Cara a cara

ALGO ESTA SONANDO DISTINTO

domingo, 03 de marzo de 2019 07:00
domingo, 03 de marzo de 2019 07:00

HOY: BELEN ALVAREZ PARMA

Nos dejó, entre tantos legados, el enorme Hamlet Lima Quintana: “Hay gente que con solo abrir la boca llega a todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después, como si nada”. Y ella, la elegida de este domingo, lo hace cantando un mensaje canoro, pleno de armonía. Metiéndose en la piel de la gran Violeta Parra si es necesario. Poniéndose el vestido de anfitriona para darle vida al ciclo “Encuentros en el living”, en su propia casa,  donde las manos guitarreras se esmeran por moldear la más linda de las obras: la amistad. Hoy, forma parte del colectivo femenino “Margaritas”, de reciente creación, nombre elegido por un grupo de mujeres catamarqueñas en homenaje a la cantora y compositora santamariana  Margarita Palacios. Antes, en marzo del año pasado, su instinto creador la llevó a poner en escena “Mujerío a viva voz”. Antes también, propuso “Latinoamericanas”. Ya la mujer era protagonista de su protagonismo en ascendencia. Transita el camino de la profunda y permanente búsqueda de la riqueza folclórica y de los ritmos latinoamericanos. Y lo hace con pasión, puliendo un estilo que va ganando espacios. Al decir de Hamlet Lima Quintana: algo está sonando distinto. El Cara a cara de hoy tiene el pensamiento de María Belén Álvarez Parma. A viva voz, como su “mujerío”.


  -Plenamente identificada con el arte, ¿qué significa la música en su vida?
  -La música es para mí un compromiso. El arte que llevo en mí considero que es un don y entonces me nace como un deber llevarlo adelante con el mayor profesionalismo posible. Porque está el disfrute de poder tocar y cantar, y eso se manifiesta como una terapia, lo cual es absolutamente cierto; uno se relaja y disfruta cantar cuando está en una ronda de amigos. Pero de la manera que yo abordé el arte, con mucho estudio y mucho trabajo, me significa como una atención especial y un estado de preparación permanente. Mi primer desafío es hacerlo lo mejor posible, siempre.


  -¿Cuándo ha sentido la presencia de ese don, de esa gracia?
  -Desde niña. Siempre amé cantar y la música. Además, cuenta como antecedente el haberme criado en un ambiente donde cantaban: lo hacían mi bisabuela, mi abuela. Sé que tengo una ascendencia, que no conocí, de músicos profesionales y profesores de música. Recuerdo que también había mucha, pero mucha guitarreada en mi casa, protagonizada por mis tíos, y pese a que éramos chiquitas conocíamos el repertorio de punta a punta. Digamos que mi papá (Rodolfo Álvarez Parma) cometió un acto “glorioso”, que fue comprar dos guitarras y un bombo, sin pensar que alguien en particular iría luego a tocar. Fue algo muy acertado, sin duda. A los 11 años, agarré la guitarra y empecé a imitar las notas que hacían mis tíos. Aprendí tres notas y comencé a pergeñar algunas canciones. Así, de oídas, sentí esa gracia de sacar canciones con tres notas.
  -Es cantora, pero además ejecutante de algunos instrumentos.


  -Sí. Toco la guitarra y el piano y además hago percusión. Tengo cinco años de la formación clásica del Conservatorio “Mario Zambonini” en piano, y todo el resto autodidacta. Todo lo que es armonía, dinámica y otros elementos fueron adquiridos en el tránsito de la búsqueda permanente de escuchar y tratar de aprender de los grandes maestros que uno va conociendo en el camino.


  -Aquél ambiente de guitarreadas en su niñez también le dejó enseñanzas.
  -Al ambiente de la guitarreada no lo desmerezco. Por el contrario, para mí es la cuna del aprendizaje, me enseñó mucho, sobre todo en lo que tiene que ver con el repertorio. No nos quedamos en Los Chalchaleros: también pasábamos por (Raúl) Carnota, Suna Rocha y Pedro Aznar, por ejemplo. Después pude conocer gente como  Marcelo Rodríguez Scilla, un músico que vino de Buenos Aires durante la gestión de Patricia Saseta al frente de (Secretaría de Estado) Cultura. Ese maestro formó una orquesta en el marco del Programa de Desarrollo Musical, durante dos años. Tuve la suerte de formar parte de esa orquesta. También me iba a La Rioja, todos los viernes, a relacionarme con Ana Robles, cantautora Rioja, para aprender cosas que tienen que ver con la armonía y la dinámica. Después, está Ricardo Bujaldón. De él aprendí muchísimo trabajando a su lado de manera intensa durante un par de años.


