Educación

La culpa siempre la tiene el otro

lunes, 06 de febrero de 2017 00:00
lunes, 06 de febrero de 2017 00:00
Hay  noticias en este medio que nos hacen pensar. Cuestiones que nos entristecen, otras que alientan, que nos sorprenden, en fin, se trata de reflejar la realidad. 

Este espacio que saldrá una vez por semana, es escrito por un catamarqueño por opción, un ciudadano común que intenta a través de esta columna trasladar la experiencia de 25 años en gestión educativa tanto en nuestro país como en el extranjero y que sólo busca construir, aportar, reflexionar sobre la situación actual y sobre todo, del sistema de enseñanza de nuestra nación.
 
Pueden estar de acuerdo con las posturas, o quizás no, lo importante es visibilizar realidades y  junto a muchos de ustedes generar una corriente de opinión, lejos de lo partidario y las confrontaciones estériles.

Le escribo al vecino de nuestra provincia, pero especialmente al que sólo busca lo mejor sin importar de qué ideología provenga.
 
Al vecino que tiene esperanza y no se resigna ante la mediocridad, que no tiene miedo de expresar sus ideas, que quiere una Catamarca que sea notable por los grandes logros y no por las noticias lamentables que nos hicieron famosos en el país.
 
Le escribo al vecino orgulloso de ser catamarqueño y que cree en el potencial humano y geográfico de nuestra provincia.

 
Una mirada crítica pero esperanzada de la educación argentina

Las sociedades desarrolladas; llámese así a las naciones que tienen un bajo índice de desocupación, niveles ínfimos de pobreza, alto grado de industrialización, sistema financiero estable sin inflación, servicios públicos al alcance de todos y división de poderes comprobados; hay algunos ejemplos de estos países que sobresalen por las características antes mencionadas, pero por sobre todas las cosas, por la educación. 

No existe país desarrollado sin una educación desarrollada, pareciera ser una cuestión de Perogrullo pero aun así los argentinos no nos hemos dado por aludidos. Si observamos cuáles son nuestras mayores preocupaciones según la consultora Analogías, encontramos que son: la inseguridad, la inflación, la corrupción, el narcotráfico, la falta de trabajo y en sexto lugar con un porcentaje pequeño, la educación.
 
Sin embargo, si nos detenemos aquí, podríamos darnos cuenta de que si hubiera verdadero interés en la educación se reduciría la inseguridad (el 70% de los presos no tienen el primario completo aun cuando existen sistemas intramuros de educación), podríamos aumentar las posibilidades de trabajo de nuestros jóvenes (en nuestro país se recibe en el secundario sólo el 50% y sólo el 35% entiende lo que lee; en la universidad sólo se recibe el 10% y el 1% es pobre cuando tenemos un sistema modelo en el mundo por las facilidades para obtener un título universitario, en países desarrollados obtienen su título entre un 45% a un 61% como es el caso de Australia). El 50% de los jóvenes menores de 25 años son pobres.
 
La marginalidad, la ausencia de un proyecto de vida y la falta de trabajo hacen un combo cruel del cual los únicos responsables somos los adultos que no hemos dado la importancia adecuada a la educación. 

Como sociedad hemos asesinado las capacidades y talentos de nuestros jóvenes y le hemos robado su futuro. Como todo asesinato, nadie se hace responsable; los políticos, los gremios, los padres y tutores, los docentes y directivos; la culpa siempre es del otro.

El francés Jacques Julliard decía con razón: "El debilitamiento continuo de nuestro sistema de enseñanza no es sino el signo más evidente y escandaloso del naufragio espiritual de una sociedad incapaz de mirarse de frente.” 

Aun así estoy convencido de que podemos salir de esta "emergencia educativa” y convertirnos en el país que soñamos. La evidencia más importante es que contamos con la misma materia prima: el ser humano.

Lic. Rubén David Marti
martiruben@msn.com
https://www.facebook.com/Lic-Ruben-David-Marti-1249940738425522/

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Comentarios

07/02/2017 | 13:34
#1
Para tener el Sistema Educativo que soñamos, los docentes deberían dejar de tomar al Sistema como una bolsa de trabajo y dar clases por vocación. Acá, lamentablemente, los docentes ingresan e inmediatamente sacan certificados por razones psiquiátricas. Se pasan años sin trabajar, es una vergüenza!!! El Estado gasta mas plata en docentes que están (viven) enfermos que en sus estudiantes.

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