Ada Morales - Madre de María Soledad

“Yo todavía espero que alguien se quiebre y hable”

lunes, 06 de septiembre de 2010 · 00:00

- ¿Cómo vive su familia este vigésimo aniversario de la muerte de María Soledad?
- Septiembre es un mes trágico para nosotros. Triste. Empiezan a llamarnos de todos lados, y hay que responderles. Yo veo a los chicos que durante este mes están en la elección de la reina, lo mismo que mi hija, la alegría que los rodea, lo que ella contagiaba. A mí me duele y me lastima.

- ¿Le molesta que el periodismo la llame? ¿Preferiría que pasara inadvertida la fecha?
- A mí no me molesta para nada. Nosotros hemos decidido con Elías, que cuando lo hagan no vamos a dar nombres de la gente que está involucrada. No queremos dar nombres y apellidos, porque detrás de ellos también hay familias que tendrán nietos al igual que yo. Mis hijos padecieron y sufrieron muchas cosas, y yo no quiero que mis nietos sufran y padezcan lo que ellos padecieron, como tampoco me gustaría que lo hicieran los otros.

- ¿Qué es lo que siente sobre las personas que participaron del crimen?
- Yo no les guardo rencor ni bronca. Nada. Pero lo que me causa es dolor y me lastima, porque sé que es una herida que me va a seguir durante toda la vida hasta que yo cierre mis ojos y me encuentre con mi hija. Para Elías y para Ada, es como si hubiera sido ayer. Está todo fresco como si fuera el primer momento, cuando nuestra hija se fue y se despidió de nosotros. Pero yo no quiero hacer daño a las familias, a los que siguen después de ellos, a los que encubrieron el crimen de mi hija, los que asesinaron esa noche. Pero no hubo ninguno que se haya arrepentido; no que me pida perdón, sólo a Dios hay que pedirle perdón. Sé que como madre debo haber tenido errores y debo tener defectos pero ninguno llegó hasta la puerta de mi casa y me dijo, disculpe, estaba presionado, tenía miedo. Estaba amenazado, por eso no pude hablar en ese momento. Pero nadie vino. Continúan su vida, como si no hubieran hecho nada, no tendrán conciencia, no sé.

- ¿Qué concepto tenía sobre la justicia antes y después del crimen?
- Yo no le puedo decir que no había justicia en esos tiempos. Será que vivía en mi hogar, de otra forma y con otras prioridades, renuncié a la docencia por quedarme con mis hijos. Pero tengo grabada una frase que decía mi papá cuando era chica: “Cuando un crimen no se aclara en las primeras 48 horas, eso queda impune. Cuando fue lo de su nieta, él me decía: “Hija, ya basta”. Lo que veo ahora, después del 90, es que algunos crímenes en seguida se han aclarado, y lo relaciono con lo que él me solía decir, voy atando cabos. Y cuando son los hijos de los poderosos los implicados en estas situaciones, es mucho más difícil que se aclare.

- ¿La justicia sigue en deuda con usted?
- Sí, el encubrimiento está en deuda. Esa es la deuda con los Morales. Yo recuerdo después de que la cámara penal dictó sentencia, teníamos que ir a un juzgado, investigar. Pero era como que los Morales teníamos que ir y llevarles las prueba a ellos, al igual que pasó con el crimen. Yo quiero hacer una aclaración, porque hay muchos que acusan a los Morales de que dividimos a Catamarca. No. Yo les aclaro por Dios y mi hija, que siempre Elías y Ada buscaron verdad y justicia. No buscamos ningún rédito.

- Luego de la liberación de Luque y Tula, los principales imputados, ¿se los encontró en la calle en alguna oportunidad?
- No. Yo preferiría no tener que encontrarme a Luque en la calle. Que Dios no permita que me encuentre. Yo decía que cuando los encuentre les iba a decir asesinos, pero en mis momentos en que estoy sola me pongo a pensar mucho y digo, no voy a caer en la bajeza. Sé que él se va a sentir peor cuando me vea a mí, y va a recordar todo lo que le hizo a mi hija.
A Tula ya lo vi cuando él tenía la salida laboral. Hace poco iba yo al centro en el colectivo y él estaba en una esquina conversando con un señor. Él no me vio a mí, pero yo sí, y dije: pensar que él está muy tranquilo conversando, y mi hija ¿dónde está? Él es el más culpable y responsable de todo, él la entregó. Y todo lo que dijo en la Justicia... Él mató dos veces a mi hija, moral y físicamente. Porque no tiene perdón de Dios lo que dijo en la sede policial. Pero yo sé que Dios no va a permitir que lo vuelva a ver.
Hay un salmo que dice: “Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único juez”. Creo que sí, es el único juez y va a juzgar bien a todos los que mintieron y a los que participaron.
Esos son los errores que hay en el sistema. Pienso que si tiene una pena de 10 ó 15 años, deben cumplirlos, pero tienen tantos beneficios. ¿Y qué beneficio tuvo Sole? Yo ya no la tengo más, a ella le cortaron sus alas a los 17 años. Y ahora ellos son los mansos, los buenos ¿pero mi hija qué? ¿no tenía derecho a vivir?

