Dominga Páez - Enfermera

“Las enfermeras de antes teníamos más vocación”

lunes, 30 de agosto de 2010 00:00
lunes, 30 de agosto de 2010 00:00

Se llama Dominga Páez de Sotomayor, pero cariñosamente la apodan “Kela”.
Tiene 60 años, 36 de ellos como enfermera.
Es la trabajadora de mayor antigüedad en el área de Salud municipal.
En el área privada, se desempeñó como enfermera en el desaparecido Sanatorio Catamarca y en el Instituto Médico Privado.

- ¿Cómo fueron sus inicios en la profesión?
- En el año 63 me recibí en la Universidad Popular Argentina, filial Catamarca. Siendo muy jovencita, me inicié trabajando en Agua y Energía, después fui secretaria del doctor Brizuela. Luego entré a trabajar en el Sanatorio Catamarca, en el Privado, y por último, hasta la actualidad, en Sanidad Municipal de la Capital.
En estos años estoy muy contenta porque he cosechado muchos compañeros y además, muchos amigos. Es como si fueran mi familia.

- ¿Cómo eran las enfermeras en la época en que usted comenzó a trabajar?
- Las enfermeras éramos de otra manera, porque había otra forma de trabajo, teníamos más vocación, éramos más entregadas a la profesión. Las formas van cambiando, como las técnicas, pero antes éramos mucho más entregadas al paciente. En mi caso, el trato era como si el paciente fuera mi padre.
Las nuevas camadas están con más técnicas, más aparatología, pero las chicas nuevas no llevan profundamente la profesión. Para las de antes era un sacerdocio y para las de ahora no.

- ¿Los pacientes confiaban mucho en ustedes?
- Antes, para el paciente, las enfermeras eran todo. A veces hasta se confundían porque pensaban que éramos los médicos o los psicólogos y tan sólo éramos las enfermeras.
Pero siempre se hizo una diferencia entre el empleado estatal y el privado.
Al trabajar para el Estado era todo más fácil, porque no eran tantas las exigencias, en cambio en los privados había más responsabilidades.
Yo siempre lo tomé como una responsabilidad, y me dediqué a trabajar los fines de semana o lo feriados.
No cambiaría por nada mi trabajo en el área de salud, por la cantidad de anécdotas que tengo por trabajar como enfermera... y las mejores son con mis compañeras, ya que se perdió mucho el compañerismo, por ejemplo.
Antes se anotaban en un papel las fechas de cumpleaños de cada una de las chicas y se lo pegaba en la puerta de un placard. En cada mes se festejaban los cumpleaños y eran grandes fiestas.
También recuerdo mucho los actos que me hicieron para las entregas de medallas y plaquetas por mis 20, 25, 30 y el último por mis 35 años de servicio.

- ¿Como vive las exigencias del día a día con sus casi 40 años de servicio en la salud?
- Ya tendría que darles el pase a señoritas o caballeros que se reciben actualmente, para que ellos puedan seguir contribuyendo a la sociedad.

- ¿Cómo le afectaba cuando un paciente fallecía?
- Hubo oportunidades en las cuales hasta nos costó llantos, pero siempre tuvimos que superar la muerte de algún paciente para darle aliento al familiar que pierde a su ser querido.
Psicológicamente nos trabajábamos nosotras mismas en mi época. Lo que pude apreciar ahora es que las chicas jóvenes son muy frías para dar la noticia, en cambio nosotras sentíamos la muerte del paciente como si fuera un familiar que se iba. En mi caso le avisaba al familiar del fallecido, diciéndole que era la disposición de Dios.

- ¿Qué le dejó la enfermería en su vida?
- Muchas satisfacciones por poder atender a mucha gente, entre niños y adultos. Atendí a varias generaciones, como en un caso a la bisabuela, abuelo, madre y al hijo y esa fue una gran satisfacción. Aparte cuando voy por la calle me reconocen varios, y me llena el alma el saber que ellos no se olvidan de uno.

- ¿Qué otra actividad desarrolló?
- Aparte de la enfermería, practiqué muchos deportes ,como tenis, voley, atletismo y es por eso que me conocen como “Kela” Páez. Hasta los 40 años practiqué tenis. Hoy en día los deportistas desconocen todo lo que es área de salud. Todo se está perdiendo y no tendría que ser así. Por toda la tecnología, que avanza día a día, tendría que haber gente con más conocimiento, más informada y los chicos van para atrás. A los deportistas les pido que se informen antes de comenzar a practicar deportes. Antes los chicos venían a preguntarnos sobre cómo se tenían que cuidar para llegar bien los fines de semana para practicar deportes, pero ahora lo que se perdió es la comunicación y el respeto.

- ¿Antes había buena amistad entre el paciente y la enfermera?
- Hoy en día el paciente es paciente, en cambio antes, para el paciente yo era un familiar, hasta le servía de psicóloga o de confesora. Por eso varias veces me invitaron a almorzar y siempre hice amigos con los pacientes, por mi forma de ser.

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