HOY: HILDA ANGÉLICA GARCÍA

Cara a Cara: Una mujer que hace historia en la cultura

domingo, 29 de diciembre de 2019 01:11

Lo dicen los libros. También los escritores más reconocidos de Catamarca y el país. Hoy lo decimos nosotros: escritora, docente de letras y referente indiscutida de la cultura catamarqueña.

Fue la elegida para la última entrevista de 2019 (Dios mediante volveremos el primer domingo de febrero de 2020), como para ponerle un toque de distinción a un ciclo protagonizado por destacados personajes de nuestro medio. Alguna vez se impuso el desafío de estar comenzando siempre.

De vivir en un pleno estado de creación. Fue concejal entre los años 1995/97 y la cultura se sintió bien representada. Sobre el final, pidió por paz y alegría para el pueblo de Catamarca. La provincia tiene en ella a una representante de alto nivel en la SADE (Sociedad Argentina de Escritores). En reconocimiento a su magnífica trayectoria, el Cara a cara tiene como protagonista a Hilda Angélica García. 

  -Cuando decimos Hilda Angélica García; ¿de quién estamos hablando?

  -De una mujer agradecida de la vida. Le agradezco a la vida y cuando digo vida digo Dios y todo lo que me rodea, por todas las experiencias que tengo vividas: las alegrías y las tristezas. Tanto en un caso como en el otro, siento que voy creciendo; me ayudan a crear, a producir. Siento que soy una mujer creadora a través de la palabra y todo lo que hago con la literatura. Estoy siempre en contacto con el arte y eso me hace mucho bien. No sé el bien que puedo hacerle al arte y la literatura, pero sí siento lo bien que me hacen a mí. Por ejemplo, desde muy chica he estudiado piano y soy profesora de música. También estudié declamación y soy profesora con aquél título de “Declamación y arte escénico”. Todo eso, sin duda, ha ido delineando mi personalidad. También le agradezco a Dios la familia que tengo. Disfruto mucho de ese estado familiar.

  -¿En qué momento de su vida se produce su inclinación a la letra, a la poesía?

  -Tengo memoria desde que era muy chica. Mi abuelita materna (Josefa de Fernández) era poeta. Si bien no era una mujer letrada, tenía una sensibilidad muy alerta. Cuando hablábamos me enseñaba a mirar las cosas desde otra óptica: si en invierno mirábamos un pajarito me decía “mira…el frío que tendrá ese pajarito”. Recuerdo que había una planta de granada en el patio y ella se asomaba a mirar la sombra de la planta y me indicaba: “mire Hildita…parece una mantilla de encaje”. Cuando llegaba  diciembre, en la casa teníamos pan dulce todo el mes, porque ella se encargaba de hacerlo. Tenía un sentido estético de la vida y eso me enseñaba a mirar las cosas con profundidad. Por otra parte, en mi casa vivía mi tío Eduardo Dimas García (reconocido periodista que fuera periodista de La Gaceta y Clarín, entre otros diarios), por lo que todos sus libros también habitaban la casa. Me gustaba recitar, lo hacía parándome frente al espejo. Mi tío tenía un libro, “Las cien mejores poesías para recitar”, con lo cual comencé a leer a los grandes autores. Esto, a su vez, me producía ganas de escribir y lo hacía desde que iba a los grados. 

  -Está estrechamente ligada a la SADE (Sociedad Argentina de Escritores). ¿Desde cuándo?

  - Desde 1989 estoy al frente de la SADE, filial Catamarca. Luego de un paréntesis, en 1999 retomé la presidencia, hasta ahora. Desde hace cuatro años formo parte de la directiva de la SADE central que preside el Dr. Alejandro Vaccaro (biógrafo de Jorge Luis Borges), que le ha dado a la institución un giro federal, algo muy importante.

  -La cuestión federal: recientemente un diario (Clarín) dio a conocer los hechos más importantes del país a  nivel cultural y todos se llevaron a cabo en Buenos Aires. ¿Es otro ejemplo del centralismo porteño y la falta de federalismo en todos los actos?

  -Claro que lo es. Ha ocurrido siempre. En otras oportunidades, en la revista literaria Lea, se informaba de lo que ocurría en el país, pero generalmente de lo que pasaba en Buenos Aires. Cuando vi que todo lo importante relacionado con la poesía pasaba en el ámbito porteño, escribí una carta fijando una clara posición de que había que mirar más al interior, incluso nombrando a algunos escritores importantes de Catamarca. Publicaron la carta. Me quedé con la grata sensación de haberlo podido decir a través de una publicación en la cual reclamaba más atención al interior. 

  -¿Catamarca ha olvidado a sus grandes escritores y poetas?

