Cara a cara

“LA PEOR POBREZA ES LA POBREZA EXISTENCIAL”

domingo, 30 de diciembre de 2018 00:00
domingo, 30 de diciembre de 2018 00:00

HOY: ESTELA BARRIONUEVO

Un día nos enteramos que una catamarqueña formaba parte de la Congregación del Espíritu Santo, una fundación católica de reconocida utilidad pública y que era la única argentina que prestaba servicios en tan benemérita institución. Que los padres de la entidad son misioneros, de esos “que van a los lugares más pobres, adónde nadie quiere ir”. Que la institución sostiene su accionar en cuatro verbos: acoger, educar, formar e integrar. Que son miles y miles los niños que encuentran protección en la entidad y otras tantas familias asistidas. Que la mano protectora no conoce límites. Que los emigrados no son seres desprotegidos. Que los chicos de la calle tienen amparo y el pan compartido de cada día. Fue monja durante 10 años. Sigue siendo una fiel servidora del Señor. Reside a unos minutos de París (Francia). Estuvo antes de las fiestas de fin de año entre nosotros. Es integrante de una tradicional familia catamarqueña. Hija de Doña Araceli Rosa Gallo y Rubén Luis Barrionuevo, “los de la Maipú al 600”, dirían los que la conocen. Hermana del cirujano pediatra Carlos Rubén Antonio y de sus hermanos fallecidos Luis y Araceli. Luis llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados de Catamarca. Con mucha agrado cerramos el ciclo de entrevistas 2018 con  el testimonio de una comprovinciana destacada: Estela Barrionuevo. ¡Feliz 2019!
  -Hoy por hoy, digamos que su lugar en el mundo, es un pedazo de Francia. Allí donde funciona una importante obra de carácter mundial.
  -Es una obra del Arzobispado de París. Es una obra católica de educación, perteneciente al arzobispado de París y que está bajo la tutela canónica de los padres de la Congregación del Espíritu Santo, que son los guías espirituales. Esta obra ha sido fundada en 1874. En esos años, los chiquitos que tenían 8 años ya iban a trabajar a las fábricas. A la vuelta de las fábricas, revolvían en las basuras y comían lo que encontraban. A las nenas las tenían en las casas. La mayoría eran chicos huérfanos porque sus padres morían, muchos de ellos, de tuberculosis.
  -¿Desde cuándo pertenece a la institución? 
  -Allí trabajo desde el año 2004. Somos 8 mil empleados en toda Francia y en las islas que son colonias francesas. Hay 27 mil familias, niños y jóvenes que conforman la parte de emigrados. Se trata de no separar, en la medida de lo posible, al núcleo familiar. Después, hay más de 20 mil voluntarios. En Francia, todo lo que tenga que ver con lo social y la Iglesia, se mueve mucho con el voluntariado.
  -¿Cómo llega a esa institución?
  -¡Por gracias de Dios! Yo trabajaba a medio tiempo en una parroquia y tenía otro medio tiempo como directora de una capillanería.
  -Tenemos conocimiento que en esa institución a los chicos los contienen bajo la conjugación de algunos verbos.
  -Hay cuatro verbos: acoger, educar, formar e integrar. Digamos que esos cuatro verbos son la columna vertebral de la institución.
  -La práctica de esos verbos se da de manera especial con algunos chicos.
  -Desde los tiempos de los padres (Luis) Roussel y (Daniel) Brottier, la actividad estaba apuntada a los chicos huérfanos, sobre todo cuando llegó la guerra del  ´14. Eran tiempos en que los papás iban a la guerra, donde la mayoría moría, y las mamás morían tuberculosas y los niños no tenían a nadie. Entonces, se los dejaban al cuidado del padre Brottier. En nuestros días, se contiene a todo chico que puede tener dificultades. Puede ser emigrado, extranjero menor no acompañado; es decir todos esos menores que llegan en barcos y habitan los aeropuertos o cualquier otro lado. Pueden ser chicos desescolarizados; hoy tenemos que son muchísimos los chicos que no quieren ir más a la escuela. 
  -Cuéntenos una de las formas de contener a los niños.
  -En la institución se les enseña un oficio. Hay más de 250 oficios. Cuando ellos (los niños) llegan se los educa desde el jardín de infantes, y después se les da a elegir el aprendizaje de un oficio. También recibimos a las madres que tienen los chicos en la calle, especialmente en las grandes ciudades de Francia, como Marsella o París.
  -Uno de los cuatro verbos dela institución, acoger, implica muchas cosas. Entre ellas alimentación, protección y asilo.
  -Implica todo. La obra es algo inmenso, único; que ha comenzado con algo muy chiquitito, con un galpón y hoy hay más de 250 establecimientos. La institución ha cumplido algo más de 150 años.
  -¿Desde cuándo se instaló en Francia?
  -En Europa desde el ´84 y en Francia desde 1987.
  -Antes, cuando vivía en Catamarca, ¿cuál era su actividad?
