HOY: FELIPE SASTRE MARTÍNEZ

Cara a Cara: Un día hicieron las valijas y abandonaron Catamarca

domingo, 03 de noviembre de 2019 00:11
domingo, 03 de noviembre de 2019 00:11

En medio de la conversación, golpearon la puerta del Viceconsulado de España y el entrevistado atendió a una señora que venía a consultar sobre cómo lograr la visa para irse con los suyos a vivir a España. Algo que se dio con  frecuencia durante el presente año. La crisis económica del país golpea donde más duele, en esos casos el desarraigo. De jóvenes y mayores. De hombres y mujeres. Son muchos los que buscaron –y buscan- obtener el visto bueno legal para abandonar la provincia y el país y radicarse en España.

En más de una oportunidad se escuchó decir: “aquí no se aguanta más”. Y por eso la decisión de irse. Familias íntegras que se animaron a tomar tan fuerte determinación. Así lo cuenta el vicecónsul de España en nuestro medio, representación que ocupa desde 1989.

Está casado con Juanita Collado Núñez, padres de tres hijos: Felipe Enrique, Mónica Adriana y Gustavo Adolfo, más siete nietos. Sus tíos Lucas, Domingo y José construyeron en Catamarca una reconocida firma comercial resumida en dos palabras: “Sastre Hermanos”. Con su españolísimo acento, dice lo que piensa el señor Felipe Sastre Martínez en el Cara a cara de este domingo.

  -Con una experiencia de 30 años como vicecónsul de España, cuéntenos la actividad que lleva adelante la institución.

  -El rol principal es estar en presencia y en contacto con los connacionales, no solamente con el español nacido en España, sino también con el hijo del español que tiene la nacionalidad, el nieto del español o el bisnieto, teniendo en cuenta que la nacionalidad española se transmite de generación en generación, siempre y cuando se respeten las edades que marca la ley. Aquí hay connacionales que, a lo mejor, su tatarabuelo ha sido el español. En Catamarca, hay una cartera impresionante de españoles.

  -¿De cuántas personas aproximadamente se integra la comunidad española en la provincia?
  
-En Catamarca hay más de dos mil y los que tienen la nacionalidad son la mayoría. De los nacidos en España son muy pocos. Tengamos en cuenta que ya se produjo la inmigración española, ya no vienen en grandes cantidades. Desde hace algunas décadas el español que viene ya no tiene el carácter de inmigrante, ya es un inversor. El mejor ejemplo de lo que digo son las aceituneras del Valle y otras tantas empresas radicadas en el país, que han venido a invertir.

  -¿Se da con frecuencia la visita de españoles a sus familiares en Catamarca?

  -Sí, vienen a ver a sus familiares y también a conocer. Han establecido un vínculo tan profundo en Catamarca que ya es muy difícil sacarlos de aquí, a no ser que tengan edades jóvenes como ha ocurrido en algunos casos. Tengo toda la documentación, por ejemplo, de la colonia Nueva Coneta; de todos los españoles que se arraigaron en la zona, españoles que inicialmente estaban en San Juan. Al principio les fue bien, después esa gente empezó a acumular años pero están los hijos que nacieron en Catamarca, otros lo hicieron en San Juan y aquí se hicieron hombres. Muchos, al ver que la Argentina no avanzaba, se comunicaban con familiares que están en España y desde allá les decían “¿qué hacés ahí chico? Vente para aquí”. De esa manera se fueron muchos jóvenes y están viviendo en España con un futuro ampliamente abierto.

  -Hoy por hoy, en medio de esta crisis económica que vive el país: ¿los jóvenes se quieren ir de Catamarca y de la Argentina?
  
-Se quieren ir. Aquí, en esta oficina, todos los días recibo las visitas de numerosas personas. Vienen los padres, los tíos, los abuelos, en fin…todos vienen a consultar. La inquietud planteada, por lo general, es: “Mi abuelo o mi padre era español, qué posibilidades tengo de conseguir la nacionalidad española”. Y ahí se presenta el conflicto, porque como dice el refrán “se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”. Hay muchos que coinciden en el “yo me quiero ir”, pero esa decisión debe ir acompañada con el cumplimiento de las leyes correspondientes respecto de la nacionalidad. España dice: “esa persona que se emancipa, después de los 18 años, tiene que conservar o ratificar que quiere seguir teniendo la nacionalidad española”. Es un trámite fácil, pero hay que hacerlo respetando las leyes.

  -¿Cuáles son los motivos que expresan en este viceconsulado los que se quieren ir?
  
