Expectativas moderadas

viernes, 1 de marzo de 2024 02:34
viernes, 1 de marzo de 2024 02:34

El Presidente Javier Milei retornará hoy al Congreso de la Nación, el histórico palacio que comenzó a construirse a fines de 1800 y que tiene al propio Milei como el político de ascenso más meteórico entre todos los que ocuparon un escaño, ya que debutó políticamente allí como diputado en 2021, y a mitad de su primer mandato ya dejó la banca vacante para asumir la Presidencia.

Detalles de un fenómeno sin par en el país, que en su primer acto oficial eligió desairar precisamente al Congreso dándole la espalda en su discurso inaugural, para después catalogarlo directamente como un “nido de ratas”, parafraseando al emblemático film de Marlon Brando, donde se describían el bajo mundo y la mafia detrás de un grupo de estibadores, o quizás sólo referenciándolo como algo asqueroso y despreciable.

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Las dos medidas fundacionales del Gobierno de Milei, el mega DNU y el proyecto de Ley Ómnibus, se empantanaron en el Congreso. El primero sobrevive porque se decidió dilatar su tratamiento hasta el infinito ante la consistente sospecha de que será rechazado y la Ley “Bases” porque fue retirada tras una traumática aprobación en general, con oscuras perspectivas para su progreso en la lectura fina del interminable articulado.

Como fuere, hoy Milei regresa con el anecdótico detalle del horario nocturno elegido y deberá hablar -esta vez sí- frente a una Asamblea Legislativa, donde es cada vez más difícil identificar a opositores y aliados, por esa gama imprecisa que se estableció de dialoguistas, amigos y socios pro témpore, según para donde sople el viento.

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Lo cierto es que las palabras de Milei estarán dirigidas al país más que a los legisladores y la expectativa es moderada. Casi que genera curiosidad la posibilidad de que se despache con algún nuevo exabrupto, pero no mucho más. Lleva más de un año repitiendo el mismo speech en cada aparición pública, y lo repetirá una vez más, quizás con un repaso más acentuado y detallado de la herencia recibida y autoelogios por la hiperinflación cuya ausencia se anota como un triunfo.

Defenestración al Estado, alusiones históricas incomprobables y condenas a la casta que no lo acompañan, completarían el menú. Si en la manga guarda un as desconocido (la “sorpresa” mencionada en redes sociales), es la única incógnita que sobrevive en un presidente que, por apelar al excentricismo constante, también comienza a ser previsible.

El Esquiú.com
 

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