Apuntes del Secretario

martes, 11 de junio de 2019 01:40
martes, 11 de junio de 2019 01:40

No hubo mayores sorpresas en los resultados electorales del último domingo: tal como se esperaba, todas las fuerzas oficialistas se impusieron en las urnas, lo cual extendió la ventaja del peronismo y sus aliados por sobre Cambiemos, ya que de las cuatro provincias que eligieron gobernador el pasado fin de semana, tres mostraron victorias justicialistas. En la estadística general del año, la sumatoria de elecciones de gobernadores deja por el momento un preocupante registro de 9 reveses y 1 solitario triunfo para los candidatos de Casa Rosada. Como se preveía, la primer satisfacción para el bunker amarillo llegó desde la norteña Jujuy, donde Gerardo Morales retuvo su sillón sin contratiempos. Y el peronismo se quedó con todo en Entre Ríos, Chubut y Tucumán. En este último distrito, si bien el festejo de Juan Manzur no puede considerarse sorpresivo, llamó la atención el caudal de votos cosechado, ya que no se esperaba una diferencia tan grande a su favor. El médico superó el 50 por ciento de respaldo en toda la provincia, cifra que no había sido contemplada en ningún sondeo previo.

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¿Qué tan profunda es la lectura que puede hacerse de la marcha del año electoral en el país? El criterio varía según quién sea el analista. Se sabe que las realidades provinciales y sus mapas político-partidarios no pueden proyectarse automáticamente a un comicio presidencial, y tampoco pueden sacarse conclusiones apresuradas cuando restan distritos enormes, como Santa Fe, Mendoza o la misma provincia de Buenos Aires: de hecho ha votado aquí alrededor del 30 por ciento del país. Pero lo que sí puede hacerse es comparar los resultados de las elecciones con los escrutinios que arrojaron esas mismas provincias en 2015. Porque aunque ahora haya coincidencias en que no se pueden “nacionalizar” los números de las contiendas por las gobernaciones, también es cierto que hace dos años, cuando Cambiemos arrasó en casi todo el país, se había fijado como una meta concreta para este 2019 ampliar la legión de gobernadores propios. En ese aspecto, se puede hablar ya de una decepción, y lo máximo a que aspira el macrismo es a retener a sus aliados, lo que no sería poca cosa considerando que allí se incluyen los pobladísimos territorios porteño y bonaerense. Retornando a los números, hasta aquí no son alentadores para Cambiemos. Un estudio del grupo Asesores difundido ayer, precisa que Cambiemos perdió 427.860 votos contra 2015; el peronismo sumó 354.286 y los partidos provinciales, 105.788. Son datos a tener en cuenta, porque ya votaron en las provincias más de 5,5 millones de argentinos.

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La disputa sumará nuevos eslabones el próximo fin de semana, donde las miradas se concentrarán principalmente en Santa Fe como plato principal: en ese distrito clave por su magnitud, Antonio Bonfatti buscará retener el poder como exponente del socialismo ante un peronismo unido detrás de Omar Perotti. Santa Fe ilusionó al peronismo en las PASO, pero no debe olvidarse lo ocurrido en la última elección, donde el humorista Miguel Del Sel se impuso en las primarias y en las generales se quedó con las manos vacías. También el domingo venidero, se votará  en Tierra del Fuego, San Luis y Formosa. Un panorama que se va despejando episodio tras episodio, y que ratifica en cada manifestación ciudadana en las urnas que el proyecto de Mauricio Macri perdió sustancialmente el respaldo que había conseguido.

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Lo cierto es que el tablero electoral incluye pulseadas que se desarrollan simultáneamente en varios escenarios, y a caballo de cada elección provincial se va perfilando la fortaleza de las fórmulas nacionales. Hasta aquí, el apoyo a Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner es mayoritario, hecho que se esperaba porque uno de los pilares de la exmandataria es el escuadrón de gobernadores peronistas, y quienes fueron renovando sus mandatos la acompañan, con excepción del cordobés Juan Schiaretti, que tuvo un fugaz protagonismo porque Alternativa Federal quedó diezmada con la decisión de Roberto Lavagna de rechazar cualquier enfrentamiento intestino. La postura del economista que encabeza Consenso19 era ser ungido por unanimidad o no participar, y a esta altura queda claro que no consiguió reunir los avales necesarios, porque el conjunto de electores de la denominada “avenida del medio”, ese sector que no quiere ni a Macri ni a Cristina, es demasiado heterogéneo y fueron también demasiados los precandidatos que apuntaron a conquistarlo. De esta manera, uno a uno se bajaron o van cayendo, y se vislumbra que más allá de los discursos será casi imposible evitar la polarización entre el macrismo y el grueso del peronismo, que comienza a encolumnarse detrás de CFK.

