Verónica Rodríguez Calascibetta - Diputada provincial

“Hay que enseñar a ser solidarios”

jueves, 20 de diciembre de 2012 00:00
jueves, 20 de diciembre de 2012 00:00

Antes que nada le pido disculpas al marido de la diputada provincial Verónica Rodríguez Calascibetta por lo que voy a escribir. Espero no lo tome a mal, pero desde el arranque mismo de la entrevista me perdí.
Apenas alcancé a escuchar que es mamá de Guada y Uli, que tienen diez y siete años, que se recibió de abogada en Córdoba con mucho sacrificio y de cierta manera a contrarreloj, y que eligió el camino de la política porque considera que es la herramienta para cambiar la vida de las personas… Después quedé obnubilado. Encandilado es la palabra justa. Escribo y me pongo un poco colorado, pero me perdí en los ojos de la doctora.
De qué color son, y por qué brillan tanto, eran las dos preguntas que intenté con éxito no elaborar mientras me hacía pasar a su despacho en la Legislatura, para charlar un poco.
“No conozco el mar, pero debe tener el mismo color que los ojos de ella”, me nació comentarme. “Cuando amanece sobre el mar”, acoté, siempre hablando conmigo mismo.
Gracias a Dios que tenía las siguientes preguntas más o menos anotadas en la compu a la hora de la entrevista.

-¿Qué recuerdos tiene del secundario y la universidad?
-Yo egresé del Colegio del Carmen, y de mis amigas, mis compañeras de ruta, tengo los mejores recuerdos. Con algunas nos seguimos frecuentando, con otras cuando nos vemos nos da mucha alegría, y la de la universidad la verdad que fue una época de mucho estudio.
La realidad era que yo tenía que recibirme, porque mi mamá hacía mucho sacrificio para que yo estudiara. Así que estaba enfocada absolutamente en el estudio.
Ahí hice muchos amigos, pero mi recuerdo más grande tiene que ver con la inserción en la política. Empecé a colaborar con el Movimiento Renovador cuando llegué acá a instalarme una vez recibida.

-¿Fue grande el cambio de vida entre Catamarca y Córdoba?
-Eran realidades distintas. A mí me gustaba porque yo volvía y veía a mi provincia progresar. Se veían calles asfaltadas, había un cambio en la Capital, algo palpable. Fue en la época de gestión de Brizuela del Moral como intendente.
Y ahora que lo pienso es lo que a mí me sedujo de la política, decir que se pueden hacer cambios, que se puede mejorar la calidad de vida de la gente; la política tiene que ser un instrumento para eso, para cambiar la vida y mejorarla en todos los sentidos. Entonces el hecho de hacer obra pública genera trabajo, cambios en la calidad de vida, pero trabajo sobre todo, que es lo que da dignidad a los integrantes de un grupo familiar. Es lo que hace que terminen insertados en la sociedad.
A mí me pareció que ese era el camino, y es por eso que como abogada me fui encaminando por la política y generando esto desde mi gestión hoy.
Trato en todos mis proyectos de integrar, generar y construir. No solamente ejerzo el control que me corresponde como oposición, que es una facultad constitucional, sino que también trato de proponer proyectos que incluyan a los jóvenes, niños y adolescentes. Ya sea a través del deporte, la cultura o la educación, trato de generar proyectos que les den seguridad a los chicos.

-Se nota que hay mucho “brizuelismo” en sus palabras…
-Sí, la verdad que sí. Yo admiro mucho a Brizuela del Moral. Es un perfil que a mí me contuvo.
Yo encontré en él esa persona que hacía realidad el sueño de mucha gente. Y me parece que la política tiene que ser eso, hay que generar.
No importan las promesas de campaña, cuando vienen y dicen que van a hacer tal o cual cosa… hay que venir y cambiar las cosas para ayudar a la gente.

