El Secretario

lunes, 22 de julio de 2019 00:00
lunes, 22 de julio de 2019 00:00

Que los legisladores son “calientasillas”, que si las mujeres quieren igualdad que agarren un martillo y se pongan a trabajar, y otras expresiones de monseñor Luis Urbanc desataron la reacción de distintos actores de la comunidad, que van desde legisladores de todos los partidos políticos hasta militantes feministas. De una u otra manera, todos se sintieron agraviados por las expresiones del obispo, quien en verdad parece haber opinado ligera e impulsivamente sobre cuestiones que, por su profundidad, imponen al menos algunos recaudos a la hora de pronunciarse. Ciertamente Urbanc tiene todo el derecho de expresar lo que siente, como cualquier ciudadano catamarqueño. Lo que otorga otro tenor a sus palabras es precisamente su investidura, porque no es un vecino más hablando en la sobremesa familiar, o alguien que se manifiesta tomando café en un bar. Es la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Catamarca, y ello supone que debería ser el primero en conocer el impacto y la repercusión de sus afirmaciones.

 

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Cuánto de razón y cuánto de desacierto hubo en los comentarios del obispo, es algo que puede discutirse. Lo concreto es que claramente equivocó el modo, al elegir un tono despectivo y desafiante que no encaja con todo lo que representa como Pastor de la feligresía local. Hubo torpeza en su discurso, y es mucho decir tratándose del obispo. Quien mejor lo expresó fue la intendenta fiambalense Roxana Paulón, quien mostró más desazón que espíritu de polémica: “Esperábamos palabras de amor, no agresivas”. En rigor de verdad no es la primera vez que Urbanc tiene salidas poco afortunadas cuando habla en público, y lo que genera es un conjunto de reacciones que revelan la vigencia de antiguos rencores. Es posible que haya hablado con franqueza y hasta con buenas intenciones, pero perdió de vista los tiempos que se viven. Perdió de vista la sensibilidad social de estos días, así como el desarrollo de una campaña política marcada por la abundancia de odios y ataques. Qué mejor momento para ser cauto al expresarse. Porque opiniones y diferencias al margen, al hablar de ese modo no aporta nada positivo. Si no lo advierte él, qué puede esperarse de otros menos preparados y con motivaciones mucho más terrenales.

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Comentarios

22/07/2019 | 09:02
#0
Los ataques de Adriana Díaz a la Iglesia Católica Apostólica Romana han sido claros. Demasiado aspaviento lleva a una reacción inusual. Toda acción conlleva una reacción. Y como el Señor Obispo debe discutir con mujeres el tema, seguro pierde. Siempre terminan rasgándose las vestiduras y sintiéndose ofenfidas. No le den más vueltas. Los valores se logran en las arenas que se muevan. Juana de Arco, Elizabeth de Inglaterra, Madame Curie, Valentina Tereshkova, Eva Perón, Norma Arrostito, Cristina Armengol del ERP pero las # 1 y todas sin necesidad de CUPO ni de MOJADAS DE OREJA.

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