Enrique Traverso - Escritor

“La literatura me salvó de haber sido un delincuente”

miércoles, 08 de septiembre de 2010 · 00:00

Enrique Traverso es militante social, dirigente político del Partido Obrero, escritor y periodista. Entre sus obras se destacan “Entre pajaritos de maíz y luces de neón”, “Historia de la comadreja y otros cuentos con visiones” y “Cantos a los licores ocultos del paisaje”.

- ¿Qué recuerdo tenés de tu infancia?
- Mi infancia pueblerina, plagada de elementos de fantasía como todo chico. En esa época no había tantos juguetes en serie sino que eran mecánicos. Recuerdo la libertad de las tardes, de las siestas, de estar al lado de una acequia, de ir a jugar a la pelota hasta que se hiciera de noche. Pasé mucho tiempo en el club Ateneo Mariano Moreno, donde me crié, en Villa Dolores, Valle Viejo.
A partir de los 12 años descubrí otro mundo, que es la literatura, una herencia de mi padre.
La literatura me salvó de haber sido un delincuente, porque me entretuvo la cabeza en otra cosa, porque me arraigó a una pasión y a una gran satisfacción, aparte de que me abrió la ventana a un mundo maravilloso, profundo, inmenso.
Cuando uno es joven no tiene todavía el rumbo definido, y la literatura fue un refugio para mí.

- ¿Cuáles fueron los primeros libros que leíste?
- A los 11 años leí las aventuras de Robin Hood y estaba fascinado con esa historia, pero mi primer gran libro, siendo muy jovencito -a los 14 años-, fueron las obras de José Pedroni, que era un poeta santafesino. Después comencé a leer desaforadamente las historietas de El Tony, D’artagnan, Fantasía, Nippur... luego empecé a leer a Horacio Quiroga, y así un libro me lleva a otro libro y un autor a otro autor.
De repente me vi sumergido en un mundo y acompañado de nombres de autores, viendo la forma de verme acompañado aún estando solo.

- ¿Qué podés comentar acerca de los libros que escribiste?
- Publiqué tres libros, y tengo dos más en proceso. Publiqué dos libros de cuentos y uno de poemas.

- ¿Qué te inspira para escribir?
- Dos cosas son las que me atraen: el paisaje, porque me siento atraído por los amaneceres, atardeceres, los animales; y después los grandes dramas humanos como el amor, el desamor, la pobreza; esos son los temas que atraviesan mi existencia y por ende mi literatura. Yo vivo en un lugar, La Carrera, que es un hermoso mirador para leer, para meterse dentro de uno, para ver las historias.
Más que inspirarme en una cosa exactamente, me han llamado la atención algunas historias que me pasaron, y son historias humanas tremendas.

- ¿Fueron los libros los que te inclinaron hacia el socialismo?
- Más que libros yo he buscado qué era lo mío, lo busqué a nivel intelectual, leí a la prensa de izquierda y vi la gran confusión que era la izquierda argentina, lo claudicante que era, los vasos comunicantes que existen con el poder y lo poco independiente que es del poder. Por eso opté por el Partido Obrero, no por material que leí sino básicamente por coherencia. Después comencé a ser militante y más tarde dirigente.

- ¿Qué es el socialismo?
- Es el gobierno de los que viven de su trabajo. El socialismo en que nosotros creemos es un socialismo controlado por los trabajadores.

- ¿A qué edad iniciaste tu militancia política?
- A los 19 años empiezo a militar acá en Catamarca. El fenómeno clave fue la masacre de La Tablada, cuando matan a militantes de “Todos por la Patria ” en el cuartel y ahí vi el arco de toda la izquierda argentina, que fue lamentable condenando a los muchachos, más allá que uno no esté de acuerdo con el método, porque siempre me pongo del lado de los compañeros.
En ese momento toda la izquierda los condenó, salvo las Madres de Plaza de Mayo y el Partido Obrero. Eso me llamó la atención, luego empecé a leer la prensa obrera y ahí comencé a meterme con sus análisis rigurosos.

- Aparte de tu vida en los libros y la política, sos un gran seguidor de los deportes.
- Antes iba mucho a la Liga Chacarera, ahora voy poco por los tiempos que se me acortan, pero siempre que puedo me voy a Buenos Aires a ver a mi querido Huracán, también cuando juega en el interior. En Catamarca soy hincha de Villa Dolores y simpatizante de los muchachos del pueblo La Carrera. Me hice hincha de Huracán por aquel gran equipo del 73, campeón y de 2009, también por un amigo, por él terminé de certificar mi pasión por Huracán. Pero de chico siempre fui un simpatizante del “globo” por los estilos de juegos de César Menotti y ahora Ángel Cappa, que tuvo la línea del fútbol que amamos los argentinos.

- ¿Qué opinión tenes sobre la violencia en el fútbol?
- La violencia en el fútbol tiene vasos comunicantes con el Estado, con el poder sindical. Es una mafia y no tan sólo ocurre con el fútbol, sino que se comparte con estos espacios de la política y los sindicalistas de la Argentina. Se la podría erradicar con un plan integral y eso salvaría al fútbol.
En Catamarca hay algún tipo de violencia cuando se juega el clásico entre Villa Cubas y San Lorenzo de Alem. Lo que representa la violencia en la cancha es la expresión del hambre, la desocupación, del problema que tiene el pueblo trabajador.

- ¿Catamarca tiene algún lineamiento político?
- Los mecanismos por los que la gente vota son complejos, no son sencillos. ¿Cómo se entiende que un dirigente vapuleado como Ramón Saadi siga políticamente vivo o que Brizuela del Moral tenga tanta adhesión con la gente? Después la gente es rehén y es el gobierno de la minoría. Las elecciones son un accidente y legitiman más un estado de situación en el que no cambia nada.

Comentarios

Otras Noticias