  -Soy profesora de Filosofía y Pedagogía y asistente social. He trabajado como profesora en el Colegio del Huerto y en otros colegios, a la vez que estudiaba para asistente social. Debo señalar que he trabajo mucho con INCUPO, seguramente muchos recordarán esa denominación. Con INCUPO se trabajaba mucho en la educación popular en pueblitos de distintas provincias. Después, por iniciativa de la señora (Zulema) de Cazaux, me desempeñé como asesora pedagógica en Tinogasta.
  -¿Por qué decidió irse a Europa hace 30 años?
  -Quería vivir un poco la experiencia de conocer Europa, pero no ese tipo de experiencia de ir, estar unos 40 días y volver. La misma señora de Cazaux me sugirió que buscara una beca a través del Rotary Club. Así lo hice hasta que un buen día apareció la beca, y me fui.
  -Indudablemente que para hacer lo que usted está haciendo se necesita tener vocación de servicio. ¿Qué fue lo que motivó su decisión?
  -Cuando uno se inclina por la opción de trabajar en la Iglesia, que fue lo que hice prácticamente toda mi vida, renuncia fundamentalmente a dos cosas: renuncia a hacer carrera y renuncia a hacer fortuna. Es una opción de vida. 
  -Sabemos que enseñó el idioma Castellano en Francia.
  -Fui como voluntaria para enseñar en una asociación el idioma Castellano a chicos con problemas de aprendizaje, cosa que hice durante varios años hasta conseguir un trabajo estable.
  -El estar cerca de la Iglesia prácticamente toda su vida, ¿no le despertó la idea de ser una representante religiosa?
  -¡Yo he sido religiosa! Lo he sido durante 10 años. 
  -Es decir que durante una década a esta nota se la estaríamos haciendo a una monja.
  -He sido monja en Francia. He rezado y le he dicho al Señor: “si me tengo que volver a la Argentina, que sea porque no encuentre nada aquí. Al día siguiente encontré trabajo”.
  -Por aquello de que “el hábito no hace al monje”. No necesariamente hay que lucir un hábito religioso para ser, por ejemplo, solidario y fraterno en la vida.
  -Así es. Todo el mundo puede hacer cosas buenas. Desde la misma religiosidad, por supuesto, tiene otro compromiso, una manera de vivir distinta.
  -También tenemos conocimiento que en la institución donde trabaja recibe chicos de todo el mundo.
  -Es una institución conocidísima en toda Francia y también en el extranjero. Pero la gente la identifica como un lugar para huérfanos, como la se la conocía en un principio. Es un lugar inmenso. Pensar que entré por seis meses y todavía estoy allí.
  -¿Se puede decir que definitivamente consagró su vida a esta benemérita institución?
  -Así de sencillo. Hasta que algún día me jubile. Por otro lado tengo una consagración con la Congregación del Espíritu Santo. Representa a la primera congregación misionera, los primeros evangelizadores del África del Oeste. La principal vocación de ellos es ir donde a donde nadie quiere. El desafío es ir a los lugares más peligrosos del mundo, adonde otros se resisten a ir.
  -Ese “adónde nadie quiere ir” implica los lugares más pobres.
  -¡Por supuesto! Por eso comenzaron a evangelizar toda la zona Oeste del África.
  -¿Vive en el mismo Paris?
  -Exactamente a unos 8 kilómetros aproximadamente. Como de aquí (bar centro de la Capital) a Santa Rosa (Valle Viejo). Y tomo el tren para ir a la institución todos los días, con 10 grados bajo cero, con nieve, con hielo, todas esas cosas. Y encima, con los trenes que se quedan…
  -¿Es la pobreza el peor flagelo que tiene hoy el mundo entero?
  -Sí. Pero hay muchas formas de pobrezas.
  -¿Cuál es la peor de todas?
  -Desde que estoy en Europa, considero que es la pobreza existencial la peor.
  -¿Hay también una pobreza espiritual?
  -Sí, claro. Pero no sabemos lo que pasa en el corazón de la gente. El Señor hace caminos con cada uno de nosotros y no sabemos qué es lo que late en el corazón de los demás. Pero insisto: lo que he descubierto de mi vida en Europa es la pobreza existencial. Porque cuando estaba aquí (en Catamarca), trabajaba como asistente social, mis padres siempre se ocuparon de la gente pobre, fui al Colegio del Huerto donde las hermanas nos hacían visitar los barrios pobres y los hospitales, por ejemplo, tenía la idea de que ser pobre era tener poca plata. En cambio, en Europa he descubierto otra forma de pobreza, la pobreza existencial, y eso es feo. He descubierto gente que ha perdido su trabajo, su profesión, su oficio y que no sabe hacer otra cosa y queda literalmente en calle. Es terrible. Por un lado, es cierto que hay gente que no tiene de qué vivir, pero es muy notable la pobreza existencial. Los suicidios que se suceden en Europa son terribles.
  -Francia está atravesando días complicados por lo que se manifiestan públicamente los denominados “chalecos amarillos”.
  -Una locura. Los llamados “chalecos amarillos” es un movimiento que no tiene cabeza, carece de liderazgo. Por eso cuando el gobierno convoca al diálogo, no se presenta nadie.

