El Secretario

viernes, 29 de julio de 2022 01:21
viernes, 29 de julio de 2022 01:21

 

El joven legislador nacional y presidente de la Unión Cívica Radical, Francisco Monti, parece haber cometido un yerro importante al embestir contra organizaciones civiles de larga trayectoria, una maniobra que lo deja al cabo como impulsor y principal damnificado, quizás por no medir las consecuencias de un discurso que, en esencia, es el mismo de siempre, pero equivocó fatalmente sus destinatarios. Monti expresó su disgusto por la difusión de ciertos indicadores positivos en la economía provincial, algo que en realidad también hicieron otros referentes opositores, poniendo en duda las fuentes de las cuales emanan los datos en cuestión. Hasta allí, un capítulo sin matices novedosos para la coyuntura lugareña.

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Ningún gobierno le da sus mejores noticias a la oposición: lo hace para la comunidad, y no espera que los adversarios políticos aplaudan. Es natural que surjan cuestionamientos a toda declaración política oficial, un juego establecido hace centurias sin importar los colores que identifiquen a unos y otros. Pero lo que aparentemente sacó de quicio a Monti, fue que diversos actores sociales respaldaran, avalaran o ratificaran los últimos datos alentadores. Decidió entonces emprender contra ellos, calificándolos –o mejor dicho, descalificándolos- como infiltrados del oficialismo puestos a oficiar de voceros bajo el disfraz institucional.

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Una agresión innecesaria y, lamentablemente para Monti, también inútil. De hecho motorizó una catarata de respuestas que no sólo cuestionaron su proceder, sino que vinieron a fortalecer el discurso oficial, justamente el efecto opuesto al que seguramente buscaba el diputado nacional. La falla central quizás haya sido la ubicación del escenario. En el ámbito político están permitidas y aceptadas ciertas chicanas como herramientas de uso cotidiano, pero proyectarlas a entidades como la Unión Industrial de Catamarca o la Unión Comercial es claramente un desatino. Toda carrera política se basa en la construcción, y por eso nadie cruza la línea de entreverarse en peleas con quienes no son rivales directos. La razón es sencilla: todo aquel que no compite, es parte del electorado al que se necesita seducir y difícilmente esto se logre atacándolo.
El Esquiú.com
 

Comentarios

30/7/2022 | 12:42
#1
En los años previos a la aparición de los antibióticos poderosos, cuando aparecía un absceso en las nalgas, como consecuencia de inyecciones con líquidos oleosos, se decía que había que madurarlos a fomentos para que MADUREN y se puedan abrir con un bisturí. Lo mismo pasa con las paltas o aguacates verdes: se los envuelve en papel de aluminio y se los pone a madurar entre las brasas. Y así se consigue esa maduración para poder prepararlo y digerirlo bien. Hay profesionales que llegaron en el momento adecuado o se unieron con los más débiles y, ya se sabe, logran puestos o cargos para los que no han hecho méritos pero, están en el momento justo y el lugar indicado. Nada de chupamedias; DICEN LA VERDAD. CHUPAMEDIAS SON USTEDES.
29/7/2022 | 11:27
#0
Me parece correcta la apreciación de Monti. El empresariado local da lastima de obsecuente y chupa medias con el gobierno de turno y en defensa de sus intereses particulares.

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