Las Malvinas son argentinas

martes, 2 de abril de 2024 02:42
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Como cada 2 de abril, los argentinos rendirán hoy homenajes a los excombatientes y a los caídos en Malvinas, en honor a la gesta de la recuperación de los archipiélagos del Sur, que derivó en un brutal enfrentamiento bélico que culminó con la rendición nacional.

La guerra, que jamás se declaró formalmente, fue una mala decisión de la Dictadura que gobernó de facto el país entre 1976 y 1983.

Con Leopoldo Galtieri al frente, decidieron embarcarse en la batalla calculando que la maniobra les permitiría afianzarse en la usurpación del poder, sin sospechar que sobrevendría un doloroso fracaso que aceleraría su final.

El efecto deseado por los militares argentinos bendijo en realidad a la entonces cuestionada primera ministra británica, Margaret Tatcher, que con la victoria se mantendría en su cargo hasta 1990.


En medio de la irracional aventura, los argentinos descubrieron varias cosas, entre ellas quienes eran sus verdaderos amigos, con naciones hermanas como Venezuela, Perú y Bolivia incondicionalmente a su lado. No sólo hubo declaraciones, sino también envío de aviones de combate y material de apoyo, que a Bolivia le valió incluso amenazas directas de Gran Bretaña.

Quedó también mucha sangre derramada en aquellas frías islas, sangre de compatriotas que en muchos casos ni siquiera habían elegido la carrera militar, sino que les tocó ir por su condición de jóvenes conscriptos que estaban cumpliendo con el servicio obligatorio.

Como se sabe, el pueblo pasó de la euforia de la recuperación de las islas a la abrumadora decepción de la derrota. El fervor triunfalista alentado por el aparato de comunicación oficial, escondió hasta último momento los reveses que terminaron por ser definitivos.

La guerra se perdió, y ese episodio histórico pretende ser utilizado por los usurpadores como un punto final para el litigio.
Por eso es necesario sostener las banderas y rechazar cualquier gesto de renunciamiento. Porque la causa es justa, aunque la ocupación británica esté próxima a cumplir dos siglos.

La vía diplomática no se ha agotado, y los reclamos argentinos jamás deben cesar, porque abandonar las Malvinas sería deshonrar la memoria de quienes combatieron allí para defender nuestro territorio.

Es la razón por la cual una fecha como la de hoy jamás deberá pasar desapercibida.

El Esquiú.com

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