Luis Fadel - Concejal capitalino

“Llevar mi apellido es difícil, pero también es un orgullo”

miércoles, 01 de septiembre de 2010 00:00
miércoles, 01 de septiembre de 2010 00:00

Luis Fadel es abogado, tiene 40 años y se desempeña como concejal capitalino, en representación de los vecinos de los circuitos 8 y 9. Hijo del ex intendente Yamil Fadel, tiene una reconocida militancia en la Unión Cívica Radical, donde ejerce el cargo de secretario general del Comité Capital.

- ¿Cómo fueron sus inicios en la militancia radical?
- Vengo de una cuna política por mi padre, porque lo primero que he mamado en la infancia, en mi casa, fueron temas políticos. Cuando se recupera la democracia allá por el año 1983, me encuentra en el segundo año de la secundaria, y a mi padre candidato a intendente por la Unión Cívica Radical por la Capital. Gana el 30 de octubre con la efervescencia política que había en todo el país. Eso hizo que yo comience a trabajar, más allá de que en esa época tenía 14 años, ya que todos los tabúes habían desaparecido y las ganas de participar eran muy grandes. En el año 84, estando en tercer año de la Normal Fray Mamerto Esquiú, dependiente de la Universidad y por ende en Franja Morada, que estaba en ese tiempo conducida por Renato Gigantino, nos invita a participar a un grupo de chicos para empezar a formar la Franja Morada secundaria. Desde ahí comenzamos a juntarnos los sábados con algunos amigos como Jorge Sosa, José Sosa, Pablo Bordón y otros chicos que por cuestiones de vida tomaron otras participaciones. Nosotros seguimos, no tan sólo porque a uno le apasiona la política, también porque nací en una cuna de familia muy política.

- ¿Otra actividad que no sea de la política?
- Como todo joven, mas allá del esparcimiento, siempre me gustó el deporte. Toda mi vida he jugado al básquet en Hindú y me fui a estudiar a Córdoba. Aparte soy apasionado del automovilismo y seguidor de Chevrolet.

- Como hincha de Hindú, ¿celebraste cuando salieron campeones?
- Fue muy lindo, porque cuando comienzo a jugar al básquet, el club venía de una época de gloria muy importante y nosotros pasamos los años negros, siempre estábamos de mitad de tabla para abajo. Ver ahora que el club vuelva a surgir, sobre todo con chicos del club, es muy lindo. Las viejas glorias se habrán puesto muy contentas al ver a Hindú de vuelta en lo más alto.

- ¿Se sintió mucho la ausencia de la Federación de Básquet?
- Se sintió mucho, porque en la época en que practicaba con frecuencia tenía campeonatos programados, se jugaba todo el año. Fue una época muy linda, pero después de esto fue como si el básquet cayera en una planicie total.

- ¿Puede compararse esa situación con la política?
- En todo ámbito siempre hay mezquindades, no digo que todos son mezquinos, por ahí que uno piensa que puede transcender más que otro y si tenés algo de conocimiento no se lo querés dar. Yo creo que eso es malo, porque en definitiva desprestigiás la actividad que realizás. Es en vano que sepas todo y no quieras transmitirlo. Eso es la esencia del ser humano, transmitir sus conocimientos.

- ¿Es difícil llevar la “mochila” que dejó tu padre?
- Es un orgullo y es difícil. Pero sobre todo es un orgullo porque él ha dejado una marca no tan sólo en la intendencia sino en la política catamarqueña. Pero como el único hijo varón y el único metido en la política se complica algunas veces.
Mi padre siempre decía “yo a ustedes lo que les dejo es un apellido, cuando ustedes caminen por la calle nadie los tiene que señalar con el dedo”, esa fue una enseñanza de mi padre.

- ¿Por qué la labor del político es tan criticada?
- Es como toda profesión, hay políticos buenos y políticos malos, como hay abogados buenos y malos.
Soy abogado y por ahí me critican el por qué no ejerzo, pero me parece que no podés tener las dos funciones, no podés estar litigando contra el propio Estado, el cual te está pagando un sueldo para que trabajes, en este caso para elaborar ordenanzas por el bien de la ciudad.
La política es hermosa, los que se han encargado de decir que la política es mala son los mismos políticos, los que no han actuado como manda la política, porque el primer concepto de la política es trabajar para la comunidad. Muchos utilizaron la política para posicionarse sólo ellos y con un fin económico.

- Una anécdota en la política
- Tengo varias, pero hay dos que son las que más recuerdo siempre. Una de ella es que he tenido el orgullo de que mi padre me pudo escuchar en una charla sobre la historia del radicalismo en el comité provincia de UCR. En ese momento me llenó de emoción verlo con su cara orgullosa.
La otra fue ya fallecido mi padre, cuando yo era presidente del Comité Capital de la juventud, allá por el año 98. Se hace un encuentro de la juventud radical acá en Catamarca y había dos actos, uno a la mañana y otro a la tarde, dando la bienvenida en el polideportivo a Raúl Alfonsín y Fernando De la Rua. En uno de los actos me designan para dar el discurso de bienvenida. En ese momento cuando voy a ir a hablar Oscar Castillo, que estaba al lado de Alfonsín, le dice “él es hijo de Yamil”. Cuando voy a comenzar a dar el discurso me agarra Alfonsín y me dice unas palabras muy lindas de mi padre, que no era una pérdida sólo para el radicalismo de Catamarca sino del país.

- ¿Qué es la política para usted?
- En mi vida es todo, es el instrumento con el cual podés cambiar la realidad social y que cada vez haya menos brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, para tener una sociedad más igualitaria y justa en todo sentido.

- ¿Qué cambió en Catamarca desde el 83 hasta nuestros días?
- Creo que la política hizo muchos cambios, no sólo en la obra pública, que realmente ha transformado a Catamarca para bien. Sobre todo, lo que se pudo cambiar en Catamarca y en el país, es el hecho de poder opinar, poder transitar libremente, la forma de vivir de los argentinos. En la época del gobierno de facto no podías tener un comité abierto. Siempre me acuerdo de que Ricardo Balbín salía por todo el país y vino una vez a Catamarca. Se reunieron en mi casa y no podías decir que era una reunión. Uno ahora lo piensa y se da cuenta de los cambios que hubo. Este es el don más preciado que ahora tiene la política.

- ¿Volvería a ejercer como abogado?
- Seguramente, cuando deje la función pública, pueda vivir como abogado. Pero yo no podría estar haciendo las dos cosas, desde mi punto de vista no está bien.

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