-¿Piensa que le ha cambiado la vida a alguien?
-Espero que sí, que algo que pueda haber realizado le haya mejorado la vida a alguien.
Sería muy bueno que mis proyectos se trataran aquí en la Cámara de Diputados, y que tuvieran media sanción para que la Cámara de Senadores los pueda analizar.
Son propuestas, pero creo que tenemos que tender a eso los legisladores, para tratar de mejorarles la vida a los ciudadanos.

-¿Cómo se lleva con la burocracia?
-Más que burocracia, creo que todavía no encontramos el camino todos los diputados para ver cómo empezamos a generar. Porque esta diputada puede hacer propuestas, todos (lo dijo arrastrando la primera “o”, como buscando anoticiar a alguien de tal cosa) los diputados pueden hacer propuestas para el mejoramiento de la vida de la gente. El tema es que se concrete.

-Este es un momento muy especial para la mujer en la política. ¿Qué aporte diferente dan ustedes en este mundo?
-Yo lo veo desde este punto de vista –lo dijo soltándose por primera vez en la nota-, las mujeres estamos tan acostumbradas a hacer tantas cosas… somos madres, nos encargamos de la casa, porque uno llega y sea lunes o fin de semana hay que lavar los platos, son cuestiones cotidianas, controlarle las tareas a los chicos, hay que verificar si tienen alguna inconducta, el tema de la disciplina, hay que tener las charlas necesarias con los ellos para saber cómo van creciendo y cómo van viviendo y concibiendo la vida.
Los tutores tenemos que estar al lado de ellos y ver qué es lo que necesitan…

-¿Le faltan horas en el día para ser mamá, o le alcanza?
-No, porque el tiempo que tenemos es de mucha calidad. Dialogo muchos con mis hijos, y les doy un sentido de realidad. Yo quiero que tomen conciencia del mundo en el que viven.
Uno hace todo el sacrificio para darles lo mejor que uno pueda, pero con todo el sentido de la realidad. Ellos tienen que saber que hay que ganarse las cosas, porque si no estaríamos criando chicos en un mundo imaginario, y hay que ser realistas…

-Y es un mundo que está bravo…
-Está bravo, por eso hay que enseñarles a ser solidarios, hay que darles valores a los chicos. Si nosotros desde chicos no les enseñamos estas cosas, de grandes no las aprenden. Son las bases que uno debe poner en la familia, independientemente de la situación social en las que se encuentre cada uno.
Hay que enseñarles a los chicos a saber vivir, a saber respetar al otro. Y en eso trato en lo posible de hacer escuela en casa, no sé cómo me sale (se ríe), ya veremos los resultados cuando sean grandes.

-Desde su puesto ha tratado de estar cerca del deporte siempre…
-A través del deporte se puede incluir a los jóvenes en la sociedad; nosotros tenemos realidades, y hay muchos chicos que están abandonados, ya sea porque sus familias no los contienen o por los diferentes problemas que puedan encerrar, y el deporte es el ámbito que contiene, que da valores, donde se puede encontrar ese afecto que por ahí les está faltando.
Yo presenté un proyecto de inclusión: lo único que tiene que hacer el Estado es darle un aporte a los clubes. Un chico que viene de una situación social complicada no va a tener para comprar sus botines para jugar a la pelota, y creo es donde tiene que aparecer el Estado, invirtiendo fondos.
Mi proyecto no ha tenido despacho favorable y por ende no ha sido tratado en el recinto, pero espero que el año que viene mis pares tengan la consideración de estudiarlo.

-Usted hoy es de la oposición. ¿Cuál es el punto débil de este gobierno, y cuál el fuerte?
-No saben consensuar. Los roles son distintos ahora: no es lo mismo ser oficialismo que ser oposición.
Como oficialismo se tiene la obligación de construir, de generar constantemente políticas constructivas y llegar a los consensos necesarios, y no solamente con la oposición, sino también con la sociedad.
Yo creo que ese es su mayor punto débil, y en consecuencia se ven las falencias en distintas áreas como los servicios públicos, educación, salud… no se ve plasmada todavía la política que le han anunciado a la gente, no está esa relación directa con la Nación. Y ha pasado un año ya.


Textos: Martín Noriega

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