  -Quiero ser clara y decir lo siguiente: Para los que no están, tenemos que dar gracias por haberlos tenido. Hay quienes recibieron muchísimos y merecidos reconocimientos. En el caso puntual de Luis Franco, en realidad hubo un tiempo en que estuvo dejado de lado, pero aquí se lo ha estudiado mucho últimamente, y de manera muy especial “Choly” (María Rosa Calas de Clark), que en su calidad de directora de la Historia de las Letras en Catamarca incluyó análisis muy académicos sobre la vida de Franco. Quiero dar testimonio que Franco no fue olvidado. Se dice que murió en la pobreza; y es cierto, pero no murió abandonado. Porque recuerdo que cuando era gobernador Ramón Saadi, año 1988, siendo Gaspar Guzmán presidente de la SADE y yo secretaria de la institución, solicitamos al Gobierno se le otorgara una pensión honorífica al gran escritor. Inmediatamente el gobernador envío el pedido a la Legislatura y fue aceptado, por supuesto. Franco recibió la máxima distinción por parte de la SADE (Gran Premio de Honor) y cuando falleció sus restos fueron velados en la entidad.

  -¿Es difícil elegir el mejor catamarqueño cuando hablamos de escritores?

  -Es difícil decir quien fue el más grande, o el mejor. Pero quisiera hacer un paralelo entre dos grandes: Luis Franco y Juan Oscar Ponferrada. Cada uno en su idiosincrasia, con sus valores. Uno –Franco- totalmente anárquico pero totalmente valioso. El otro -Ponferrada- con su perfil religioso y muy catamarqueño. Desde mi punto de vista son dos pilares de la literatura de Catamarca. La obra “Loor a la Virgen del Valle”, de Juan Oscar Ponferrada, es una obra extraordinaria dentro de su temática y de su estilo. Contar toda la historia de la Virgen de la manera que lo hizo Ponferrada, realmente es algo brillante.

  -¿Considera que está haciendo falta una gran convocatoria de todos los sectores de la cultura catamarqueña para debatir proyectos, ideas y sugerencias con el propósito de apuntalar todo lo que se hace en materia cultural?

  -Sí. Sería lo ideal. Nosotros trabajamos cada uno en sus respectivas instituciones. Es cierto: nos respetamos, nos queremos, pero en realidad las entidades se mantienen por el contenido, que es lo que interesa, como son los casos de la Junta de Estudios Históricos y la SADE. Uno como investigadores, otro como creadores. De todas maneras, debo decir que es mucha la gente dedicada a trabajar en pos de la cultura. Soy parte del Grupo Eventos Culturales y representa a una buena cantidad de gente que lee poemas, canta, baila y hace teatro. A toda esa gente se la puede convocar, porque son jóvenes que le darían otra visión a la actividad. Volviendo al tema del reconocimiento a los escritores: en el año 2009, desde la SADE pedimos  el nombre de calles para autores catamarqueños. El proyecto se aprobó y así se hizo. Ahora vamos a pedir para (José Horacio) Monayar, (Jorge) Paolantonio,  (Leonardo) Martínez y María Emilia Azar de Suárez Hurtado. Un nombre a una calle es quedar para siempre en la memoria de la ciudadanía. Desde la SADE hacemos todo lo que podemos, todo lo que está a nuestro alcance. También debo reconocer que desde los distintos organismos oficiales, de gobiernos, de distintas ideologías, siempre han tenido una mirada positiva a nuestras inquietudes en favor de la cultura.

  -¿Qué obra le gustaría ver concretada en favor de la cultura de Catamarca?

  -Me encantaría que hubiera una editorial de la provincia para que todos los escritores y autores pudieran editar sus libros. Esa imprenta está creada y recuerdo que hubo un tiempo en que se editaban libros, hasta que se terminó. Al respecto, el año pasado, el Ministerio de Educación nos pidió asesoramiento a la SADE sobre los escritores que podían ser incluidos en una serie de cuadernillos y posteriormente enviados a las escuelas. Este trabajo se cumplió y salieron diez cuadernillos que fueron remitidos a todas las escuelas de la provincia. Esto fue muy importante, porque de esa manera se pudieron conocer a muchos autores nuestros.

  -¿Un personaje que admire?

  -He admirado siempre la fuerza y la personalidad de Eva Perón. Si tuviera que pensar en elegir a un escritor, es más difícil. Porque depende del tiempo de cada escritor, del estilo de cada uno.
 