  -Su música tiene una base folclórica, pero se ha proyectado hacia otros géneros musicales.
  -La impronta es el folclore, pero se fue ampliando hacia lo latinoamericano. En eso de escuchar tanto fui descubriendo que el folclore nuestro es una mixtura y se nutre de la música de Perú o de Chile. Y empecé a escuchar otros ritmos, entre ellos los valses peruanos. Disfruto mucho tocar eso.


  -¿Se disfruta el bucear en nuestro folclore, descubrir sus raíces, saber que hay algo más que Paisaje de Catamarca, por nombrar un tema emblemático?
  -Amo mi tierra, todo lo que tiene que ver con mis raíces, que tienen mucha firmeza. Todo lo que sea folclore, que describa  paisajes y al hombre, me conmueve en lo más profundo. Ya desde lo musical, el folclore tiene unos ritmos, una dinámica y una armonía que uno empieza a entender qué es lo que está pasando atrás. Todo eso me llama y me atrae muchísimo. Y me da más ganas de estudiarlo, resolverlo y de encontrarle la vuelta. Es como adentrarse a la riqueza en una permanente búsqueda. Es infinito el camino de la música.
  -Fue generadora de buenos espectáculos, “Latinoamericanas” y “Mujerío a viva voz”, entre otros. ¿Por qué esas propuestas no se sostienen en el tiempo y terminan en una o dos funciones en salas de la Capital y no trascienden al interior catamarqueño?


  -Sin duda, el principal factor es el recurso económico. No se imaginan lo que cuesta presentar un show en la Capital y llevarlo al interior se hace muy difícil. El proyecto “Mujerío a viva voz” incluso está presentado en Cultura de la provincia para la época del Poncho último.


  -El colectivo femenino “Margaritas” lucha por una mayor presencia de mujeres en los festivales de Catamarca. El Poncho, a través de su historia, ha tenido una fuerte presencia de la mujer.


  -Tal vez se note que no hay muchas mujeres en los festivales del interior. El Poncho, si bien incluye la presencia de la mujer, no son tantas como pretendemos. Considero que en los festivales folclóricos, como en el ambiente del rock y otros géneros, la mujer tiene que estar presente y en una cantidad importante. A través del festival que propone “Margaritas” para cuatro sábados de marzo, van a conocer a muchas y calificadas expresiones femeninas, algunas de ellas aún no tan conocidas.


  -Nos informamos que hay un proyecto en el ámbito de la legislatura provincial para garantizar la presencia de mujeres en los festivales artísticos, a través de un cupo establecido por ley. Sin ánimo de polemizar: ¿Qué tiene mayor valor, entrar a un festival a través de cupo fijado por ley, o por méritos propios?


  -Es un tema discutible y opinable. Resulta duro para nosotras que, por ley, tengamos un cupo que garantice nuestra presencia en los festivales. Le pregunto: ¿qué pasó con la ley de prohibición de fumar en los espacios cerrados? Todos sabíamos que no teníamos que fumar en determinados espacios, pero tuvo que aparecer una ley para que no lo hiciéramos. Algo parecido va a pasar con la ley del cupo femenino en los festivales. Al principio parecerá como algo forzado, pero cuando se comience a visibilizar, se va a convertir en algo normal y natural. Esa es nuestra esperanza. Está claro que si no hacemos algo… no va a pasar nada, y va a seguir todo igual. Fui a varios festivales en este verano: pareciera que lo hicieron a propósito, hubo muy pocas mujeres en las programaciones. En honor a la verdad: en determinado momento  del espectáculo es necesario que cambie el timbre de voz, que cambie la estética y eso lo da la presencia de la mujer.


  -Es una de las mujeres que forman parte del colectivo femenino en Catamarca.
  -No participo de manera activa pero estoy de acuerdo, siempre y cuando no haya violencia en contra del género opuesto. Le tienen miedo por ahí a la palabra feminismo y no es más que la búsqueda de la igualdad de derechos, de las mismas oportunidades.


  -El festival “Margaritas”, durante 4 sábados y con más de 30 mujeres en escena es con entrada libre y gratuita. ¿Por qué?


  -El objetivo principal es mostrarnos: es nuestro primer acto. Esto tiene que ver con la cultura. Una gestión cultural es buena cuando preserva el patrimonio, los bienes culturales. Hacer cultura no es entretener a la gente. Es promover la creación de bienes culturales y proteger esta diversidad de expresiones culturales.
  -Una vez reunidas, ¿se preguntaron “y ahora qué hacemos” y “hasta dónde queremos llegar”?


