Apuntes del Secretario

miércoles, 24 de abril de 2024 01:54
miércoles, 24 de abril de 2024 01:54

Marea humana

La decisión de mantener el presupuesto de las universidades públicas a los niveles del año pasado, un recorte de recursos brutal, implícito ante la luz de la suba de precios, terminó por convertirse en el más estruendoso error del Gobierno nacional, que gestó sin proponérselo la mayor manifestación en su contra. La agresión al sistema de educación pública movilizó a la mayor parte de la sociedad, con un poder de convocatoria que no exhibió ningún otro estamento. El Gobierno advirtió tarde que la situación se le iba de las manos, y al cabo sus tardíos y torpes intentos por desactivar la marcha (que incluyeron amenazas y falsos anuncios) obraron como motivadores para que la concurrencia fuera aun mayor. En efecto, más de un millón de personas se movilizaron en todo el país, ratificando que la educación es uno de los límites que la sociedad pone al ajuste. En el acto central, uno de los discursos más duros fue el del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien señaló que “este Gobierno compró 24 aviones de combate. No hay plata para la educación, no hay plata para la salud, no hay plata para los campesinos, pero si hay para comprar aviones de combate que el país no necesita. Necesitamos desarrollo, educación. Eso es fundamental”, sostuvo para recordar que ya se presentó un proyecto de juicio político contra Milei, y proclamar que no se puede permitir que destruya al país, ni que lo convierta “en una colonia de Estados Unidos”. Junto con docentes y estudiantes marcharon la Confederación General del Trabajo y sindicatos, los movimientos sociales, los organismos de derechos humanos y los partidos políticos marcharon de Congreso a Plaza de Mayo. Casa Rosada había advertido que impediría que se ocupen las calles, pero el operativo resultó un fracaso a pesar de la enorme movilización policial. El gobierno nacional había amenazado con aplicar el famoso protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich, que impide los cortes de calles y obliga a los manifestantes a transitar por la vereda, pero una vez más se cumplió la doctrina que indica que cuando una movilización es realmente masiva, no hay nada que hacer.

Autocelebración

Javier Milei ofreció un controvertido discurso para celebrar el superavit fiscal.

El presidente Javier Milei ofreció en la noche del lunes una cadena nacional de autocelebración, al exponer como  logro un imaginario superávit fiscal, dibujado en base a la interrupción de pagos de deudas y compromisos asumidos por el Estado nacional. Algo así como un jefe de familia que se jacte de que este mes le sobró plata del sueldo, a costa de no pagar la luz, el gas, el teléfono, la cuota de la escuela ni la tarjeta de crédito. Haciendo una verdadera ostentación de su severa desconexión con la realidad, Milei leyó un texto abundante en referencias místicas y  adjetivos calificativos grandilocuentes, imaginándose cual Moisés que guía a la sociedad: “No hay alternativa más que rendirse a los pies de un pueblo que ha decidido abandonar la esclavitud y emprender el largo camino por el desierto hacia la tierra prometida”, señaló por ejemplo, entre reiteradas menciones a su propia gestión como “hazaña histórica” sin precedentes en el mundo, no sin algunas incongruencias groseras como quejarse de la herencia y a la vez considerar como héroe y patriota a su ministro de Economía Luis Caputo, curiosamente el principal responsable de la herencia, que endeudó al país a un siglo. Analizar las palabras de Milei resulta un ejercicio complejo porque en sus discursos renuncia a toda lógica o coherencia. Se permite entonces decir que las jubilaciones se están recuperando porque la inflación ya no es tan alta como en los meses anteriores, cuando lo único que cambia son los niveles de derrumbe de los ingresos, o celebra incrementar ayudas sociales a porcentajes ínfimos en comparación con la suba de precios. En resumen, como elige premeditadamente transitar por un terreno de pura fantasía, cuesta puntualizar cada mojón de las penurias cotidianas y evidencias del desastre que él omite por completo. A algún otro presidente del pasado se le reclamaba que parecía vivir en otro país, pero Milei directamente parece vivir en otra galaxia, algún universo paralelo desde el cual pinta su aldea vistiéndose de superhéroe. Denuncia así privilegios que usufructúa, y se sirve del mismo Estado al que defenestra, con niveles de necedad y negacionismo dignos de discutirse en el diván con un profesional. Mientras tanto, va ampliando su colección de enemigos despreciables, que cada vez incluye a más sectores y actores sociales, sin privarse de honrar como héroes a quienes fugan sus dólares para evadir tributos. Realmente es imposible debatir en los términos que plantea.

Recuerdos

Se cumple hoy un nuevo aniversario del genocidio contra el pueblo armenio, la deportación forzosa y el intento de exterminar la cultura armenia. ? Se calcula que entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios? fueron perseguidos y asesinados por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, entre 1915 y 1923. Se conmemora el 24 de abril de 1915, cuando las autoridades otomanas detuvieron a 235 armenios en Estambul. Cierta vez le preguntaron a un jerarca nazi como pudieron idear y ejecutar el Holocausto, y respondió que si el mundo había olvidado el genocidio armenio, también olvidaría lo hecho al pueblo judío. Por esta razón, es imperativo no olvidar jamás.

El Esquiú.com

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