A Telón Abierto

viernes, 24 de julio de 2020 00:29
viernes, 24 de julio de 2020 00:29

Un julio sin Poncho, ese gran amigo ausente en esta época del año. Ese fue uno de los principales temas abordados en el Cara a cara del pasado domingo con el ministro de Cultura y Turismo de la Provincia, Luis Maubecín. Estas son algunas de las frases para tener en cuenta que dejó el funcionario, que sirven para un análisis y, ojalá, un posterior debate en la clara intención de mejorar un producto que tiene su ganado prestigio y que nos identifica ante el mundo entero, de manera especial en las vacaciones de invierno. No caben dudas: con el paso de los años (ya cumplió 53), la fiesta necesita de algunas modificaciones en su formato, siempre manteniendo las bases, la esencia y el espíritu de su creación. Admitió Maubecín que “la idea es cambiarle la cara al Poncho” y que un punto de partida era la eliminación del acto de elección de la reina del festival, proponiendo en cambio, dejando de lado los parámetros de la belleza, elegir un embajador cultural (sin distinción de géneros) que sea portador de una historia de vida y represente a la provincia. Antes, había señalado que “Cultura y Turismo tienen que ir de la mano”, destacando la fusión de ambas carteras y a sabiendas de que en muchos pasajes de la historia del Poncho, ambas áreas, lejos de ir de la mano, se llevaban a las patadas, una novela de celos, protagonismos y egos que existieron en realidad y que siempre se trató de disimular una vez que se inauguraban las exposiciones y se abría el telón del llamado “espectáculo mayor”. En alguna agenda se guardan jugosas como absurdas anécdotas de las inexplicables peleas.
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 También el ministro nos habló de una “marca Poncho”, una nueva imagen de la fiesta, que consideró será dada a conocer en los próximos días, generando una lógica expectativa por lo que representa el acontecimiento popular desde hace más de medio siglo. Maubecín dijo además: “Comparto lo de volver al folclore tradicional, pero esto también necesita una vuelta de rosca. Afianzar ese estilo y ver asimismo cómo evoluciona”. Esto es cuestión de criterios y todos son merecedores de respeto y opinables a la vez. Julio tiene su Poncho. Agosto podría tener su festival del cuarteto y de la cumbia. Setiembre el de la primavera y el rock, noviembre el de la música latinoamericana. Y que todos esos movimientos tengan el apoyo inicial de Cultura y Turismo y después sean los propios productores artísticos de cada género los responsables de llevar adelante la idea. Algo así como cada cosa en su lugar y, fundamentalmente en el Poncho, buscar la fusión con otras expresiones musicales que suenen armoniosamente, eso que en definitiva  llaman –y es- “buena música”. No siempre son compatibles todas las expresiones del arte de la música, y cada una tiene su valor. Por ahí no cae bien un locro con dulce de leche, no pega la mazamorra con champagne, ni hablar de la chanfaina con whisky. Catamarca tiene valores de alto nivel para crear obras que propongan mixturas de distintas categorías musicales y elaborar un producto de calidad para jerarquizar al Poncho. Un ejemplo: el virtuoso Leo Eschmuller. Y con seguridad hay otros talentosos como él. Lo aprovechemos en el buen sentido de la palabra. Así como los ex Huayra (hoy Ahyre) lucen las virtudes de Juan José Vasconcellos. Leo es uno de los changos nuestros de cada día y es valioso.


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    En otro tramo de la entrevista, el ministro Maubecín expresó: “Hay edades y horarios para las fiestas, y hay que respetarlos. Hay personas mayores que no aguantan hasta las 2 o 3 de la mañana. Pero estamos en eso, en llevarle al Poncho nuevas ideas”. Esto, en respuesta a una inquietud en el sentido de que el desfile artístico se cumpla en el salón mayor entre las 17 y las 22, y luego la fiesta se prolongue en los ranchos que seguramente se prepararán para ofrecer espectáculos de jerarquía. Las personas mayores, agradecidas por una consideración y respeto que está haciendo falta. No todos, a cierta edad, pueden aguantar hasta las primeras horas de la madrugada para ver a su número favorito. Un adelanto para la próxima entrega: parece que se viene una ley (que bien se podría  evitar aplicando solamente el sentido común) para que los genuinos artesanos de Catamarca no paguen ni un peso para exponer en el Poncho, la fiesta que les pertenece. ¡Ya es hora!

Kelo Molas

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Comentarios

24/7/2020 | 10:15
#0
Es cierto que el festival del poncho comenzó a perder su estilo original cuando se fue del centro. Pero era una necesidad. Y cuando le cambiaron el nombre de Festival del Poncho por Festival Nacional e Internacional del Poncho. Eso se hizo de agrandados. El festival de Cannes, el de Viña del Mar y otros, no dicen Festival nacional e Internacional: Dicen Festival de Cannes y todos saben de qué se trata. Lo que no se es que sea un festival del Poncho Rock o Poncho Cuarteto etc. ¿Por qué no le ponen otro nombre? CATAMARCA ROCK, FESTIVAL ANDINO DEL CUARTETO, FESTIVAL DE LA PRIMAVERA VALLISTA etc. Cosquín fue Cosquín sólo folclore. Igual el de Doma y Folclore de Jesús María es eso. Y no otra cosa.

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