El Secretario

domingo, 14 de enero de 2024 01:18
domingo, 14 de enero de 2024 01:18

Rebelión y rumores

En las últimas jornadas, efectivos poliales de la vecina provincia de La Rioja, protagonizaron una importante protesta, que incluyó el cese de servicios -con todo lo que ello implica-, y varias manifestaciones masivas frente a la sede gubernamental, todo en reclamo de mejoras salariales. La comunidad riojana estuvo en vilo mientras se desarrolló el conflicto, finalmente superado cuando se acordó una suba de sueldos con el gobernador Ricardo Quintela.

 

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Naturalmente, los acontecimientos trajeron a la memoria lo ocurrido en Catamarca hace poco más de 10 años, en diciembre de 2013, cuando una revuelta policial mantuvo como rehén en Casa de Gobierno a la entonces mandataria Lucía Corpacci, en una difícil y violenta protesta que incluyó enfrentamientos y hasta disparos con armas de fuego en la calle República. Ese gravísimo incidente se dio en un contexto de reclamos en distintas provincias, y aquí la negociación fue difícil porque activos, retirados y familiares se plegaron a los pedidos con vehemencia, sin que hubiera un líder claro entre ellos, por lo cual sucesivas comisiones acordaban con la gobernadora y luego la multitud rechazaba las propuestas, extendiendo la tensión hasta que el tema pudo solucionarse bien avanzada la madrugada.

 

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Con lo sucedido en La Rioja, circularon en redes sociales ciertos rumores de convocatorias informales a integrantes de la fuerza local, lo cual no debería prosperar. La rebelión policial es un delito muy delicado, que habilitaría imputaciones por sedición. En 2013, las autoridades podrían haber pasado a disponibilidad e imponer severos castigos a los rebeldes, algo que finalmente no se hizo. Pero aquel “perdón”, fue parte del acuerdo alcanzado, porque los propios policías se comprometieron a no llevar adelante nunca más un reclamo de esas características. Si lo hicieran, las consecuencias serían hoy mucho mayores.

 

El Esquiú.com

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