Apuntes del Secretario

miércoles, 14 de febrero de 2024 01:54
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Adiós al doctor Villagra

Se conoció ayer la triste noticia del fallecimiento del doctor Rodolfo Carmelo Villagra, un médico catamarqueño que alcanzó trascendencia nacional, y tuvo un rol protagónico en uno de los casos más dramáticos y resonantes de la historia judicial argentina. Todo comenzó en 1994, cuando el jovencito Omar Carrasco se incorporó al Servicio Militar Obligatorio en el Grupo de Artillería 161 de Zapala (Neuquén). Apenas tres días después Carrasco desapareció, e incluso fueron militares a visitar a su familia para ver si había regresado a su casa. No lo hallaron y lo declararon “desertor”. La realidad era trágicamente distinta: a Carrasco lo habían matado en el mismo regimiento, y su cuerpo estaba oculto en el propio predio militar. Lo que se generó a partir de allí fue un escándalo nacional de proporciones monumentales, que derivaron en el fin del Servicio Militar Obligatorio, dispuesto por el entonces presidente Carlos Saúl Menem para aplacar la indignación popular. En materia de impacto social y judicial, el proceso iniciado para investigar la muerte de Carrasco es comparable al Caso Morales. También hubo marchas, hubo dos juicios, hubo acusaciones por encubrimiento y una resolución con aroma a impunidad. Como en el crimen de María Soledad, tampoco pudo determinarse con precisión el día, la hora ni el modo en que se ocasionó su muerte. En el caso del conscripto, se estima que una agonía de entre 48 y 60 horas condujo a su deceso, tras haber sido sometido a un brutal maltrato por parte de sus superiores.

El forense

El rol de Villagra, andalgalense nacido en 1943 y radicado en Neuquén por aquellos años, fue vital porque se había especializado en medicina forense y fue nada menos que el profesional que realizó la primera autopsia al cuerpo del infortunado soldado Carrasco. No fue una tarea sencilla: Villagra ingresó a la morgue y fue inmediatamente rodeado por siete militares que lo intimidaban y le exigían respuestas inmediatas. El Ejército era por entonces una institución mucho más fuerte que ahora, y sus jerarcas estaban más preocupados por proteger a sus colegas que por esclarecer lo que había ocurrido. El propio Villagra, que era verborrágico y rebelde, lo denunció en el juicio, que se extendió desde noviembre de 1994 hasta abril del año siguiente. En una audiencia, el catamarqueño -que declaraba como perito- se presentó ante el tribunal con un collar de perro al cuello, para representar que se pretendía dominarlo en sus declaraciones. Villagra, al observar el cuerpo, detectó que había tres costillas fracturadas, pero eso fue tema de controversia porque en una segunda autopsia, los forenses de la Corte Osvaldo Raffo, Osvaldo Curci y Julio Ravioli establecieron que las costillas fracturadas eran diferentes a las señaladas por Villagra. Curiosamente, Raffo y Curci también actuaron en una segunda autopsia en el Caso Morales, y también marcaron disidencias con el primer estudio. Al cabo, hubo condenados pero se instaló la idea de que eran chivos expiatorios, y que los verdaderos culpables nunca fueron castigados. En junio de 2005, la Justicia Federal de Neuquén sobreseyó a siete militares que estaban procesados por encubrir la muerte del soldado Carrasco, debido a la prescripción de la causa. En agosto de 2007, la Sala II de la Cámara de Casación Penal, revocó el fallo anterior? pero en los hechos no tuvo ninguna gravitación. El Caso Carrasco estaba oficialmente cerrado.

