esta dirección, el domingo pasado, Atilio Benedetti, el derrotado candidato radical en la primaria entrerriana, fue demasiado elocuente: “no podemos negar que el contexto económico afecta el ánimo de todos los ciudadanos. Estamos en el momento de mayores dificultades, pero no tengo dudas que los entrerrianos van a estar mejor dentro de dos meses”. Comprensible. La elección definitiva será el 2 de junio y Benedetti guarda la esperanza que se produzca el milagro de revertir los números que favorecieron a Bordet.

 

El exdiputado provincial Miguel Vázquez Sastre es uno de los varios aspirantes que tiene el radicalismo para la intendencia local. Quienes lo acompañan, han ratificado que están dispuestos a pujar por esa candidatura. Respaldan su posición en números de una encuesta nacional que, efectivamente, lo posición relativamente bien. Si bien su imagen positiva no es demasiado alta (casi el 30%), cuenta con la menor imagen negativa –un 10%- entre todos los aspirantes a reemplazar a Jalil. Por si esto no fuera un activo electoral de valor, tiene un desconocimiento público que orilla el 60%, lo que habla de chances concretas de mejorar su performance e imaginan que en campaña se explotaría esa situación.

 

El diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral parece estar alejado de la política, pero muy pocos dudan en los territorios radicales que tendrá próximamente influencia decisiva en los comicios que se avecinan. Aún lejos del castillismo y fuera de la orgánica partidaria, el exgobernador encabeza entre los correligionarios la mejor intención de voto, situación que hará valer antes o después de las primarias. Una de sus exigencias será que el concejal Simón Hernández (Movilización), sobrino político suyo, sea el candidato a intendente de la Capital. Paralelamente, se opondría a una eventual postulación del actual presidente del comité Capital, el médico Roberto Gómez, un compañero de ruta al que supo incorporar a la política.

 

Varios de los intendentes catamarqueños muestran serias preocupaciones por la situación económica. Cuando ya no tienen las regalías mineras que provenían de la explotación de Bajo la Alumbrera y, a caballo de la crisis nacional, han resignado el Fondo Sojero, en los últimos meses suman penurias por la baja de la recaudación, resultado inevitable de la recesión que asola a todo el país. Si a esto le sumamos que la inflación castiga sin piedad, comprendemos perfectamente las preocupaciones y la necesidad de ajustar los cinturones hasta el extremo de afectar servicios básicos. El único que parece involucrarse en temáticas diferentes es Julio Taritolay, el intendente de Antofagasta de la Sierra que dispone de 50 millones de pesos de regalías que deben aplicarse exclusivamente a obras, no a gastos corrientes. Conforme lo ha expresado, en pocos días más, hará una convocatoria al pueblo puneño para que resuelva, en virtual asamblea, en que se gastará ese dinero. ¡Bien Taritolay!

 

Entre las medidas económicas anunciadas por la Casa Rosada, hay una que merece ser destacada. Es la relacionada con decisión de suspender todo aumento de las tarifas de gas y electricidad en lo que resta del año. Si bien se trata de una estrategia electoral, al igual que el congelamiento por seis meses de unos 60 productos alimenticios, hay que valorarla porque será como un bálsamo para los vecinos que ganan sueldos que se ubican dentro de las franjas de pobreza e indigencia. Mientras llegaba esta buena noticia, en la provincia la oposición siguió meneando el costo de la energía y endilgando responsabilidades a la distribuidora local. En ese sentido, el senador nacional Oscar Castillo repitió en el Congreso, casi de memoria, lo que dijo en un video la exfuncionaria Agustina Walther, cargando las tintas contra los intereses de Catamarca y olvidando todo lo relacionado con CAMMESA, la distribuidora de energía que ejerce un monopolio absoluto en el país y, aparte de cobrar en dólares, lo hace en los niveles que se le ocurre. En el caso de Castillo la incoherencia salta a la vista. El debería guardar silencio absoluto en este tema, toda vez que fue el responsable directo  de la privatización que, durante 10 años, determinó que en la provincia no hubiera inversiones de ninguna naturaleza. ¿O acaso se olvidó de los Taselli, requeridos por distintos tribunales de justicia de la Argentina?

