El Secretario

Pacto con minúsculas

jueves, 4 de julio de 2024 01:15
jueves, 4 de julio de 2024 01:15

Como se esperaba, el Presidente Javier Milei convocó a los gobernadores y principales líderes políticos de la oposición a firmar su nueva versión del Pacto de Mayo, iniciativa que dio a conocer en marzo último, cuyo acto que se había planeado originalmente para el 25 de Mayo en Córdoba y finalmente se hará el 9 de julio en Tucumán. El pacto se utilizará simbólicamente para marcar una nueva etapa del Gobierno, tras la aprobación de la Ley Bases que el propio Milei puso como condición para sellar este acuerdo. Se trata de un escrito con diez puntos básicos sobre el rumbo que se pretende dar al país, aunque sin profundizar en ninguno. Intenta apenas trazar directivas con mayores reformas políticas y económicas y un marco de gobernabilidad a largo plazo.

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La insistencia de Casa Rosada detrás de estas firmas no fue recibida con un semblante unánime, ya que mientras unos lo aceptan como un gesto de convivencia y punto de partida, para otros es un gesto de sometimiento que pretende que jefes territoriales vayan a besar la mano del jefe en un acto de sumisión. El catamarqueño Raúl Jalil, dialoguista por naturaleza, ya confirmó su asistencia, pero habrá también ausencias importantes y muchas dudas con respecto a la participación de otros. Por caso, de los 24 mandatarios provinciales, se descuenta que no irán el bonaerense Axel Kicillof (dijo que su único pacto es con el pueblo y que no irá a ningún lado sólo para sacarse una foto); Sergio Ziliotto (La Pampa); Gildo Insfrán (Formosa); Gustavo Melella (Tierra del Fuego); ni Ricardo Quintela (La Rioja), que sostiene su postura crítica respecto al Gobierno. Se calcula que estarán todos los gobernadores de Juntos por el Cambio, principales aliados de Milei, y también integrantes de partidos provinciales o de tradición peronista como Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Vidal (Santa Cruz), por lo que el número final de asistentes provinciales podría ascender a unos 13.

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Ese detalle determinante le baja el precio al pacto, porque ante el escenario que transita el país y su historia reciente de enfrentamientos irracionales, un pacto de adhesión parcial no es un pacto. Al menos, no de la magnitud que se requiere para suponer que se deja atrás una etapa de divisiones y se encara un rumbo con objetivos comunes. Incluso si faltara un solo gobernador, la fortaleza del acuerdo sería cuestionable, pero si faltan una decena, la firma definitivamente pierde relevancia, aunque sea bien intencionada.

El Esquiú.com

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