El Secretario

jueves, 19 de enero de 2023 02:10
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Paralelismo

Por estos días, en Dolores (provincia de Buenos Aires), se llevan a cabo las audiencias de juicio por el horrible asesinato del joven Fernando Báez Sosa, ultimado a piñas y patadas por un grupo de rugbiers que el 18 de enero de 2020, en Villa Gesell, lo dejó inerte ante la mirada atónita de cientos de personas que habían concurrido aquella madrugada al boliche bailable más famoso del balneario de la costa atlántica. El tema, como se aprecia, ocupa la atención masiva de todos los medios de prensa del país, especialmente la televisión, que le dedica las horas del día a seguir sus instancias. Se trata, en definitiva, de uno de los hechos más importantes de la historia en materia de juicios orales.

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Más allá del veredicto del tribunal dolorense, que se conocerá en las próximas semanas, el fenómeno televisivo nos recuerda al del asesinato de María Soledad Morales que, a partir de 1990 y durante 8 años (incluyen una larga instrucción y dos juicios, no uno), convocó en masa a la prensa nacional. No había canal, radio o diario de la Argentina que no haya llegado a estas tierras para seguir los pormenores de un crimen digno de un estudio sociológico. Los hoteles, y hasta casas particulares, estaban desbordados por periodistas que venían de diversos puntos, especialmente de Capital Federal.

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En tren de paralelismos, sin embargo, son causas y motivaciones totalmente diferentes. El martirio de Gesell fue una pelea de jóvenes de la noche como los hubo y los hay en todos los bailables juveniles de la República. Lo de Catamarca, no menos horrible y que también se originó en los boliches locales, avanzó hacia los círculos del poder y se politizó totalmente. A punto tal que el primer tribunal, que buscaba justicia de verdad, fue desplazado por un pretexto grotesco (una seña entre dos de los jueces) y el segundo traía escrita en sus carpetas una sentencia condenatoria agravada con el objetivo insoslayable de voltear de la época.
El Esquiú
 

Comentarios

19/1/2023 | 14:19
#1
¿No se politizó????????
19/1/2023 | 10:07
#0
El caso Morales no se politizó, las Marchas de Silencio, fueron espontáneas y genuinas, es decir que lo que debilita y provoca el derrumbe del poder político de esa época fue el pueblo en estado de movilización permanente. Es una lástima que Catamarca haya vuelto a una larga siesta, repitiendo la historia y en lo que mucho tuvo que ver los enjuagues y la inoperancia del radicalismo mientras estuvo en el gobierno

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