Apuntes del Secretario

miércoles, 10 de abril de 2024 01:34
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Todos sensibles

El fugaz paso de Victoria Villarroel por Catamarca dejó un polvaderal de reacciones políticas, que marca el grado de sensibilidad y desmesura que está manejando la clase dirigente, en parte algo comprensible por los delicados momentos que se atraviesan, pero también exagerada si se considera lo que realmente ocurrió. Una autoridad nacional, en este caso la Vicepresidenta de la Nación, fue invitada a participar de las festividades marianas. Vino y se fue. No pasó más que eso, no estamos hablando de apoyo a una candidatura, un acto de cierre de campaña, la firma de un acuerdo controvertido, un cambio de bando partidario. Nada, vino Villarroel a la Bajada de la Virgen, y vino porque la invitaron. Pero el efecto fue el de las complejas bombas racimo que con un solo lanzamiento provocan explosiones en todas partes.

Todos molestos

Repasemos: se enojaron militantes en el peronismo local, se enojaron los aliados del oficialismo catamarqueño, se enojaron los libertarios con Villarroel, se enojaron otros libertarios con los libertarios que se enojaron con Villarroel, se enojaron con el Obispo, se enojó la izquierda y se enojaron organizaciones de defensa derechos humanos, se enojaron legisladores, se enojaron intendentes, se enojaron con Flavio Fama, se enojaron con los radicales que fueron a saludar a Victoria, y hasta se enojaron en Nación con ella por acceder a visitar Catamarca, que tiene un gobierno peronista. Ni Robert Oppenheimer podía calcular semejante efecto de reacciones en cadena. Quizás la expresión más entendible fue la de los trabajadores despedidos en organismos nacionales: Villarroel no está en el Ejecutivo y no decidió esas cesantías, pero al fin y al cabo es parte del gobierno y fueron a mostrarle pacíficamente su descontento y preocupación. Tiene lógica... lo de los actores políticos no tanto.

Visita protocolar

La palabra clave en todo este entuerto es: institucional. La visita de la Vicepresidenta fue de carácter institucional. No hizo actos partidarios, no trajo banderas de La Libertad Avanza ni nada parecido. Se la recibió con honores por su investidura, como corresponde. Si el gobernador Raúl Jalil visitara un municipio gobernado por un radical y el intendente se negara a recibirlo o eludiera verlo porque es de otra fuerza política (ha sucedido alguna vez, como cuando Alejandro Páez no recibió a Lucía Corpacci en una inauguración en Andalgalá), se tomaría como una falta de respeto. Y lo es. Alguna vez Eduardo Brizuela del Moral también se negó a recibir a Cristina Fernández de Kirchner, pero en última instancia allí sí se transitaba el tramo final de una campaña electoral. No deja de estar mal, pero había un motivo. Se objeta aquí que a Villarroel la invitaron, pero... ¿se hubiera objetado si se invitaba a Cristina durante la presidencia de Alberto Fernández? Las diferencias políticas existen, pero hay otros momentos y terrenos para la disputa, y no es precisamente una ceremonia religiosa. Finalmente, guste o no, aunque se intente mostrar a Villarroel como una figura foránea que vino a invadir un acto tradicional de los catamarqueños, la realidad indica que aquí ganó cómodamente la elección: la mayoría de los comprovincianos la votó junto con Javier Milei en el balotage.

Meses nada más

Lo cierto es que la dirigencia política ya está pensando en 2025. Este año no es electoral, pero en la mente de los políticos las elecciones siempre están a la vuelta de la esquina, y nadie quiere perder tiempo. No por casualidad en los últimos días MIlei deslizó que podría quedarse ocho años en el poder, ni por casualidad su hermana Karina desembarcó con partido propio en Capital Federal. Aunque sigue atentamente la evolución del humor social, la oposición sabe que si no quiebra el fenómeno Milei en las legislativas del próximo año ya no podrá detenerlo a menos que sobrevenga una debacle económica como la que terminó con Cambiemos. Y los mismos pensamientos de campaña rondan en los partidarios de Milei: por eso cuando  el diputado libertario Adrián Brizuela se quejó por no haber sido recibido por Villarroel, Javier Galán saltó rápido a decir que no estaba emocionalmente bien y que para la próxima lista elegirán mejores postulantes. Es decir, él mismo, que fue pionero de la cruzada del león y desertó un segundo antes de la consagración por desavenencias con sus copartidarios. Cosas de la política que, con sus matices, se observan en todas las fuerzas por igual.

Tropiezo presidencial

Javier Milei hizo un papelón allí donde mejor se mueve: las redes sociales. El presidente sacó pecho con los datos de caídas de precios en los supermercados, pero se apoyó en una cuenta que resultó ser totalmente trucha. Milei se hizo eco de los datos de la cuenta “Jumbo bot”, muy difundida en Twitter por los libertarios en las últimas semanas para mostrar la supuesta desaceleración y hasta baja de los precios en los supermercados. Durante una entrevista, el Presidente le pidió insistentemente a uno de sus periodstas amigos (los únicos con los que habla) Alejandro Fantino que le pongan en pantalla la cuenta “Jumbo bot”. El último tuit daba cuenta de una supuesta baja del 4,52 en los primeros ocho días de abril. “Menos 4,52 ¡deflación!”, festejó Milei. “Caída de precios, caída de precios, caída de precios Fantino, caída de precios”, se entusiasmó. También Luis “Toto” Caputo había asegurado que la inflación “está colapsando”. “El Jumbo bot está dando menos cinco por ciento en la primera semana de abril”, afirmó el ministro de Economía.  El problema es que todo fue un engaño para hacer caer al presidente y su ministro de Economía. “Esta cuenta es un experimento social. Nunca analizó precios, ni existió ningún bot que siguiera los productos de Jumbo”, informó el supuesto robot después de las declaraciones de Milei. “Sí sirvió para una cosa: ver la necesidad que tienen muchos en mostrar resultados que la realidad les niega”, los chicanearon. “Pedimos disculpas a quienes se esperanzaron por nuestros datos, incluido al Presidente”, agregaron.

El Esquiú.com

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