Mabel Cavalieri - Directora de Coros

“La actividad coral necesita más empuje”

martes, 07 de septiembre de 2010 00:00
martes, 07 de septiembre de 2010 00:00

Mabel Lucía Ángela Cavalieri de Colla es Profesora Superior en Educación Musical, Licenciada en Educación Musical, egresada de la Facultad de Artes de la Universidad de La Plata en 1977. Fue docente de música en Nivel Inicial y Primario en Buenos Aires (1969 a 1979), de música en Nivel Secundario en el Instituto Privado “Gral Manuel Belgrano” de Catamarca, de las asignaturas Música y su didáctica y Educación Musical en los profesorados para Primaria y Nivel Inicial en el Instituto “Clara J. Armstrong”; de Música en el Profesorado para Nivel Inicial de la Universidad de Catamarca; de Música en el Profesorado para discapacitados mentales y sociales del IES “J. Chavarría”, de las asignaturas Audioperceptiva, Pedagogía, Didáctica, Observación y práctica musical, Canto coral y Dirección coral en el Conservatorio “Mario Zambonini” de Catamarca (1980 a 2010), del Profesorado de Artes con orientación en Música del ISAC (Instituto Superior de Arte y Comunicación)(1996 a 2010). Dictó cursos y talleres sobre la Música en el nivel Inicial y Primario; ha realizado disertaciones radiales y tareas de extensión en el Conservatorio de Música de Catamarca y participó en la reformulación de los diseños curriculares del ISAC. Directora del Coro de Niños desde su creación, entre 1989 y 2007. Directora y creadora del Coro Juvenil de Catamarca entre 1995 y 2001. Directora del Coro Polifónico de Catamarca (por concurso provincial) desde 2002 hasta 2007 y Directora del Conservatorio “Mario Zambonini” entre 2007 y 2010. Asistió a Talleres y clínicas de Dirección Coral con los Maestros Werner Paff, Josep Prats, Néstor Andrenacci, Eduardo Mendielevich, José María Chiutto, Gustavo Espada, María Felicia Pérez y Antonio Russo. Organizó Encuentros y Festivales corales y participó en talleres de técnicas vocales para el canto.

- ¿Cómo empieza a participar en un coro?
- Durante la década del 60 en todo el país el trabajo coral era muy importante, y mientras estudiaba en la Facultad de La Plata integré varios coros vocacionales de diferentes facultades, porque la convocatoria era abierta. También formé parte de un grupo de flautas dulces que tocaban música antigua. Cuando vine a Catamarca comencé a trabajar como docente y cuando llegó el maestro Fontenla a la provincia me sugirió que formara un coro de niños, y así fue como en septiembre del 89 nace el primer coro de niños.

- ¿Con qué personas reconocidas compartió su tarea?
- Mientras estuve en La Plata tuve como director a Juan Carlos Cuachi, quien daba sus primeros pasos, y es hoy un músico reconocido que acompaña a Susana Rinaldi. A nivel local, aunque no fui coreuta suya, debo recordar en primer lugar al maestro Guillermo Watkins, un director con muchos años de trayectoria, que por la década del 80 estaba a cargo del Coro Universitario y que fue una de las personas más importantes de la actividad coral de Catamarca. También supe por colegas del conservatorio que antes de esa época, hubo una actividad importante durante la década del 40 en la gestión de Leiva Castro y Maldones, cuando se formó un coro de estudiantes que realizó giras por varias provincias vecinas. Mientras estuve en el Coro Polifónico bajo la dirección del maestro Jorge Fontenla tuve de compañero a Rafael Toledo, que surge cuando es elegido como solista para interpretar la Misa Criolla y Navidad en Verano de Ariel Ramírez; también conocí a Marta Achá, actual directora del Coro Universitario y del Coro de Cámara Municipal ; a Norma Almallán que se destacó como una gran cantante; a Luis Torres, gran guitarrista-colega,músico- y un amigo entrañable. Después, del coro de niños puedo nombrar a Lucas Gómez –hoy profesor, excelente tenor e integrante del grupo vocal Pirca-, que fue uno de los primeros en formar parte del coro. Fue tan consecuente con la actividad, tan persistente, que cuando creció y cambio la voz no se quería ir del coro de niños y apenas podía cantar algunas notas porque no le daba la voz. Recuerdo que me dijo que continuáramos la actividad del coro de niños en un coro de jóvenes y entonces le pedí a las autoridades que me dieran la posibilidad de crear el coro juvenil, un coro muy lindo con chicos adolescentes, entre ellas mi hija, Cecilia Colla, actual directora del Coro Polifónico de Catamarca. También estaba Florencia Tula, que se destaca por su voz y su canto. Además, tuve como coreutas a Marcelo Córdoba, que también es de Pirca, Marcelo Guaraz, Natalia Negro, Laura Martínez, Gimena Rodríguez (que vive en México y formó un grupo musical). Han sido 18 años de una siembra importante, porque si no son directores de coro o cantantes, a muchos les gustó la música y han seguido ligados a ella, y varios que hoy viven en otras provincias cuando vienen pasan a visitarme.

