Apuntes del Secretario

domingo, 15 de mayo de 2022 00:47
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La mayor estafa de la historia
Que haya más de 10.000 damnificados por estafas perpetradas por supuestas casas inmobiliarias, a las que nadie autorizó a funcionar, sin lugar a dudas, sintetiza el más grande fraude contra la población de la historia de Catamarca. Prácticamente no hay hogares donde no se comente esta situación y de allí deriva que toda la atención esté concentrada en los movimientos que se registran alrededor de un caso que mueve los cimientos ciudadanos, económicos, sociales, judiciales y políticos de la provincia. Este aserto lo advertimos allá por febrero, cuando se cortó “la cadena de la felicidad” que permitía a ilusos y buscas de todo nivel hacerse de dinero fácil sin necesidad de trabajar. Claro, por decisión de clarividentes empresarios se podía ganar fortunas sin hacer absolutamente nada. El maquiavélico procedimiento consistía en efectivizar depósitos que ofrecían intereses que nadie en el mundo los otorgaba y los propios bancos quedaban hecho una piltrafa ante un fenómeno que le había cambiado la vida a los catamarqueños. Así fue como se tomaron créditos por cifras millonarias en los bancos, se vendieron propiedades y automóviles, se dilapidaron ahorros y, sin excepción, todos los sectores sociales (gente común, empresarios, economistas, legisladores, funcionarios de los tres poderes del Estado, etc) resolvieron apostar a esta especie de maná del cielo que llegaba para reparar la pobreza o engrosar las billeteras de los poderosos. Varios de ellos ganaron guita, pero los que se sumaron a en los últimos meses de 2021 “perdieron” (en realidad le terminaron pagando a los “ganadores”) sin compasión y allí comprendieron que habían caído en una trampa mortal. Hoy en día todo es un caos y el escándalo promete alcanzar niveles nunca imaginados. Como lo dijimos hace tiempo, “hay olor a sangre en Catamarca”, y no estamos magnificando ni haciendo periodismo de apocalipsis. Por las noches suenan cada vez más fuerte los bombos y las matracas del escrache público.

La Justicia en “el ojo de la tormenta”
En medio de acusaciones cruzadas, allanamientos, detenciones, disputas abogadiles y los pedidos de reparación, la señora Justicia de Catamarca –provincial y federal- ha quedado en el centro de la escena y nadie, absolutamente nadie, piensa que ha actuado y actúa con coherencia. Por empezar, de oficio, no frenó a tiempo lo que se venía, que no era difícil de imaginar. ¿Quién podía considerar razonable el pago del 20% mensual en dólares cuando la Reserva de los Estados Unidos paga el 1.8% anual por la misma moneda? Si la usura, o sea el cobro de intereses desmesurados por parte de prestamistas, es un delito penado por la ley, qué otra cosa que no sea delito podía ser este sistema de depositar dinero para lograr duplicarlo en seis meses. Inocentes, voraces y despistados lo creyeron. Ciegamente apostaron a pescar un objetivo propuesto por carnadas de codicia. ¿La Justicia de Catamarca, desde un fiscal hasta la Corte, no vio en espacio de dos años que se estaba cocinando a fuego lento una estafa de proporciones extraordinarias? Lo mismo vale para la Justicia Federal que, desde otros rincones del país, recibía alertas certeras de que el lavado de dinero sentaba sus reales en una de las provincias más pobres del país.

