El Secretario

martes, 15 de junio de 2021 00:41
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Cuarenta años después, la comunidad internacional cometió involuntariamente un viejo error de comunicación en torno a una enfermedad, que resultó decisivo a la hora de definir comportamientos en las diferentes comunidades. Lo grave de estos casos es que, una vez instalada la idea original en el imaginario popular, revertir conductas a nivel masivo resulta mucho más dificultoso, y en el medio las imprudencias en estos casos suelen pagarse con vidas humanas. Aquí no hay culpables, sino desconocimiento ante la aparición de una nueva amenaza a la salud pública, pero los efectos son igualmente negativos.


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A comienzos de los años 80 del siglo pasado, cuando el científico francés Luc Montagnier y su equipo identificaron el virus de inmunodeficiencia adquirida, causante del sida, los medios masivos informaron sobre la llegada de la “peste rosa”, al vincular erróneamente la afección con la comunidad homosexual. También allí hizo falta tiempo para advertir con precisión cómo se transmitía el virus, y cómo se lo podía combatir. La ignorancia no hizo más que contribuir a la expansión del virus, que a la fecha causó más de 25 millones de muertes. Explicar que todas las personas estaban expuestas sin importar su condición sexual, demandó muchos años.


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Algo similar ocurrió con la aparición del coronavirus, que en virtud de los efectos de la primera ola en el corazón europeo, se señaló erróneamente como una afección que tenía riesgos letales entre los adultos mayores, y era sobrellevado sin mayores contratiempos por las personas más jóvenes. Por todo el mundo se difundieron spots de jóvenes despreocupados que compartían una taza u otro elemento y contagiaban a sus abuelos. Nadie indicó que también ellos debían cuidarse, y recién cuando entre las víctimas fatales aparecieron personas jóvenes sonaron las primeras alarmas. Se trata de fallas lógicas ante un factor completamente desconocido, y por ende son comprensibles. Lo imperdonable es que con información suficiente se sigan alentando conductas irresponsables, alentando rumores contra la vacunación o el aislamiento, cuando ya nadie puede alegar ignorancia, y existe plena lucidez para discernir el daño que se provoca.
 

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Comentarios

15/6/2021 | 11:33
#0
era más frecuente en la comunidad homosexual masculina. Era una enfermedad transmitida por contacto sexual como la sífilis -que causó estragos también- por lo cual cualquier objeto podía ser receptor del virus y su uso podía trasmitir la virosis. EEUU estaba tan asustado en 1984-1985 que cualquier contacto, aunque sea casual, con una persona de otro sexo podía llevarte a la detención policial. Pero no era solo de la prensa. recuerdo que en esa época, distinguidos profesionales de esta ciudad, salieron en un artículo en un diario con una foto mediana, diciendo que el SIDA era una creación de los medios para que la comunidad no se transforme en homosexual. Obvio que guardo el recorte. Así que no fue una discriminación de la prensa, sino de la ignorancia de la medicina. Y como muchos homosexuales habían muerto, más permitía dicha asociación. Incluso, aun hoy, en fallecidos por SIDA- menos frecuente hoy- muchos piensan como en los 90's.

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