Especialistas del Citca-Conicet de Catamarca y Tucumán

Avances científicos para producir plásticos más ecológicos

viernes, 4 de septiembre de 2015 00:00
viernes, 4 de septiembre de 2015 00:00

A nivel mundial, la contaminación o polución por plástico es un tema que preocupa y mucho, al punto que en algunas regiones se han implementado planes para intentar reducir el consumo de plástico derivado del petróleo y promover su reciclado.

Científicos de la Unca investigan nuevos biocomponentes para fabricar bolsas, productos cosméticos y hasta envases de alimentos más ecológicos.  

Julia Fariña es docente en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Catamarca. Es también investigadora del Conicet y realiza trabajos en conjunto con los centros de dicha institución instalados en Catamarca y en Tucumán (Citca y Proimi, respectivamente). En su tesis inició un proyecto de investigación que busca la obtención de plásticos a través de recursos renovables mediante la producción de biopolímeros (macromoléculas, generalmente orgánicas, formadas por la unión de moléculas más pequeñas de origen biológico).
 “Yo trabajé en mi tesis en la producción de un polímero que es similar a los que se utilizan en la producción de plásticos, con la diferencia de que los plásticos que normalmente conocemos en la vida cotidiana -recipientes, bolsas- derivan del petróleo, son polímeros sintéticos. En este caso existe la posibilidad de obtener algunos tipos de plásticos que se llaman biopolímeros, que son de origen biológico”.

Fariña explicó que hay distintas posibilidades en cuanto al origen de un polímero: “Un biopolímero podría ser tranquilamente por ejemplo de origen vegetal, pero también existe la posibilidad de obtener estos biopolímeros a través de microorganismos. Por ejemplo, un grupo de microorganismos que lo producen son los hongos filamentosos. La estrategia entonces  es utilizar estos hongos: nosotros los hacemos crecer en bioreactores -medios de cultivo optimizados- en un medio líquido donde el hongo libera este polímero y después se purifica para estudiarlo, saber qué propiedades tiene, y en qué lo podemos aplicar”.

Lo fundamental de estos biopolímeros, explica Fariña, es que son recursos renovables y no se utiliza petróleo. Son mucho más ecológicos y forman parte de lo que se conoce como química verde, más amigable con el medio ambiente y sus recursos. “Nosotros podemos producir este tipo de compuestos en un bioreactor y utilizarlo permanentemente, y los recursos son prácticamente inagotables a diferencia también de lo que puede ocurrir con otro polímero de origen biológico, por ejemplo, de una planta, ya que éstos dependen de las condiciones climáticas”, agregó.


 Aplicaciones

“Nosotros trabajamos con un polímero durante muchos años que se llama Escleroglucano, producido por un hongo. Con este polímero se puede aumentar la viscosidad de algunas soluciones, y eventualmente podría ser aplicado en la industria alimentaria, pero también se podría utilizar en la industria cosmética y en la farmacéutica, por ejemplo para vendajes reabsorbibles”, precisó la especialista. Otra aplicación que podría tener es en envoltorios inteligentes para alimentos.  “Por ejemplo, para el recubrimiento de frutas y de alguna manera agregar otros componentes que retarden el proceso de maduración”. Finalmente, reemplazar las bolsas plásticas buscando alternativas más ecológicas dará un respiro enorme al medio ambiente.

Estas sustancias se están produciendo actualmente en el centro de Conicet de Tucumán, Proimi, y se trabaja en cooperación con el Citca. “Existe la posibilidad de escalar el proceso de producción y la estrategia sería fundamentalmente contactarnos con empresas del medio para procurar la explotación de este tipo de productos, que tienen muchas aplicaciones y muchas virtudes, y en algunos campos más sencillos en que se podrían aplicar.  Hoy en día ya se pueden hacer los primeros ensayos pilotos de aplicación y abre grandes posibilidades”, concluyó.

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