Las sospechas de connivencia
Allende las fronteras catamarqueñas, a las que traspasó Adhemar Bacchiani para pescar a otros criptoinocentes en tierras cordobesas o tucumanas, sucedían cosas parecidas. Ventajistas de toda laya, hijos de una sociedad estructuralmente corrupta, hacían de las suyas hasta que una fiscal provincial de Villa María se metió a frenar el frenesí de locura que recorría transversalmente la Argentina. Más tarde fue un fiscal tucumano el que fisgoneó negocios tan redituables en un país con casi el 50%de pobres. Ahí surgió la disputa judicial por las competencias y, para sospecha de los seguidores o custodios de la ley, llamó la atención que Catamarca reclamara en firme tratar todos los casos. Los de aquí, los de allá y los de más allá. Por ello no extrañó que el abogado Gustavo Martínez Azar saltara a los primeros planos al señalar que el juez federal de Catamarca, Miguel Contreras, parecía ser el abogado defensor de Bacchiani, al indicar que tomaba medidas que los abogados defensores suelen disponer para sus defendidos. Se refería al haber permitido la detención domiciliaria del principal sospechoso de la estafa que, según sus rápidos cálculos, debe unos 40 millones de dólares, mientras desde las veredas de los estafados hablan de tres o cuatro veces más. Nada es eso. Cumplido el plazo para que Bacchiani muestre sus cuentas desde su casa, se le extendió el plazo para que siga “traveseando” desde su domicilio, lo que para Martìnez Azar es el paroxismo. “Cómo se le va a permitir a un preso que hacía estafas desde su casa que vuelva a su casa a seguir estafando”, dijo el letrado que, de paso, señaló que respecta al juez Contreras en causas civiles, pero ignora que alguna vez (sic) haya abordado una cuestión penal. La sospecha, que crece como una bola de nieve, entre los estafados, coloca en posición comprometida no solo a Contreras, sino a los fiscales federales Rafael Vehil y Santos Reynoso, quienes por largo tiempo hicieron dormir en sus despachos denuncias de depositantes defraudados.

El juez provincial Maidana
Tampoco vive horas de relajo el juez de Garantías Rodolfo Maidana quien, para muchos, “demoró” en exceso la detención de Bacchiani y se lo acusa de tener peligrosas “connivencias” que despertaron las sospechas de fiscales y jueces cordobeses. Argumentar que el tema corresponde estrictamente al fuero federal es una verdad a medias. La fiscal de Villa María (Córdoba), que no trepidó en dar pasos firmes en busca de la verdad y la defensa de la gente, pertenece a la provincia, como Maidana pertenece a la provincia de Catamarca y podía abordar delitos exactamente iguales a los que se sustancian en otras latitudes. Aunque tarde, y con buen tino, la Corte de Catamarca le inició un sumario a Maidana que puede terminar con medidas extremas. No olvidemos, y esto no es verso, que se ha puesto en juego la paz social.

Jalil rompió el silencio
Al mismo tiempo que la oposición política comenzaba a escrudiñar las formas de comprometer al gobierno, el gobernador salió con los tapones de punta y acusó de cinismo in limite a quienes pretenden atacar. Aparte de decir que fue el primero en condenar prácticas financieras asociadas al delito, se reconoció como la persona que abrió las denuncias y que advirtió, hace más de un año y medio, al Banco Central y al presidente de la Nación que había que regular el funcionamiento del sistema de criptomonedas. Pero el gobernador fue más allá y se sumergió en acusaciones políticas difíciles de rebatir. Dijo, por ejemplo, que la oposición cerró la campaña en Wica, propiedad de Bacchiani, y que este terminó felicitando las performances en las PASO de Fama y Monti, a quienes supuestamente habría financiado. Tampoco se olvidó de recordar que los diputados del PRO, Diego Figueroa y Natalia Saseta, presentaron un proyecto pidiendo a la Cámara se declare de interés legislativo y se incentive el trabajo de Edgar Bacchiani. Un error político del que resulta difícil volver, mientras Catamarca es una hoguera por lo que ellos ponderaban. Ahhhh….Jalil no le escabulló al comportamiento de un hermano, un depositante en las cuentas “bacchianas”. Tajantemente dijo “se trata de una cuestión personal”. Por último, con firmeza, señaló que si algún funcionario suyo figura en las travesuras “se va a tener que ir”.¡Durìsimo! Mientras tanto, desde la “opo”, aseguran que efectivamente existen depositantes vip. Como para afirmar que aquí no se salva nadie.

