Editorial

Yo en el zoológico

martes, 23 de abril de 2019 00:00
martes, 23 de abril de 2019 00:00

“Me at the zoo” (Yo en el zoológico) es una frase que a muchos puede resultarles indiferente, pero se trata del primer eslabón de un medio que cambió la historia mundial.


El 23 de abril de 2005, con ese título, se subió el primer video a la plataforma YouTube. La historia más difundida señala que tres compañeros de trabajo habían ido a una fiesta, y encontraron dificultades para intercambiar pequeños videos entre ellos, por lo que se les ocurrió crear el nuevo sitio.


Lo ocurrido desde entonces es fenomenal. YouTube es el segundo sitio de internet más visitado en el planeta (sólo lo supera Google), y cada día se ven allí más 5.000 millones de vídeos.


Los números son de infarto: hay más de 50 millones de canales, cada minuto se suben más de 300 horas de vídeo, la plataforma tiene casi dos mil millones de usuarios y a una persona, si pudiera, le llevaría más de 60.000 años sin dormir poder ver todos los vídeos que almacena la plataforma hasta hoy.


No hace falta señalar que la idea de los tres compañeros de trabajo resultó un éxito. Ellos lo disfrutaron muy poco tiempo, porque la empresa YouTube fue comprada por Google.


El gigante pagó por la plataforma de videos 1.650 millones de dólares apenas un año después del lanzamiento, y no hizo mal negocio: hoy YouTube está valuada en más de 100.000 millones de dólares.


No tardaron en llegar la publicidad, los videos pagos, las diferentes calidades, la adaptación a más de 70 idiomas y tampoco la censura en algunos países.


Nacieron los videos “virales” que se reproducen inexplicable e ilimitadamente, a veces sin un motivo que lo justifique.
Hubo usuarios que se convirtieron en millonarios, y la práctica natural de compartir filmaciones se transformó para miles de personas en su profesión y modo de vida.


Existieron también -y existen- malos usos, como la difusión de mensajes racistas o terroristas, abusos que surgen como riesgos reales en la comunicación masiva y espontánea.


YouTube es una maravilla moderna, una herramienta a la que apuntan desde políticos hasta artistas para su promoción inmediata.
Un fruto de la era tecnológica que en pocos años logró hacer impensada la vida cotidiana sin él.

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