  -Queremos ser un movimiento constante. Que a mediano plazo podamos tener personería jurídica. Ojalá podamos cumplir tantos sueños que tenemos.
 

Convocatoria con sello propio

De una infancia y adolescencia junto a las guitarreadas, peñas, amigos y hasta de alguna carpa cultural en el Poncho, Belén cuenta con nostalgia una parte importantísima de su vida: “Me fui a Córdoba a estudiar Agronomía. Me metí muy de lleno en la carrera, la hice muy rápido y no había tiempo para dedicarme a la música. De regreso, me caso y tengo tres hijos muy seguiditos. Me ocupé de la maternidad a pleno, un mundo que me hizo muy feliz por supuesto, y cuando el más chiquito deja esa cosa de alzarlo, me compro una guitarra y retomo la música. Estamos hablando del año 2011. Y lo hago con un dúo con Agustín Varela. En el 2016 presenté el espectáculo “Latinoamericanas”, en homenaje a mujeres como Chabuca Granda, Eladia Blázquez, María Elena Walsh. Después, en 2017, sale el disco “Río y río” grabado con Ricardo Bujaldón. El año pasado, el 10 de marzo, presenté ´Mujerío a viva voz´, para recordar dos días después el Día Internacional de la Mujer. Fue una idea que me emociona al recordar que la puesta en escena fue a sala llena (Complejo Urbano Girardi) y que fue algo que contó con el apoyo de muchos artistas. Una propuesta que tuvo música, baile, poesía y todos los condimentos necesarios para ser atractiva. También la rendí homenaje a Violeta Parra”. Otra de sus celebradas creaciones fue el ciclo de artes “Encuentros en el living”, en su propio domicilio particular, allá en la zona alta de la Capital. Por esas inolvidables guitarreadas, que aún se conservan, pasaron figuras como Chacho Echenique (ex Dúo Salteño), Melisa Budini, Rafael Toledo, Itatí, Juan Martín Angera, Ricardo Bujaldón y muchos otros que aceptaron el convite  “si de cantar se trata” de la apreciada anfitriona. Todo, con amor a la música y con  el sello propio, inconfundible y distintivo de Belén Álvarez Parma.

De recuerdos y admiraciones

  -Nombres y apellidos: María Belén Álvarez Parma.
  -Casada: Con José Luis Hernández.


  -Hijos: María Justina, María Emilia e Indalecio (“Los tres cantan maravilloso. Se sientan frente al piano, agarran la guitarra. De hecho, en el espectáculo del año pasado cantaron conmigo. Indalecio es fanático del fútbol y mis dos hijas hacen danza con Paula Novaro”).


  -Padres: María Laura Vázquez y Rodolfo Álvarez Parma.
  -Hermanos: “Soy la mayor de cinco hermanos: María Julieta (médica pediatra), María Paula (odontóloga), Juan Pablo (administrador de empresas) y Ramiro.


  -Estudios primarios: Escuela Normal “Clara J. Armstrong”.
  -Estudios secundarios: Normal de Maestros “Fray Mamerto Esquiú”.
  -Estudios universitarios: En Córdoba (“Soy ingeniera agrónoma. Docente en la facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Catamarca”).


  -Un barrio: “El de calle Perú, frente de la plaza, donde vivía mi abuela. Recuerdo los juegos en esa plaza. Y también en La Chacarita, de andar en bicicleta, juntarnos a la siesta. Ya en la adolescencia, las guitarreadas y los amigos en El Rodeo, un lugar muy especial para nosotros. Hemos pasados veranos fabulosos”.


  -Admiración por figuras de la música: “De niña Queen, luego Pedro Aznar, Los Chalchaleros, Charly García, Raúl Carnota, Juan Quinteros, Jorge Fandermole, Astor Piazzolla. Actualmente me gustan mucho dos compositoras chilenas: Magdalena Matthey, Elizabeth Moris, Martha Gómez, de Colombia, Iván Lins, Norah Jon Jones.


  -Amigas de la infancia y la niñez: “Mi grupo de amigas son de la niñez y de la adolescencia. Nos frecuentamos y nos acompañamos en la maternidad y en todas las etapas de nuestras vidas”.


  -Una figura a nivel mundial: Leo mucho la vida de los músicos, por ejemplo Luis Spinetta, Jhon Lennon. La vida de Dalai Lama.


 -Poesía de Catamarca: “Admiro mucho a Celia Sarquís y Juan Lapacho (Dr. Juan Manuel Rivera)”.

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4%
Incertidumbre
13%
Indiferencia

Comentarios

03/03/2019 | 14:20
#1
Estos movimientos feministas suenan raro, cuando quieren imponer todo, todo sale mal

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