El Secretario

viernes, 26 de enero de 2024 01:24
viernes, 26 de enero de 2024 01:24

Que nadie se sorprenda

“Los voy a dejar sin un peso, los voy a fundir a todos”, es la frase que soltó el Presidente Javier Milei en la última reunión de gabinete, según se dejó trascender en los principales medios de comunicación del país, hasta aquí, sin que nadie la desmintiera. El motivo de la histérica reacción surge de las enormes dificultades que tiene el oficialismo para hacer digerir en el Congreso de la Nación el mamotreto de la “Ley Ómnibus”, resistida por propios y extraños, y con un camino que se hace cada vez más cuesta arriba para su pretendida aprobación. Incluso en esta Argentina que transita días convulsionados y sin tregua, la definición tuvo alto impacto, naturalmente, porque es inadmisible por donde se la mire, y claramente impropia de un jefe de Estado.

 

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Podrá a partir de allí haber gestos de decepción, de indignación o molestia. No es para menos: la máxima autoridad del país apela a la extorsión más descarnada para que se cumpla su voluntad, sin contemplar que detrás de las personas o distritos que quiere “fundir” están los argentinos, incluso los que lo votaron a él, y son quienes pagan y pagarán las consecuencias de sus delirios y desmanejos.

 

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Ahora bien. Excluyamos al menos una conducta del abanico de reacciones: que nadie se sorprenda. No hay lugar para desayunarse por la irascibilidad del inexperto mandatario. De hecho, es el mismo que ya en campaña pedía “que estalle todo”. Es el que sedujo al electorado a fuerza de gritos e insultos, es el que calificaba como héroe a Al Capone y se paseaba en los actos con una motosierra en la mano. Si se le da una navaja a un mono, que nadie se queje después por su torpeza ni llore por las heridas. Lo que se está viendo es al Milei que le dio la espalda al Congreso en su asunción, descubriendo lo que todos sabían desde el minuto cero: que para gobernar necesitaba al Congreso.


El Esquiú.com

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