Los hermanos de la Orden
Más allá de la “bacchianización” de la política (en algún momento se insinuó que podía candidatearse en el máximo escalón del poder), la gran sorpresa surgió cuando el juez federal subrogante Sebastián Argibay ordenó la detención de los hermanos de la Orden, José y Miguel, miembros de una tradicional familia lugareña. La medida surgió después que declarara la contadora Carolina Bonfanti, quien aludió que la empresa RT Inversiones pertenecía a Miguel de la Orden y éste se la cedió a Edgardo Bulacios, pero que realidad seguía manejando estrategias de negocio. Cierto o incierto, el juez le creyó a una profesional que registra una carrera impecable y que cuenta con una cartera de clientes muy importante como para andar metida en chanchullos de esta naturaleza. Más todavía. Hasta se consideró víctima de la estafa por haber realizado depósitos sin haber cobrado los reintegros prometidos, lo que demostró con la presentación de los pagarés. También aclaró que su relación con Bulacios se limitaba a una asesoría externa destinada a conformar una financiera con todas de la ley y la autorización del Banco Central, lo que El Esquiú puede corroborar por haber dialogado con ella meses atrás, cuando aclaró que nada tenía que ver con el negocio que hoy en día está en boca de todos. Más allá de los hechos puntuales, con las detenciones de Bulacios y de la Orden, se añadió un condimento político a un entramado contaminado de turbulencias. Ambos fueron actores excluyentes de hechos harto polémicos de la época en que gobernaba la provincia el Frente Cívico. Por ello, con insistencia, escuchamos decir “solo falta Greco y los economistas cordobeses que supo traer a la provincia el exjefe mayor de la provincia”.

Plata blanca y plata negra
Volvemos a Bacchiani. Que tenga dinero en sus cuentas es relativamente un buen dato. Hay que ver si los valores detectados alcanzan para pagar a todos y no que se lo haga con parámetros de discriminación, como propone el abogado de los “ahorristas” tucumanos. Aceptemos que un caso de enfermedad terminal puede ser atendible en base a ese criterio, pero en más todos depositaron con iguales expectativas. Tal vez, lo más lógico sería que para la devolución, si alguna vez se produce, sea teniendo en cuenta el origen del dinero. Si se trata de plata bien habida habrá una prioridad, distinta a la de aquel que no la puede justificar, algo que conocen muy bien los que establecieron el deleznable negocio. Y ni hablar de las pericias sicológicas de personajes como Adhemar.

El Esquiú.com

Comentarios

16/5/2022 | 12:08
#1
La verdad es que vos, forista # 0 sos una porquería de persona. Dicen y vos mostacilla de mosca te encargas de decirlo. Y si el Juez dice que TIENE FONDOS es que los tiene. Y SI NO LOS TIENE es dueño de un gran número de negocios que SI VALEN Y tiene terrenos en la loma del Jumeal pero VALEN. Es decir al menos Bachiani, Blas y Sarroca tienen y si no los tienen deben considerar que es UNA ASOCIACIÓN ILÍCITA y un DELITO FEDERAL por lo cual tendrán 10 años y prisión en EZEIZA. Los rumores populares dicen que vos sos pariente cercano de un LEGISLADOR NACIONAL y aseguran que primo de un Ministro que compró millonadas en uno de los negocios del Trader God pero nunca recibieron los materiales. Quedaron como una inversión de varios millones de dólares. Y si no sos lo segundo, seguro que sos lo primero.
15/5/2022 | 10:29
#0
Olvidense, si analizan detalladamente el funcionamiento de estos esquemas de estafa piramidal se daran cuenta que el grueso del dinero ya no esta y es irrecuperable, alrededor del mundo los antecedentes determinan que no se recupera mas alla de un minima parte, el negocio lo hacen mayormente los cabecillas que primero separan su parte y la ponen a resguardo en los paraisos fiscales en espera de cumplir las sentencias que les impongan y poder disfrutarlas. A pesar de los descargos que hace, los rumores populares, que invaden la ciudad, dicen que toda la familia participo a travez del tronco, al igual que integrantes de la justicia y funcionarios del gobierno de alta jerarquia. Al horno y con el fuego al maximo.

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