 

El envío de profesionales al interior de la provincia ha generado un nuevo debate en el sector de la salud, el que se suma al todavía vigente plus que algunos perciben por encima de la orden médica de las obras sociales. La recientemente creada Asociación Médicos Unidos de Catamarca (AMUCAT), severamente, ha cuestionado la incorporación de extranjeros en los hospitales y clínicas generales del interior, aparte de reclamar un aumento de la prestación básica que, según ella, está atrasada. Es posible que sea así, como también es indiscutible que las posibilidades de incremento para las provincias pobres es un condicionante insoslayable. Y en relación a los médicos extranjeros que puedan prestar servicios en el interior, hay que terminar con la hipocresía. Los locales, seguramente porque les disgusta el nivel salarial, se resisten a marchar tierra adentro y, de alguna manera, dejan indefensa a la gente. Por lo tanto, no deberían chillar como cotorras caprichosas porque la provincia apele al concurso de extranjeros para atender donde los profesionales catamarqueños se niegan a ir. En cuanto a las responsabilidades del gobierno, que también las tiene, debería preocuparse por lograr una solución que torne atractivo radicarse en los departamentos donde haya problemas con la atención sanitaria.

RECUERDOS.

Como lo hacemos habitualmente, cerramos los “Apuntes” con el repaso de acontecimientos ocurridos hace 25 años.

En abril de 1994, otro tema de discusión que giraba alrededor de factores políticos, era la inauguración del Hospital “San Juan Bautista”, el que hoy parece ser viejo cuando no tiene ni siquiera 25 años de funcionamiento. La empresa constructora, COMARCO, decía que estaba en condiciones de ser inaugurado por las autoridades del gobernante Frente Cívico de la época, las que demoraban el hecho por razones claramente políticas. Se trata, por cierto de una larga historia. Su puesta en marcha tuvo lugar en el año 1981, impulsado por el exgobernador Arnoldo Castillo que, en ese tiempo, era un mandatario de facto. La obra fue suspendida al poco tiempo y la reanudó el gobierno de Ramón Saadi que, a la vuelta de ocho años, la tenía lista para inaugurarla en 1991 como parte de su campaña política. Antes de hacerlo, en julio de 1991, fue intervenido por Menem el 17 de abril. La administración del enviado, Luis Prol, no tocó nada y le pasó las instalaciones a Arnoldo Castillo, consagrado electo gobernador de la democracia a fines de ese año. Si abría las puertas del hospital rápidamente, como podía haberlo hecho, se corría el riesgo político que el nuevo hospital quedara como una obra de Saadi, como de alguna manera lo fue. Por eso el Frente Cívico demoró años en discutir con la empresa, lo que le permitió ponerle su propio sello al emprendimiento.

Hace 25 años, el expresidente Carlos Menem, de gira por España, lanzaba a los cuatro vientos una frase que iba a ser título de los principales rotativos del mundo, incluidos los argentinos que lo apoyaban casi masivamente. Decía lo siguiente el excéntrico mandatario nacido en Anillaco: “Argentina figurará muy pronto entre los diez países más ricos del mundo”. Si pensamos como está la Argentina en 2019, no queda más que decir que fue una frase puramente demagógica y propia de políticos irresponsables. Cuando Menem terminó el mandato, en diciembre de 1999, los niveles de pobreza en la Argentina orillaban el 50% y, hoy, el país no está entre los diez mejores, sino posiblemente entre los diez peores.
El Esquiú.com
 

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Comentarios

26/04/2019 | 03:41
#0
El diario de Irigoyen sigue encendido... más respeto con cierta persona que nombran a las que muchos muchos de este gobierno le deben casi todo...

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