- ¿Recuerda alguna actuación en especial?
- Con el coro de niños realicé varios viajes y tengo muchos recuerdos, especialmente de dos que hicimos a Hurlingam, donde participamos del Festival de Coros Estudiantiles, y fue una experiencia hermosa. En Catamarca organizamos muchos encuentros corales junto con la Dirección de Cultura, y cantamos una obra muy difícil que fue un Magníficat en latín con niños solistas, entre ellos Cecilia Colla, Gimena Rodríguez, Laura Martínez y Sabrina Tapia. En el Coro Polifónico de la provincia estuve seis años, entre 2002 y 2007, y asistimos al Festival Coral de Ansilta en San Juan, donde dirigí en el famoso auditorium Juan Victoria, y puedo decir que fue una experiencia maravillosa, lo más lindo que me pasó y marcó un antes y un después para nuestro coro, porque ver agrupaciones profesionales, al coro de Mendoza, nos permitió evolucionar muchísimo.

- ¿Cómo califica el trabajo de un director de coro?
- Es una tarea inmensa, muy especial, específica, difícil. En la parte musical hay que tener muy buen oído, estar atento a todas las voces, unificar el sonido, tratar de que sea armonioso, estudiar todas las partes de una obra al pie de la letra para después poder transmitirlas y lograr una afinación y una interpretación acordes a la obra. En la parte humana -sin la cual no hay coro- y más en el caso de los vocacionales, si el grupo no se lleva bien no se puede hacer música, así que lo que hice fue tratar de que el grupo siempre tuviera buena relación, y por otro lado se produce una decantación natural que ayuda a la comunicación de los integrantes.

- A veces no hay una real dimensión del trabajo que hay detrás de un director de coros..
- Claro, porque trabajamos con personas, y no es lo mismo que un instrumento que se afina y ya está. Si el director no cuenta con todas las voces o ese día pasó algo especial, es difícil que el coro suene correctamente.

- Entre los 80 y los 90 todos los coros estaban bajo la dirección de hombres, y hoy hay varios a cargo de mujeres, ¿a qué se debe?
- Creo que hubo un cambio en toda la sociedad, porque antes los niños en los coros y en el ballet no estaban muy bien vistos por ejemplo, y nosotras nos preocupamos con el tiempo por hacerlos formar parte de esta actividad. Pero de todas maneras, considero que la actividad coral local necesita más empuje, a pesar de todo lo que yo hice, y de lo que hacen directoras como Cecilia Colla o Marta Achá. Creo que a Catamarca le falta mucho comparada con otras provincias, como La Rioja, donde sin importar el nivel que tengan las agrupaciones corales, tienen una actividad intensa y la gente participa mucho más. Acá todavía falta mucho por hacer.

- Un balance de su paso por la actividad coral.
- Creo que realicé un aporte importante, más que nada en la formación, porque muchos de los pequeños que pasaron por el coro de niños, son hoy directores, músicos o coreutas. El coro de niños es un semillero importante, porque forma a futuros buenos oyentes. Estoy contenta con lo que hice y con el hecho de que hoy continúe en la dirección del coro mi hija Cecilia. Si bien es importante lo realizado, hay que continuar porque hasta ahora son esfuerzos individuales, y cuando un director se va o se jubila ese coro generalmente detiene su trabajo. Habría que buscar la forma de continuar con la actividad, y considero que es muy importante que se esté dictando la carrera de preparador coral dentro de los TAP en el Conservatorio Zambonini, porque de allí saldrán nuevos directores de coro y nueva gente entusiasmada por esta actividad.
Si bien ya estoy jubilada, quiero ayudar a quienes deseen formar coros transmitiéndoles mi experiencia, y también estoy trabajando desde principios de este año para crear una delegación de Adicora, que es una agrupación que reúne a todos los directores de coros, para formar una red, unirnos y tomar mayor impulso.

- ¿Qué tiene de especial formar parte de un coro?
- Desde el punto de vista del coreuta es muy interesante, la persona que nunca fue parte de un coro no sabe cómo cambia su vida, porque la participación es musical y social, es formar parte de un grupo donde se aúnan esfuerzos para lograr que una obra salga bien y mostrarla en público. Es muy enriquecedor a cualquier edad compartir el rol de cantante con los demás y hacer amigos, tener gente conocida.
Por esto proliferan los coros de la tercera edad en todo el país, porque a la gente le gusta compartir experiencias, no es sólo el hecho de ir a cantar, que por supuesto es muy importante, sino también el ocio. Además es muy gratificante unirse a un grupo de personas tan diferentes, ya sea por la edad o por su ocupación o profesión, y que todas esas diferencias se anulen y puedan compartir ese maravilloso mundo del arte coral.

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