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Este panorama toca directamente a Catamarca, porque en el plan de fortalecer a Fernández-Fernández, la cúpula de la coalición que se está gestando -y que sumaría a Sergio Massa más temprano que tarde- sabe que no puede darse el lujo de perder ni un voto. Es así que son varios los dirigentes que comentan que hay pedidos concretos desde Buenos Aires para que Lucía Corpacci se defina por la continuidad de su gestión. La búsqueda del tercer mandato consecutivo sería una apuesta fuerte (nadie lo logró en la historia catamarqueña), pero a caballo de las encuestas se señala como la opción más lógica para la provincia. Si en verdad Cristina o el propio Alberto Fernández le pidieron a Lucía que se presente, es algo que no se dejará trascender, pero no llamaría la atención si así fuera. En cualquier caso, la última palabra la tendrá la propia gobernadora. Todo el arco oficialista permanece pendiente de esa resolución, ya que será vital para la definición de todos los cargos siguientes y por ende del posicionamiento de los diferentes sectores. Desde el compañero de fórmula hasta la intendencia capitalina, la banca en el Congreso de la Nación que estará en juego, las senadurías y la nómina de diputados provinciales, todo estará atado al reparto del espacio principal, con lo cual el peronismo provincial en pleno aguarda que se revele el rol que desempeñará en el futuro la mandataria. Corpacci se sabe en el centro de la escena, pero siempre ha sabido manejar las presiones, y no dará a conocer su decisión hasta estar totalmente convencida de qué es lo mejor para la Provincia.

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Se acortan los tiempos, se reducen a horas, y en el radicalismo sólo se multiplican las expresiones de malestar. Ayer fueron varias las voces que se levantaron para quejarse por los manejos de la orgánica, y que la sangre llegue al río ya no es sólo una especulación lejana. Siempre queda un margen para arreglar a último momento, se sabe que en la recta final se echa mano a todos los recursos para presionar y obtener más espacios o un acuerdo más favorable, pero aquí hay descontentos concretos que no será sencillo resolver. Por caso Movilización, la fuerza históricamente aliada al radicalismo, amenazó ayer con desvincularse del Cambiemos, y su referente mejor perfilado, Simón Hernández, aseguró que ya están en diálogo con otras fuerzas. Similares conceptos ofreció el concejal Fernando Navarro (FAPRA). Ocurre que el castillismo no da el brazo a torcer, y las reglas de juego impuestas disgustan tanto a los brizuelistas como a otros sectores, en un enfrentamiento interno que puede significar una victoria pírrica para el vencedor, con efectos imprevisibles en la elección general. Medir las consecuencias conjuntas sería lo más razonable para que se depongan actitudes, pero si las posiciones inflexibles se mantienen el futuro radical será de difícil pronóstico.

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RECUERDOS.

Como todos los martes, jueves y domingo, cerramos los “Apuntes” con la rememoración de acontecimientos del pasado cercano. 

El 7 de junio de 1994 se producía un hecho político de gran trascendencia. A los pocos días de haber asumido como ministro de Finanzas, presentaba su dimisión el doctor Aldo César Hugo Nieva, fallecido hace pocos años. Quien era gran amigo de don Arnoldo Castillo –fue su ministro durante la dictadura- se oponía en forma terminante a la transferencia de la caja de jubilaciones, decisión que en junio estaba prácticamente acordada entre el Frente Cívico y el menemismo, o mejor dicho Domingo Felipe Cavallo. El tiempo le iba a dar la razón a Nieva. Durante 20 años, el gobierno central le descontó el 15% de la coparticipación federal a la provincia, lo que representaba una cifra con la cual se podía mantener el ex IPPS y hasta hacer obras complementarias. Las necesidades del momento, según decían Colombo, Jorge Greco y Oscar Castillo pudieron más y le doblaron el codo al exgobernador. El doctor Nieva, años más tarde, como juez federal subrogante, iba a imputar a varios dirigentes radicales por haber otorgado o permitido certificados truchos para jubilar a personas que pasaban a depender del sistema nacional. En fin: la transferencia de la caja de jubilaciones fue el gran tema del 94 y sus efectos llegan hasta nuestros días.

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Comentarios

11/06/2019 | 07:28
#1
Hasta mediados del Siglo XX nadie vivia de la política. Tampoco de la Universidad. Hasta que llegó el MENEMISMO y ganando casi en todo el país, mando a los Claustros al radicalismo y comenzaron a vivir de las Universidades. Rapiña, becas, asesorias, publicaciones, construcciones todo daba para tener un buen pasar. Y la frutilla la tomó Oscar Castillo y lo llevó a la Intendencia y luego a la Gobernación ak ex Rector. Lo otro es sabido. La segunda jugada de los Radicales fue conseguir el Tercer Senador Nacional. Como Menem entregaba a todos menos a su extinta madre, les cedió ese cargo a los loosers y embreto al oais a pagar mayores costos POR POLITICOS SIN VALOR.

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