Mariel Salazar - Animadora y locutora

Con el alma en la voz

sábado, 4 de diciembre de 2010 00:00
sábado, 4 de diciembre de 2010 00:00

- ¿Cómo fue su infancia en Mutquín?
- Nací en Mutquín un Jueves Santo 18 de abril, rodeada de nogales en una zona muy fría. Tengo recuerdos muy hermoso de mi infancia, y si hubiese podido elegir de niña jamás me hubiese ido de Mutquín, amo esa tierra. Alguna vez escuché una frase que decía, “yo amo a mi pueblo, no porque sea grande sino porque es mío”, y yo lo defino así. Me ha tocado a lo largo de la vida hacer diferentes cosas, pero cuando quiero sentirme bien tengo que volverme a mi pueblo. De la infancia recuerdo a mis primos, éramos muchísimos; mis abuelos, una de mis abuelas que tenía ovejas, vacas y nos enseñó el contacto con la naturaleza y nos alimentaba con leche recién ordeñada, o a juntar los huevos en la finca. El cariño de mis abuelos -mi abuela Paula, aún vive-, mi abuelo Antonio, que falleció hace poco tiempo. Ellos pasaron la barrera de los 90, y siempre tuve una relación muy entrañable con ellos. Lo que rescato de mi infancia es a mis seres queridos, a mis abuelos, tíos, primos…
A la Capital de Catamarca vine de muy chica, cuando ingresé al Hogar Escuela porque mis padres me trajeron por una cuestión económica, porque no había trabajo en Mutquín y como era la mayor de mis hermanos ingresé como interna, con seis años.

- ¿Cuándo ingresa al mundo del periodismo?
- Yo empecé por una necesidad económica, buscando trabajo cuando terminé la secundaria en la “Clara J. Armstrong” y necesitaba comenzar a trabajar para ingresar a la universidad. Entonces apareció un aviso en el diario solicitando jóvenes de mi edad para una prueba de locución. Me presenté y ahí conocí a Oscar Figueroa y a Ramón Iramaín, quienes me tomaron una prueba para trabajar en la propaladora de la Liga Catamarqueña de Fútbol. Resultamos elegidas entre muchísima gente que había ido a la prueba Maby Díaz y yo, para la continuidad de la prueba, además de otros varones. De ahí nos sumamos al equipo de Ondas Deportivas, en el cual mi trabajo era hacer la propaladora de la Liga. Además tenían contrato con el estadio de Vargas en la provincia de La Rioja y la Liga Chacarera de Fútbol; también trabajaba en las carreras en el circuito de Polcos. En todo lo que tenía que ver con los eventos deportivos estábamos nosotros. Mabi, que tenía una voz maravillosa, se dedicaba a la publicidad y a mí me enseñaron el trabajo del periodismo deportivo, entonces estaba en la Liga Capitalina haciendo campo de juego, y cuando terminaba el partido salía corriendo con mi grabador para hacerles los reportajes a los jugadores.
La propaladora de la liga era como una radio FM, porque estábamos informando constantemente todo lo que sucedía en el fútbol local, nacional e internacional. Era la Voz del Estadio, pero la gente iba a la cancha y era como si estuviera escuchando una radio. Los periodistas que trabajaban eran de la talla de Ramón Iramaín, Oscar Figueroa, Marcelo Reinoso, Hugo Cesar Chacón, Roque Sarmiento y muchos más.

- ¿Qué siente al haber sido la primera mujer en hacer periodismo deportivo en la provincia?
- En ese momento para mí fue un gran desafío, siempre fui muy audaz y cada vez que se presentaba algo que representaba un desafío me sentía cómoda, bien y muy bien acompañada por mis compañeros y por Oscar Figueroa, a quien yo le agradezco muchísimo porque con mis pocos años en la profesión, él me hizo absolutamente responsable y cumplía una misión. Además me decía, “esto es el principio del camino”; él se preocupaba por la forma en que presentaba las noticias; a pesar de que no soy periodista de escuela, nos hicimos en el campo de juego.

- ¿Cómo fue trabajar en deportes con el machismo que existía en ese momento?
- Realmente fue duro, porque no me veían como al típico periodista al que lo van a escuchar y respetar porque es el que sabe o puede dar una opinión importante. Simplemente los muchachos me veían con el micrófono y se acercaban para un piropo, o con alguna sonrisa pícara. Además en esa época estaba en la flor de la edad y tuve la suerte de hablar con grandes jugadores que pasaron por el fútbol de Catamarca. Conseguir una nota con algún jugador que brillaba en la cancha para mí era todo un lujo.

- ¿Cuándo comienza a hacer locución?
- Mi vida siempre fue un permanente desafío en todo, porque de estar haciendo La Voz del Estadio, después pasé a hacer periodismo en Ondas Deportivas, en pleno auge de las FM en Catamarca. Por esa misma época comiencé a trabajar con Anita Martinena y Lorenzo “Polo” Escobasi; ellos conducían y yo colaboraba. De ahí pasé a hacer televisión en un programa en canal 9 de La Rioja, que se llamaba “Estampas Catamarqueñas”, que mostraba paisaje y folcloristas de nuestra tierra. Con el tiempo lo conocí a Luis Oscar Aisa y junto con Oscar Figueroa, me llevó a incursionar en el mundo de los escenarios. Primero me llevaron a una fiesta de la Primavera en San Antonio, donde hacía locución comercial, y después comencé a hacer locución comercial en festivales como El Aguardiente. Una vez en este circuito, yo quería animar el festival, ya había comenzado a trabajar en la municipalidad de Valle Viejo y hacía la conducción de los actos oficiales de la municipalidad, hasta que un día se me presentó la oportunidad de animar mi primer festival y fue en Mutquín. Era el festival “Mutquín, Capital de la Nuez”, en mi pueblo. Después de eso no paré de animar en distintos festivales de Catamarca.

- ¿Con cuál tarea se queda: periodismo, locución o animación?
- Lo más completo y lo que más me gusta es la animación, porque tengo contacto con la gente. En la radio me cuesta porque no tengo contacto con el público, y el problema es que no puedo estar quieta en un lugar porque soy una persona hiperactiva, me gusta el contacto con la gente frente a frente.

- ¿Cómo es vivir en una familia en la cual su marido e hijos son periodistas?
- Te puedo asegurar que no nos aburrimos, estamos sobresaturados de información; nuestras discusiones son súper entretenidas porque hay diferencias. A pesar de que tenemos el mismo oficio tenemos distintas ópticas, somos muy independientes. Por ejemplo: tengo cuatro hijos y dos son de River y dos de Boca; además yo soy de Boca y mi marido de River, y cuando surgen los temas estando todos juntos nos damos cuenta de que sentimos y pensamos distinto, pero nos respetamos.
 

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