-Mire: Aquí, hace tres o cuatro años, se hacían trámites para conseguir un visado en calidad de “guardavidas”. Eran jóvenes que, por sus condiciones físicas y conocimientos sobre natación, conseguían trabajos como guardavidas en piletas de natación o en playas y durante todo el verano trabajaban en esos sitios. Terminaba la temporada y tenían que volverse. Juntaban unos pesos y se volvían. Algunos, que tienen descendencia española se han podido quedar, porque la ley de España también establece que si eres nieto de español pero no tienes la nacionalidad porque te dejaste pasar la edad para hacer la correspondiente diligencia, y estás viviendo en España realizando algún trabajo, las leyes dicen que pueden darte la nacionalidad. En cuanto a su pregunta puntual sobre lo que está pasando en estos días y los motivos que presentan en este viceconsulado: en la mayoría de los casos se quieren ir por la crisis económica, por la situación que vive el país. Desgraciadamente es así. A todos, incluidos mis familiares, les digo lo mismo: “no creáis que irse a España es todo tan fácil. Hay que ir con una base sólida, segura y no tener que pasar por situaciones como las que me encontré en Madrid.”

  -¿Qué pasó en Madrid?
  
-Me encontré con un argentino pidiendo prácticamente limosna. Tuve con él un cruce de palabras. Estaba a la salida del metro y me habló como si fuera un español, exagerando la impostación. Lo miré y le pregunté “oye, ¿tú que haces aquí?”. Fue como si fuese un nieto mío, porque más de 20 años no podía tener ese chico. Me respondió: “estoy en el paro”, que significa estar sin trabajo. Al instante me di cuenta que no era español, que era argentino. Le mostré mi credencial y le dije que quería ayudarlo, entonces me dijo que era de Avellaneda (Buenos Aires).
  
-Entre todas las consultas que dice tuvo en este viceconsulado, ¿hubo casos de familias enteras que se querían ir a España?

-Muchas. Familias íntegras, ya lo creo. Tengo el caso de una familia compuesta por el matrimonio y cuatro hijos, adolescentes ellos, que en estos momentos ya están todos en España.

-Es decir que más allá del trámite, ¿hay familias que ya se fueron de Catamarca? ¿Que ya hicieron el viaje?

 -Sí. Absolutamente.

-¿Cuándo ocurrió lo de esa familia que hace mención?
 
 -Ha sido en este año. En estos momentos están todos en España. El padre me decía: “aquí no aguanto más”. Me contó que, además de la crisis económica, a su esposa la asaltaron y la golpearon, lo que los llevó a preguntarse: “¿qué hacemos aquí?”. De inmediato se comunicaron con unos familiares en España y urgente levantaron todo y se fueron.

  -Es decir que al margen de la crisis económica, esa familia tenía miedo.
  
-Claro, claro. Esta gente más que todo se fue por la inseguridad.

  -¿Se puede conocer la cantidad de personas que se fueron de la provincia en lo que va de este año?
  
-Esos son datos que seguramente puede proporcionar Migraciones. Puedo decirle sí que de Catamarca se fueron muchos empujados por la crisis económica del país. Le cuento, por ejemplo, un caso puntual de Catamarca. Un hombre llamado Walter, de profesión mecánico de automóviles y dueño de un taller. Él no tiene la nacionalidad española, pero parece ser que tiene una tía en España –así consta en la correspondiente documentación- que le alquila el local donde antes funcionaba un lavadero de automóviles. Esa tía le dijo: “en vez de alquilarlo a un extraño, te lo alquilo a ti que tienes la profesión”. En este caso las leyes españolas lo protejen. De esta manera él puede ir a España no como inversor, pero sí como un trabajar por cuenta propia y tiene para responder con su trabajo. 
  
-¿Ese mecánico ya se fue a España?

-Estamos esperando que llegue el visado. Está decidido, él se va. Calculo que el visado llegará en diez o quince días. Con esa aprobación en manos, ese señor viaja a España.

  -En el caso puntual suyo, ¿hace cuántos años que llegó a la Argentina?

  -(Sonríe) ¡Caramba! Veamos: tengo 82 años y vine a los 20, estamos hablando de hace 62 años. Está claro que tengo más años en Catamarca que en España.

  -En seis décadas de estadía en la provincia ha visto pasar a muchos gobiernos, ha vivido muchas crisis de nuestro país. ¿Es así?

