El Secretario

Semestre libertario

martes, 11 de junio de 2024 00:05
martes, 11 de junio de 2024 00:05

Javier Milei cumplió sus primeros seis meses como Presidente de la Nación, etapa en la cual desplegó un estilo jamás visto en la Casa Rosada, aunque sus excentricidades fueron perdiendo impacto a fuerza de costumbre, y hasta los insultos que reparte indiscriminadamente dejaron de escandalizar, y se naturalizaron ante una población más preocupada por otros temas que por los juegos mediáticos del inexperto mandatario. Milei se dedicó este tiempo principalmente a viajar, como que pasó un mes completo fuera del país sumando todas sus salidas, unas pocas por cuestiones oficiales, y la mayoría para que cumpla su sueño de fotografiarse con magnates del primer mundo. Visitó en este tiempo sólo tres provincias (Corrientes, Córdoba y Tierra del Fuego), cantó en el Luna Park en un show armado con la excusa de presentar un libro, y no ofreció ninguna conferencia de prensa: habla solo con periodistas amigos o medios internacionales.

***
Ávido de trascendencia y mística, se define como el “primer presidente libertario de la historia de la humanidad”, que está aplicando “el ajuste más grande de la historia de la humanidad”, entre otras autodescripciones y anuncios siempre grandilocuentes, monumentales, mesiánicos, fundacionales e históricos, como su Pacto de Mayo que se esfumó en la nada, y sentencias que acompaña con reiteradas imágenes de sí mismo caracterizado como león, Napoleón, Terminator, y todo aquello que alimente su evidente megalomanía.

***
En lo que se refiere específicamente a la gestión, los resultados no han sido felices. Su gran caballito de batalla es la economía, y los indicadores son muy negativos. La inflación en su breve mandato trepó un 110 por ciento, hubo miles de despidos en los sectores público y privado, la moneda nacional se devaluó dramáticamente, el dólar se disparó a las nubes, se derrumbaron la actividad, la producción y el comercio. Tiene también serios problemas internos, como que ataca a la casta pero se rodeó de casta, y su equipo de trabajo sufrió 45 bajas de altos funcionarios entre despidos y renuncias, mientras la sombra de la corrupción asoma en diferentes áreas, como el gigantesco Ministerio de Capital Humano. Carente de toda capacidad de negociación política, transita una relación de amor-odio con el Congreso según la suerte de sus iniciativas, de las cuales hasta aquí ni una sola fue convertida en Ley. En sus apariciones públicas se aferra a la estrategia de decir que todos son basura, todos son corruptos, todos son culpables del fracaso del país. Es la fórmula que le sirvió en la campaña, aunque como argumento para explicar la realidad va quedando insuficiente. Si ha de hablarse de los logros de Milei, lamentablemente la hoja permanecerá en blanco. Todo lo que ofrece es la promesa de que todos seremos felices de acá a 35 ó 50 años si su plan funciona. Habrá que esperar entonces, y rezar para ver si llegamos a verlo.

El Esquiú.com

Comentarios

Otras Noticias