Algo más que una escritora

Escritora, docente de letras y una referente activa de la vida cultural catamarqueña. Eso es lo que representa la figura de Hilda Angélica García. Es, además, autora de los siguientes libros:
-Poesía: “Después volver” (1967); “Los días del amor” (1980-segunda edición 2008); “Memoria de la luz” (1989); “Además, el viento” (1997); “Agua de sed” (2003); “Antología poética” (2011); “Moradores del sueño” (2001) y “Aires de invocaciones” (2014).
-Narrativa: “Sucedidos en Saujil” (relatos catamarqueños, 1999-segunda edición: 2005); “Pedro Gabeta y otros relatos catamarqueños” (2918).
-Ensayo: “Literatura catamarqueños. Escritores contemporáneos” (1995); “A libro abierto” (2007) y “A libro abierto II (2012).
-Premios: La Cámara de Diputados de la Nación la distinguió como “Mujer del Año” (1994). Premio género ensayo-Gente de Letras (1993); Premio “Clamor” Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (1994); Premio “Café Tortoni” (1987); por Catamarca y su trayectoria artística fue premiada por IALAYA –Instituto Amigos del Libro Argentino y Latinoamericano- en el ámbito de la Feria Internacional del Libro en Buenos aires (2006); la Comisión Tripartita CTIO (igualdad de oportunidades en el mundo laboral) del Ministerio de Trabajo de la Nación la distinguió como Mujer Destacada en el ámbito de la Cultura (2010); reconocimiento del Concejo Deliberante de San Fernando del Valle de Catamarca a su trayectoria literaria y contribución en la nominación de calles de la Ciudad (2012); distinción del Poder Legislativo de Catamarca por su aporte a las artes de la comunidad (2013); premio Grandes Protagonistas de Catamarca generación 1983-2016 otorgado por el Círculo de Legisladores de Catamarca; premio “Luis Franco” (2017); distinción de la Cámara de Senadores de la Nación a la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), filial Catamarca, que preside; diploma de honor del Senado de la Nación y SADE  nacional (2018); premio “Luis Franco” de la Secretaría de Estado de Cultura de Catamarca, Feria del Libro (2018); diploma de honor de la Legislatura de Tucumán por su aporte a la literatura y la cultura (Día del Escritor-2018).


 

El barrio y los sueños

 -Nombres y apellido: Hilda Angélica García.
  -Esposo: Ing. Alberto Santiago Pereyra (“Un compañero que representa un pilar fundamental en mi trayectoria, al igual que toda mi familia”).
  -Hijos: Griselda, María de los Ángeles y Santiago.
  -Nietos: Valentina, Amalita, Juan Cruz, Felicita y Juliana.
  -Padres: Amalia Fernández y Marcelo Bernardo García.
  -Un barrio: “La Tablada es mi barrio. Soy feliz allí. Recuerdo desde que éramos chicos a los vecinos, porque éramos todos muy unidos y nos respetábamos mucho. Teníamos una forma de ser sustentada en los valores con que nos habían criado nuestros padres. Me siento plenamente identificada con mi barrio cerca de la ex estación de trenes, de aquellos trenes que iban y venían. A tal punto que mi próximo libro se llama “Los trenes y los sueños”. En síntesis, no podría vivir en otro barrio por todo lo que he recibido de mis vecinos, el cariño y el respeto. Además, mi papá fue ferroviario.

La inspiración que sigue forma parte de su nuevo libro “Los trenes y los sueños”.
Enhebrame la aguja
Enhebrame la aguja pedía mi madre
Con un mantel de seda entre sus manos.
Los hilos de colores semejaban
Un arco iris para bordar las flores,
Los pájaros, las nubes
Que adornaban la mesa
Cuando se anunciaba la Navidad del Niño.
Entonces
Festejábamos reunidos en el patio
Encendiendo las estrellitas,
Ubicando los platos y las copas
Guardadas por un año en el trinchante antiguo.
La casa
Se vestía de fiesta en Nochebuena.
El pan era un anuncio de bendición,
Un rayo hacia la luz, a la alegría.
Madre bordaba el mantel, cosía el dobladillo y desplegaba
Su ternura en aureolas de amor
Mientras cantaba.
Los años han pasado.
Hay silencio cuando te nombro, madre.
Alcánzame la aguja para enhebrar tu sueño
En la inmensa tristeza de esta tarde.
 

63%
Satisfacción
0%
Esperanza
9%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
27%
Indiferencia

Comentarios

21/10/2020 | 20:37
#1
excelente profesora gran persona , a todos mis compañeros nostrato con respeto y enseño muchisimas cosas de la vida, aun a quienes no kerian estudiar como siempre vagos que molestan...para muchos la mejor profe de la escuela....
29/12/2019 | 16:03
#0
Cuando era profesora nuestra de literatura, en el Colegio Nacional. Nos trató de Hijos de Mala Leche, la poetisa esta.-

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