- ¿Cómo es el día del aniversario? ¿Qué hace la familia?
- Mis hijos sacan la llave del cementerio y van a verla. Pero últimamente ellos le rinden su homenaje en la casa. Un día fue una de mis hijas más chicas y después volvió con una crisis de nervios. Yo les dije que si les hace mal no vayan, que le recen y le digan por qué no van, hasta que puedan superarlo. Quizá yo en mi anhelo por buscar tanta justicia, no advertí de ponerles un apoyo psicológico y espiritual cuando ellos eran chicos.

- ¿Cómo viven sus hijos el proceso?
- Ellos siempre me piden mantenerse al margen. Por ahí están en algún lugar, en alguna reunión o en el trabajo y escuchan algo y se ponen mal. Por eso, ellos evitan esa exposición. A veces vienen periodistas de otras provincias, y piden que nos saquemos fotos, pero ellos prefieren no hacerlo. Del tema ellos no hablan, y responden que sus padres son los que van a contestar.

- ¿De dónde sacó la fuerza para no caer?
- Siempre digo que es Dios y la luz divina que me iluminó, y mi hija que es la fuerza más grande que me ilumina y me da fuerzas.

- ¿Cómo era Sole?
- Gracias a Dios pude compartir 17 años hermosos con ella. Mi mamá decía que era una negrita picarona, tenía su chispa. Lo seguía mucho a Elías, era la hija preferida de él. Empezó a ir al jardín a la escuela de Villa Dolores, participaba en los actos escolares. Ella parecía muy seria, pero era risueña y cuando se tentaba por algo no había quién la pare. Una vez llegó riéndose porque en la escuela le habían puesto un uno, me decía que era porque le agarró la risa. Me dijo que habían tenido una prueba sorpresa y que se tentó porque las vio a sus compañeras como se copiaban, y se empezó a reír, y la profesora pensaba que se reía de ella. Ella quería que yo trabajara, decía que no podía ser que tuviera mi título bajo la almohada. Las llevaba al jardín a mis hijas. Quería ser maestra jardinera, para ayudarnos económicamente. Cuando iba a cumplir los 18 años, estaba tan feliz y decía que iba a ser libre porque yo la iba a dejar salir a todos lados. Algunos pensaban que tenía 15 años porque tenía carita de chiquita. Me ayudó a criar a las mellizas. Me ayudaba a darles de comer. Lo que más se cuidaba era el cabello, tenía un cabello hermoso y amaba a su colegio.

- ¿Qué recuerda de la última vez que la vio?
- Esa noche cuando se iba ella estaba sentada y cepillándose el pelo. Me dijo mañana nos vemos, y yo le dije que tuviera cuidado. Todas sus ilusiones le cortaron. Y se la acusó de tantas cosas, como si todo el mundo la conociera. Yo recuerdo los choferes del colectivo, en ese momento había dos, y uno de ellos lloraba mucho y me decía: “Su hija siempre subía aquí en la esquina de su casa y se bajaba en la esquina del colegio, jamás se bajó antes.

- ¿Aún conserva sus objetos personales?
- Tengo toda su ropa, sus carpetas, sus casettes, el uniforme, las calificaciones. Les digo a mis hijos que el día que me muera, ellos vean que harán con eso. Nadie toca ahí, todo eso es sagrado.

- ¿Sigue teniendo contacto con las compañeras de escuela?
- Con la que más contacto tengo es con Patricia de la Colina. Ella le puso a su hija Soledad. Ella tiene su Sole. A las otras chicas si las llego a ver quizá no las conozco, pero ojalá ellas me lo recuerden. Algunos rostros me acuerdo y otros no. Espero que para los 20 años estén todas. La misa será en el salón parroquial de Villa Dolores, a las 19 y la va a oficiar el padre Ramón Tapia.

- ¿En alguna oportunidad pensó que la prensa trató el caso inapropiadamente?
- Eso no sé. Pero si no hubiera sido por los medios, creo que todo esto hubiera quedado impune. Porque se conoció a nivel país.

- ¿Qué espera ahora?
- Yo espero al igual que las madres de plaza de mayo, que esperaron más de 20 años. Todavía espero que alguno se quiebre y hable, que alguien tenga un poco de arrepentimiento... y espero que haya paz y tranquilidad. Algunos me decían que haga una marcha de silencio y yo dije que no. Los Morales lo único que hacen es la misa de su hija, porque no quiero que nadie vaya a alterar el orden o se tomen atribuciones que no les corresponden. Pero creo que las marchas han sido un ejemplo para Catamarca y el país.

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