Regreso sin gloria

Ayer el Colegio Médico despidió a Villagra públicamente en redes sociales. Sin embargo, Villagra había denunciado a la institución, porque cuando regresó a Catamarca no lo dejaban trabajar y hasta lo acusaban de ser un médico trucho. En realidad, había cuestiones políticas detrás, y cierto temor porque lo consideraban conflictivo. “Desde que vine de Neuquén, acá se avisaba que yo realizaba investigaciones, se alertó a los del Frente Cívico y Social, y cuando yo llegué ya recibí advertencias para que me vaya. Hubo una serie de manifestaciones en la cual me negaban toda posibilidad de desarrollo en mi profesión, decían que mientras yo estuviera en Andalgalá no iba a tener nada, recibí una serie de advertencias. En el Colegio Médico, me negaban mi matriculación en dos días como ocurría en cualquier otra provincia, acá me llevaba más de tres meses, me llamaba la atención. Me querían hacer pasar supuestamente como que yo era un médico trucho, cuando yo venía de trabajar en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, algo insólito. Después, analizando, entendimos que era una persecución política, que no quería el Frente Cívico y Social, que el Dr. Villagra estuviera en Andalgalá, pensando que el Dr. Villagra investigaría cosas que no le convenían. Yo sigo investigando hechos de corrupción, homicidios de mala praxis, homicidios comunes, violaciones y todos los ilícitos que corresponden”, recordaba. Villagra denunció al Colegio por “discriminación” y la respuesta fue una multa de un millón de pesos de la época. Al parecer, el tiempo disipó los rencores, las dirigencias cambiaron, y hoy se recuerda con justicia su valía profesional.

Cólica suelto

Una mala noticia para la comunidad es que Héctor Cólica cumplió su condena y recuperó definitivamente su libertad. Mala noticia porque se trata de un pedófilo confeso que hizo daño a innumerables criaturas, y a quien al momento de ser detenido le hallaron en su domicilio más de 3.000 fotografías de niños abusados sexualmente. En términos legales habrá saldado su cuenta con la Justicia tras recibir una pena de 25 años de prisión (en realidad ya gozaba de salidas en libertad condicional), pero lejos está ese trámite de redimirlo. Entre otras razones, porque él mismo se definió como “un perverso polimorfo”, y consideraba que era todo un adelantado, en el convencimiento de que las aberrantes prácticas sexuales con niños a las que se reconocía aficionado serán aceptadas en el futuro. Es de esperar que se adopten las medidas preventivas necesarias para estos casos, comenzando por impedir que Cólica regrese a los ámbitos educativos con cualquier pretexto, y que se advierta a sus vecinos de la presencia de este depravado, tal como se hace en otras partes del mundo.

Congreso improductivo

Mañana concluye el segundo plazo de las sesiones extraordinarias en el Congreso de la Nación, y los proyectos aprobados hasta aquí suman... cero. El oficialismo no ha podido aún aprobar ni un solo tema. El presidente Javier Milei convocó el 22 de diciembre del año pasado a sesiones extraordinarias entre el 1 de enero hasta el 31 de enero de 2024. El temario de ese llamado incluía 11 cuestiones, comenzando por el proyecto de ley de reforma de las funciones del Estado, que terminó siendo el proyecto Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, luego retirado por el propio gobierno. El 22 de enero, a través del decreto 57/2024 se extendió el período ordinario hasta el 15 de febrero. Ahí, el Poder Ejecutivo dispuso sumar tres proyectos para debatir. Tampoco se aprobó ninguno. Todo eso en Diputados: en el Senado, no se llama a sesionar porque se teme un rechazo al DNU inaugural de Milei. Cuatro comisiones se formaron en la Cámara de Diputados para avanzar con los proyectos asignados a ese Cuerpo. Todo fue quedando en la nada. El único proyecto del temario que abordaron las comisiones de Diputados fue el proyecto de “Ley Ómnibus”. Fueron seis reuniones informativas del plenario de comisiones, y una para dictaminar. Luego hubo una sesión que se desarrolló a lo largo de cuatro días, con el resultado por todos conocido. Ahora Milei evalúa dar su mensaje a la Asamblea Legislativa del 1 de marzo otra vez de espaldas a los legisladores. En fin, ya nada sorprende a esta altura.

El Esquiú.com

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