  -Imagínese: decirles a los nietos que esto que está pasando ahora con la crisis económica ya lo he visto pasar en gobiernos anteriores. Tanto es así que cuando yo vine el peso valía lo que debe valer un peso, moneda nacional que se llamaba y que conocí en aquellos años, hasta el peso actual, los gobiernos de turno le fueron sacando ceros; a tal punto que voy contando que ya le sacaron trece ceros. Recuerde que en una oportunidad de moneda nacional pasó a llamarse pesos ley 18188. Ahí le sacaron cuatro ceros al peso. Después el Austral y así…

  -Entre tantas crisis, la actual es muy seria. ¿Usted qué piensa?
 
 -Es dura, muy dura. Lo está padeciendo en mayor medida la clase media y los sectores más postergados; estos, peor todavía. Y esto que está pasando, creo, hace al crecimiento de la delincuencia y la inseguridad. ¡Caramba! Le cuento: cuando me vine a vivir en este sector (inmediaciones de la Universidad Nacional de Catamarca), dejaba el coche estacionado frente a la puerta, muchas veces con la llave puesta, y no pasaba nada. Vivíamos más tranquilos. Todo eso ha ido cambiando. Aquella calma desapareció.
  
-Usted que vivió el desarraigo: ¿qué siente cuando es tantas veces consultado por gente que se quiere ir a vivir a España?
 
 -Sentí mucha preocupación porque indudablemente eso era algo indicativo de que las cosas no estaban bien. A todos les decía lo mismo: que lo pensaran bien. Porque es una decisión muy difícil de tomar. Es posible que allá pueda encontrar el trabajo que aquí no tiene, pero de cualquier manera es muy duro. Hay otra cuestión: se dieron casos de que el joven, porque es hijo de españoles, se ha ido con la novia, que es catamarqueña, que no tiene ascendencia española. Pero llegaron a España y se han tenido que volver porque ella no se adaptó al nuevo país. En verdad, es todo muy fuerte. Dejar lo que uno tiene, lo que uno construyó, es realmente tremendo. Los jóvenes ven que aquí no tienen futuro. Esto así no va. Pero mantengo firme la esperanza de que esto algún día cambiará. Conozco colegas que han pasado por este país y cuando nos juntamos dicen por mí: “Ahí viene el argentino”. Cuando intercambiamos opiniones sobre la Argentina, coinciden en señalar: “No os quejéis…la Argentina es un corcho: la quieren hundir y siempre está a flote”. Es tan potente la Argentina que la estrujan y la estrujan como para hundirla y siempre está a flote. Regresando a su pregunta: mi caso fue muy distinto: cuando yo vine tenía una familia que estaba consolidada en Catamarca. Tenía unos tíos, hermanos de mi padre, que lo primero que me dijeron fue: “aquí se viene a trabajar”, como lo habían hecho ellos para lograr una tranquilidad económica. El tema es que yo vine con mi madre a la boda de una hermana, Pilar, que se había establecido aquí, y de paso conocer América como decíamos allá en España. Vine a una fiesta y me quedé para siempre. Claro, mucho tuvo que ver el haber conocido a quien después sería mi esposa: Juanita Collado Núñez.

 

Faltaba la palabra “españoles”

En el mes de setiembre pasado, un medio gráfico informó sobre el “Gran encuentro pirquiteño”, en el cual más de 150 personas se reunieron en la localidad de Las Pirquitas. Los protagonistas del encuentro fueron hijos y nietos de los obreros y profesionales que trabajaron en la construcción del dique, allá por los años ´50.

Eran hijos y nietos de italianos, alemanes y argentinos residentes en diferentes provincias del país. Haciendo gala de su sentido de pertenencia para con España, Felipe Sastre nos dejó su opinión sobre esa reunión: “Me sorprendí cuando leí esa noticia al ver que faltaba la palabra españoles. Porque en la construcción del dique Las Pirquitas también trabajaron españoles y uno de ellos era un profesional que vino especialmente contratado. Se llamaba Jesús Rodríguez Bouzas, a quien tuve la suerte de conocer y hacerme muy amigo. Era una excelente persona. Además, entre otros, también estaba Hilario Demarcos, que estaba radicado aquí en Catamarca y que era miembro de una numerosa y conocida familia. Rodríguez Bouzas, para mayores datos, se instaló en el Hotel Pizarro, que era propiedad del español Raimundo Hernández, padre de Simón Hernández.”

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Comentarios

03/11/2019 | 23:56
#0
Señor español, con tantos recuerdos a cuesta, podria contar sobre aquella gloriosa sociedad española que hicieron desaparecer con mucho ruido y muchas nueces ...

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