Apuntes del Secretario

miércoles, 21 de febrero de 2024 01:02
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Catamarca y Milei

No hay registros de que Javier Milei haya visitado Catamarca alguna vez en su vida, y es un hecho que en la campaña electoral de 2023 no se acercó por esta provincia en ningún momento. La historia reciente, sin embargo, demuestra que no es necesario hacer política a la vieja usanza para ganar adeptos. La omnipresencia mediática, y sobre todo el buen manejo de las redes sociales, suplió esa ausencia con creces. Puede recordarse que en 2015 también Mauricio Macri llegó a presidente sin visitar Catamarca en la campaña, pero hay una diferencia notable: Macri  se quedó con la presidencia por su perfomance electoral en el resto del país, pero perdió con Daniel Scioli en esta provincia (en las PASO, en la general y en el balotaje). Milei no, Milei ganó aquí holgadamente, y para hacerlo le alcanzó con un simpático muñeco cabezón que lo representara. Incluso arrastró tantos votos que ubicó a La Libertad Avanza como segunda fuerza provincial, en un hecho sin precedentes. Con candidatos desconocidos, Milei desplazó a la coalición local de radicales y macristas a un incomodísimo tercer lugar.

Crecimiento sin pausas

Es más, Milei fue sacando cada vez más votos en Catamarca, en lo que fue su primera y única incursión electoral para este distrito. De ese modo, puede verse que en las primarias de agosto del año pasado obtuvo 53.778 votos (casi el 25 por ciento), en las generales de octubre subió a 74.570 votos (ya un 32 por ciento), y en el balotaje de noviembre arrasó con 123.588 votos (¡casi el 53 por ciento!). Y en todos los casos lo hizo sin una buena estructura, con faltantes de votos y gente que se quejaba porque no encontraba las boletas para brindarle su apoyo en varias escuelas. Indiscutiblemente, Milei sedujo a los catamarqueños, los cautivó con su personaje, y logró canalizarse para expresar desde esperanza hasta bronca. Esperanza de quienes imaginaban sus sueldos dolarizados y un buen pasar económico, bronca de quienes lo único que querían era ver derrotado al peronismo y al macrismo porque ambos los habían decepcionado. Hartazgo de la clase política, odio a la casta privilegiada, apuesta por algo nuevo. Pueden buscarse mil razones diferentes y todas serán válidas. Como sea, la gran mayoría de los catamarqueños eligió a Milei para presidente.

Contradicción

Milei tiene un discurso fuerte y disruptivo, estentóreo y violento, provocador e irracional. Sin límites. Puede calificar a todos los políticos como “una mierda” despreciable, al Congreso de la Nación como un “nido de ratas” y ya ni siquiera sorprende.  Se siente poderoso y no cuenta según parece al menos con un asesor o buen amigo que le advierta el penoso papel que desempeña. Todas características que históricamente estuvieron alejadas del perfil que vota Catamarca. Por alguna razón, el catamarqueño elige otros candidatos, al menos a nivel provincial. Raúl Jalil es siempre amigable y dialoguista. Lucía Corpacci jamás agredió a nadie, ni desde el poder ni desde el llano. Eduardo Brizuela del Moral tenía un aspecto bonachón que explotaba naturalmente. Oscar Castillo carecía de carisma pero públicamente  optaba por la discreción y la mesura. Arndolo Castillo se mostraba campechano en cada aparición pública. Ramón Saadi cultivaba su popularidad y Don Vicente era el caudillo paternal con los vecinos. Con groseríasl y actitudes pendencieras nadie ganó por aquí.  Pero ese detalle es superficial frente a la gran contradicción que representa Milei para Catamarca. El liberal libertario aborrece el Estado, lo define directamente como una organización criminal, asegura que la justicia social es una aberración... y Catamarca es una provincia ultradependiente del Estado. Con decenas de miles de empleados públicos, con privados que se abastecen del Estado, con casi todos los habitantes cotidianamente pendientes de la actividad pública; las ideas de Milei no deberían prosperar aquí por simple lógica. Aquí hay una vereda sucia o un terreno con pasto alto y se reclama la acción estatal. Entra en crisis una fábrica y se pide al Estado que contenga a los empleados, se quiere impulsar un emprendimiento y se busca apoyo oficial. Desde la vivienda al apoyo alimentario, desde pasajes hasta medicamentos, todo se exige al Estado. Las actividades más convocantes, como la Fiesta del Poncho, las organiza el Estado. Para manifestaciones religiosas masivas, como las procesiones, se recurre al apoyo estatal. El gran objetivo, símbolo de seguridad y estabilidad para la inmensa mayoría de los catamarqueños, es conseguir un puesto en el Estado. Puede estar bien o mal, pero es así.

Malestares lógicos

Ahora hay muchos catamarqueños que están descontentos con los vaivenes económicos. Se ven asfixiados económicamente, marchan y protestan pidiendo mejores sueldos... al Estado. Y muchos de ellos votaron hace un par de meses por Milei. Y la Provincia y los municipios perdieron enormes recursos por las decisiones de Milei. No es un caso excepcional: también crece el malestar en Córdoba, donde Milei barrió con más del 75 por ciento de los votos, y en muchos otros puntos del país. Queda para los votantes el atenuante de que Milei está llevando adelante una política diferente a la que prometió. Reunió votos expresando su rechazo a “los mismos de siempre” y se rodeó precisamente de ellos, prometió recorte a los fondos de la política y desfinanció a las provincias, anunció que iría contra “la casta” y castigó sin piedad a los trabajadores, dijo que se cortaría un brazo antes de subir impuestos y los subió, dijo que la suba de precios y tarifas era una burda “campaña del miedo” y la inflación se disparó a niveles dramáticos. ¿Se equivocó entonces el electorado o el ganador estafó a ese electorado en su buena fe? Lo cierto es que las políticas que Milei está implementando marchan a contramano de Catamarca y chocan de frente con las necesidades de la gente. Exactamente eso está sucediendo.

El Esquiú.com

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