Apuntes del Secretario

domingo, 31 de marzo de 2024 01:06
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Nada nuevo bajo el sol

El presidente Javier Milei y muchos de los seguidores libertarios, se entusiasman con la idea de que el expanelista de TV está llevando adelante una revolución, con medidas y decisiones inéditas de carácter fundacional, que vienen a transformar por completo la Argentina. Incluso el propio Milei lo sostenía en campaña, al repetir una y otra vez que no se podía aspirar a un cambio con los dirigentes y los planes de siempre. Aunque al formar su gabinete volvió a echar mano a lo más rancio de la vieja casta, detalle a esta altura innegable, todavía hay quienes creen que sus políticas, y en especial su plan económico, es toda una novedad. Nada más lejano de la realidad: hagamos un pequeño viaje en el tiempo, para ser más precisos, 35 años hacia el pasado.

 

Consenso de Washington

A comienzos de 1989 se reunieron en Washington, capital estadounidense, los representantes del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI), los ministros del G-7 y los presidentes de los principales bancos del mundo. Allí se firmó lo que el economista John Williamson bautizó como “Consenso de Washington”, acuerdo que estableció que sólo se otorgaría ayuda financiera a los países endeudados que adoptasen las políticas que ellos mismos les indicaban. Esas políticas se resumieron en diez puntos básicos, a saber:

1 - Disciplina en la política fiscal, enfocándose en evitar grandes déficits fiscales en relación con el producto interno bruto;

2 - Redirección del gasto público en subsidios (“especialmente de subsidios indiscriminados”) hacia una mayor inversión en los puntos clave para el desarrollo del país;

3 - Reforma tributaria, ampliando la base tributaria y la adopción de tipos impositivos marginales moderados;

4 - Tasas de interés que sean determinadas por el mercado y positivas (pero moderadas) en términos reales;

5 - Tipos de cambio competitivos;

6 - Liberalización del comercio: liberación de las importaciones, con un particular énfasis en la eliminación de las restricciones cuantitativas (licencias, etc.); cualquier protección comercial deberá tener aranceles bajos y relativamente uniformes;

7 - Liberalización de las barreras a la inversión extranjera directa (IED);

8 - Privatización de las empresas estatales;

9 - Desregulación: abolición de regulaciones que impidan acceso al mercado o restrinjan la competencia, excepto las que estén justificadas por razones de seguridad, protección del medio ambiente y al consumidor y una supervisión prudencial de entidades financieras;

10 - Seguridad jurídica para los derechos de propiedad.

 

Antecedentes

Queda claro que el Consenso de Washington y sus imposiciones son un mapa del plan libertario, como lo fue también de la gestión liberal de Carlos Menem y en menor medida de Mauricio Macri, quien públicamente se lamentó de no haberlo aplicado a fondo. No tendrá que lamentarse de lo mismo Milei, que lo está llevando a un peligroso extremo. De hecho la única parte del Consenso de Washington que Milei no cumple, es la que sugiere proteger un poco a la población. Porque aquel decálogo mencionaba también la necesidad de mantener “servicios favorables para los pobres como la educación primaria, la atención primaria de salud e infraestructura”, la omisión más llamativa de LLA, que hasta generó llamados de atención ¡del propio FMI! En resumen, la gestión de Milei es salvaje, y está aplastando a millones de argentinos, convirtiendo a la sociedad toda en una olla a presión con efectos impredecibles.

 

Escenario delicado

El panorama hoy es dramático. La suba de precios incesante, los aumentos de combustible, decenas de miles de despidos, recesión, devaluación. No hay para el trabajador promedio de dónde sostenerse, y en breve se aplicarán los tarifazos sobre los servicios básicos. La subsistencia se ha tornado cuesta arriba para millones de argentinos, y el Gobierno no da señales de registrar lo que sucede a nivel social. Por el contrario, abunda en provocaciones que en nada contribuyen a mantener la calma. Esa crisis que impacta en cada hogar, también golpea con fuerza a Provincias y  municipios, con recursos que se derrumban sin pausa y obligaciones que se incrementan, todo ello con la presión creciente de sindicatos que buscan aumentos que permitan atenuar la pérdida de valor adquisitivo de los asalariados. ¿Cuánto más se podrá seguir por este camino? ¿Cuánto tardará en chocar un bólido como Casa Rosada que acelera y acelera sin medir consecuencias? Nación no contempla asistencia alguna. Todo lo contrario, quiere que el incendio crezca para que los Estados provinciales apliquen su misma receta de ajuste, y al mismo tiempo utilizar la asfixia para fortalecerse en negociaciones políticas. “Tendrán que bajar el gasto público provincial para cerrar las cuentas fiscales como lo hace la Nación. A quejarse menos y meter motosierra”, dijo José Luis Espert, diputado cuyo nombre sonó en los últimos días como posible reemplazante del ministro de Economía, Luis Caputo.

 

Recuerdos

Hace 15 años fallecía Raúl Alfonsín, nacido el 12 de marzo de 1927. De profesión abogado, fue un destacado dirigente de la Unión Cívica Radical. Presidente de la República Argentina (1983-1989), Senador Nacional por Buenos Aires (2001-2002), Diputado Nacional por Buenos Aires (1963-1966, 1973-1976) y Diputado Provincial de la Legislatura Bonaerense (1958-1962). Fue Presidente del Comité Nacional de la UCR (1983-1991, 1993-1995 y 1999-2001) y Presidente del Comité Bonaerense (1965). Fue el primer Presidente elegido democráticamente luego de la última dictadura militar, obteniendo el 52% de los votos. Su gestión se caracterizó por el inicio del juicio oral y público a los ex comandantes de las juntas militares acusados de violaciones a los derechos humanos; por la firma del Compromiso entre Argentina y Chile que puso fin al conflicto por el Canal de Beagle y la iniciación de un proceso de integración y cooperación con Brasil. Además, durante su mandato se promovieron la ley de divorcio vincular y la patria potestad compartida y se implementó el Plan Nacional de Alfabetización. En 2008 fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Provincia de Buenos Aires por “su aporte permanente en favor de la democracia, su defensa irrenunciable a la lucha por los derechos humanos y su compromiso inclaudicable por un país mejor”. Falleció el 31 de marzo de 2009.

 

El Esquiú.com

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