"El desafío es ir a los lugares más peligrosos del mundo, adonde otros se resisten a ir"

El pan compartido

  “Navidad representa la guía del salvador. Jesús se hizo pobre desde la misma encarnación, desde su mismo nacimiento. Tan pobre que ha quedado en un pedazo de pan. Creo que es eso lo que tenemos que mirar,  valorar y entender. Porque ha venido para salvarnos. No siempre lo vemos, pero creo que nos acompaña siempre. ¡Cuántas cosas nos pasan en la vida y no las entendemos y nos preguntamos por qué! Yo perdí a mi hermana el año pasado, tenía diez años menos; mi otro hermano murió dos años antes. A pesar de ello, creo que el Señor nos acompaña siempre y de manera permanente está con nosotros. En eso es lo que hay que creer. Cuando digo que el Señor se ha quedado en un pedazo de pan estoy diciendo que hay que compartirlo. ¿Qué es la Eucaristía? La celebramos en la misa, la contemplamos en la adoración y la compartimos con los demás”.

El milagro del tumor que desapareció

En charlas telefónicas previas a la entrevista, Estela nos había hecho un comentario en relación a la figura del padre Daniel Brottier, uno de los principales artífices de la obra reconocida a nivel mundial. Nos dijo que en torno al sacerdote hay un milagro presumido en Resistencia (Chaco), al curar de cáncer a una amiga de su hermana Araceli, ya fallecida. Esto nos dijo: “Antes que nada, sólo cuando en Roma se comprueba se puede decir milagro, antes se dice es un milagro presumido. Esto desde el punto de vista canónico. Ahora, ¿quién es el padre Brottier? Es un padre de la Congregación del Espíritu Santo, que escuchó el llamado del Señor para ser misionero. Estuvo en Senegal, África y era un sacerdote que tenía una fuerte personalidad y se ocupa allí de lo que llamamos en francés “el recuerdo africano”: toda esa gente que fue a ayudar a África y que ha muerto, que no ha vuelto nunca más, especialmente los misioneros. El genio del padre Brottier tuvo la idea de construir la catedral del recuerdo africano, para tener los nombres de esa gente que había muerto y que nadie más se acuerda. Tenía una gran habilidad para pedir ayuda y que lo ayuden. De esa manera construyó la catedral de suvenires en África. Luego, se enfermó y tuvo que regresar a Francia, en coincidencia cuando estalló la guerra del ´14. En esa guerra murió mucha gente y el padre Brottier acompañó a soldados, estuvo en medio de las balas y nunca le pasó nada. La guerra destruyó la catedral, que luego fue puesta bajo la protección de Santa Teresita. En el año 1984, Juan Pablo II lo hizo al padre Brottier. Pensé en hacer conocer la vida del padre y pedí autorización para hacer imprimir unas estampitas. Así lo hice.  Yo repartía las estampitas entre mi madre y mi hermana Araceli, que estaba en Resistencia. Un día, Araceli recibe a una amiga que le cuenta que tenía cáncer y poco tiempo de vida. La abrazo y miró una estampita del padre Brottier y le dijo que le rezara porque le falta un milagro para que sea canonizado. Tres semanas después, Araceli me llama y me dice: ´el padre Brottier la curó a Betty´ (la amiga de su hermana). A esto lo conté en el trabajo y allí me pidieron que Betty escriba el testimonio al Vaticano, junto a todos los estudios. Lo cierto es que a Betty la operaron en Resistencia (Chaco) y cuando la abrieron el tumor había desaparecido, el mismo tumor que aparecía en los estudios previos. Por el momento hay que hablar de milagro presumido. Ahora estoy escribiendo un libro sobre la vida del padre Brottier”.

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Comentarios

30/12/2018 | 22:10
#1
Es muy bello sentir y escuchar gente que vive para la gente. Humanos hermosos. Felicitaciones estela!

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