El Secretario

El rápido matrimonio por conveniencia partió al PRO

viernes, 5 de julio de 2024 01:31
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El PRO vive horas de inédita división, tan singulares como toda su historia, en la que nunca logró convertirse en una fuerza política mayoritaria en el país y, sin embargo, es innegable que juega un rol decisivo en ámbitos de poder desde hace varios años. Surgido a imagen y semejanza de su creador, Mauricio Macri, el PRO nació hace menos de veinte años, en 2005, con el nombre de Compromiso para el Cambio, que en 2008 cambió su nombre a Propuesta Republicana. Su prehistoria, yendo hacia 2003, lo ubica como una alianza limitada a la Capital Federal, que transformaría al reconocido empresario, popularizado como presidente de Boca Juniors, en jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Como Fernando de la Rúa poco tiempo antes, Macri logró dar el salto a la Casa Rosada con un fuerte apoyo mediático, aprovechando el desgaste de un kirchnerismo que llevaba 12 años en el gobierno. Para completar el recorrido, tuvo un aliado fundamental: la Unión Cívica Radical, que le dio la estructura nacional necesaria para enfrentar al peronismo.


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Macri fracasó ruidosamente como presidente, tanto que fue el único en la historia que perdió al buscar la reelección tras su primer mandato. Pero el PRO ya había ganado su espacio. Alternando su nombre entre Cambiemos y Juntos por el Cambio, logró gobernaciones, bancas en el Congreso y una hegemonía en Capital Federal que perdura hasta hoy. En las presidenciales del año pasado, con Macri todavía vetado por un electorado de memoria corta, pero no nula, tuvo un combate interno por la principal candidatura entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Ganó Bullrich, pero fue un fiasco en la elección general, quedándose tercera y fuera del balotaje.


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Con reflejos magistrales, Macri se abrazó entonces a Javier Milei y puso a toda la tropa de Juntos por el Cambio (“Juntos por el Cargo”, según se burlaba Milei) al servicio del libertario. La impensada alianza fue un éxito y llevó a Milei a la Casa Rosada. En señal de gratitud, les dio ministerios a los integrantes de la fórmula macrista y llenó su gabinete de soldados del empresario. Todo viento en popa, pero hasta aquí llegó el amor. Ahora que la camaleónica Bullrich quiso llevarle al PRO entero como obsequio a Milei, Macri clavó los frenos y puso fin al romance. El fundador del sector, entre críticas a la política económica, decidió que es momento de tomar distancia y no de consolidar lazos. Con ello se debilita otro partido, y ratifica que la centralidad de Milei no se debe tanto a sus virtudes, sino al vacío de sus principales adversarios.


El Esquiú.com
 

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