Editorial

¿Otra frustración?

domingo, 09 de junio de 2019 00:25
domingo, 09 de junio de 2019 00:25

Declamada con cierta pomposidad como la “revolución de los aviones”, la desregulación del mercado aerocomercial impulsada por el gobierno nacional prometía incorporar a varias empresas extranjeras que cubrirían una demanda supuestamente creciente del servicio en el país, a través de la modalidad de precios bajos o “low cost”. Este tipo de operaciones, que tiene mucho éxito en otros lugares del orbe, especialmente en Europa, presupone que los usuarios paguen “por lo que usan” -catering a bordo, posibilidad de despachar en bodega o de elegir asiento, entre otros ítems-. Esto, sumado a la utilización de aeropuertos que no son los principales y por ello tienen tasas más económicas, permite reducir el precio de los pasajes, habilitando un aumento correlativo por parte de pasajeros que, por ejemplo, antes recurrían exclusivamente al transporte terrestre.


En territorios de vasta extensión y con problemas históricos de conectividad, como el de nuestro país, esta política oficial prometía mejorar sustancialmente el panorama para quienes deben viajar por estudios, salud o simplemente turismo. 
El ambicioso plan, no obstante, arrancó con cuestionamientos, alertas desde los sindicatos y hasta sospechas de incompatibilidad de intereses, lo que en principio quedó disimulado porque había varias firmas interesadas en desarrollar nuevas rutas. Para Catamarca se abría la perspectiva de dejar de depender solamente de la frecuencia de Aerolíneas, que encima obliga a pasar por Buenos Aires para seguir a otro destino. Esto fue incluso remarcado hace pocos días por el propio Presidente en su visita a Andalgalá, cuando también aseguró que habrá obras de ampliación en el aeropuerto catamarqueño.


Claro que había ciertos detalles de los que no se hablaba cuando todo parecía encaminado a un despegue del sector: la disparada del dólar, los problemas de financiamiento y los efectos del ajuste y la caída de salarios en el potencial requerimiento de vuelos. El resultado es que algunas firmas redujeron frecuencias, devolvieron rutas o, directamente, paralizaron su actividad -como la colombiana Avianca-, lo que pone en serias dudas la sustentabilidad de los planes oficiales en este campo.


Mientras tanto, nuestra provincia sigue con sus limitaciones de conectividad aérea -a esta altura un servicio fundamental para cualquier actividad económica- y podría sumar una nueva frustración de la mano de otra promesa que no se cumplirá.
 

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Indiferencia

Comentarios

10/06/2019 | 12:11
#0
Los que votaron globos, recibirán globos

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