HOY: RAUL ARGERICH (LA VORAGINE ROCK)

Cara a Cara: EL VALOR DE UN APELLIDO AL SERVICIO DE LA MUSICA

domingo, 08 de septiembre de 2019 01:09
domingo, 08 de septiembre de 2019 01:09

El próximo viernes desde las 21, el club Juventud Unida de Santa Rosa (avenida Virgen del Valle 235) lucirá sus mejores galas para el acontecimiento musical de la semana: los 15 años de trayectoria de La Vorágine Rock, banda integrada por Luis “El Vikingo” Argerich, Mario “Negro” Argerich, Raúl Argerich, Valeria Emilse Argerich (coros) Ricardo Sánchez, Raúl Alejandro “Bocha” Gómez y Andrés González Montilla.

El sentido de pertenencia del apellido Argerich para con la formación musical no está en discusión, salta a la vista. Luis es el líder, Mario es el compositor (“Por no escucharme” es uno de los mejores temas, dice nuestro entrevistado). Detrás de todos ellos, hay una figura inmensa, alma mater de la Fiesta Nacional del Poncho, un investigador y escritor reconocido, un enamorado de Catamarca: el desaparecido y siempre recordado Federico Raúl Argerich.

Fuimos en busca de Raúl Federico Argerich, hijo del inolvidable “profe” y de Elba Graciela González. Es además vocalista del grupo, padre de Luis Raúl, Mario Roberto y Valeria Emilse y orgulloso abuelo de Selene Federica, Joaquín Salvador y Milagros Agustina (“más otro que viene en camino”, presume el protagonista del Cara a cara de este domingo). La familia está de fiesta y la quiere compartir con sus colegas, con su público y con la gente que los prefiere. Junto a La Vorágine estarán Ricardo Tapia (vocalista de la Mississippi Blues Band), Americana, Catuchos, Los Hermanos Rodríguez, Carlos Tapia y otros. Se viene la noche “voraginera”. Y tiene todo para ser una noche inolvidable. Para quedarse en el recuerdo para siempre.

 

-Van a celebrar los 15 años de La Vorágine Rock: ¿Es el mejor momento de la banda?
-Sí. Estamos en un excelente momento, además de admitir que estamos en una época de constante evolución. Es posible también que hayamos tenido momentos de mayor auge, pero la madurez que tenemos hoy es muy importante. No sólo por lo que hacemos arriba de un escenario, sino también por como encaramos el trabajo a la hora tomar decisiones sobre el repertorio, o al producir nuestras canciones. Todo ello nos indica que estamos en el mejor momento.

-Algunos se juntan para formar un conjunto folclórico, otros para armar un equipo de fútbol. ¿A quién de ustedes se le ocurrió la idea de una banda de rock?
-La idea se le ocurrió a mi hijo mayor Luis Raúl, más conocido como “El Vikingo”. Es el líder del grupo.

-Aquí se dio a la inversa: los hijos incorporaron al padre a la banda. 
-Así es. Soy algo así como el vocero… será porque soy el mayor. Es más: realmente estoy incorporado a la banda hace diez años, pero “El Vikingo” es el líder natural. Anteriormente, supe tener una formación que hacíamos, entre otras cosas, rock. Una linda banda, allá por los comienzos de los años ´90. Mis hijos eran niños que estaban terminando la escuela primaria y los ensayos se hacían en mi casa. Sin duda que ellos fueron incorporando toda esa música y con el tiempo formaron su propio grupo.

-¿Recuerdas algo de la banda que tenías en los ´90?
-“Imágenes” era el nombre. Estaba integrada por Carlos “Popy” Arréguez en guitarra, Fernando Martínez en batería y Raulito Nieva en bajo. Además teníamos otro cantante: Daniel Barrionuevo, de Andalgalá, un excelente vocalista. Fernando y Raulito, lamentablemente, fallecieron.

-¿Qué es, qué representa en tu vida La Vorágine Rock?
-Bueno, ese es un planteo que me hice en más de una oportunidad. Sinceramente: como padre de dos de los integrantes de la formación (Luis “El Vikingo” y Mario “Negro”), jamás me he sentido con alguna potestad sobre ellos ni con autoridad para tomar decisiones importantes en la banda. Me sumé a ellos desde atrás, como uno más y tratando de no impedir en absoluto el desarrollo de los chicos. Yo tuve mi oportunidad en la vida y quizá no la supe aprovechar. Esa es la experiencia que trato de aportar al grupo. No me pongo en el papel de padre en la banda: soy un músico más que disfruto muchísimo de las ideas, de la creatividad y de la comprensión que tienen de la manera más natural posible. Hoy, a esta altura de mi vida, próximo a cumplir 58 años, puedo decir con indisimulado orgullo que el eje de mi existencia pasa por La vorágine. Es una de las cosas más importantes que tengo en la vida; además, me brinda una felicidad difícil de explicar a quienes no tienen la suerte de estar viviendo lo que yo estoy viviendo por estos años.

-Conociendo en parte la historia de tu padre, el querido y recordado “profe” Federico Raúl Argerich, sinónimo innegable de la Fiesta Nacional del Poncho, pensamos que sus descendientes con el apellido Argerich se inclinarían en favor de formar un conjunto folclórico. ¿Por qué rock?
-Estimo que simplemente es una cuestión de tiempos, de épocas. Mi padre, plenamente identificado con el folclore, vivió y disfrutó de la época de oro del folclore nacional, especialmente en la década del ´60. Fue en esos años cuando explotó todo el quehacer folclórico en el país. Pero además mi padre también gustaba, y mucho, de cierta música clásica que se escucha siempre en mi casa. En mi caso, desde niño tuve la ocasión de escuchar esa música clásica que él disfrutaba, al igual que el tango. Debo decir algo referente al tango: era la música preferida de mi madre. Entonces, desde muy niño comencé a embeber de la música en sus distintos estilos y géneros. En lo particular, debo agregar que me sorprende la juventud con toda la movida del rock nacional en su máximo esplendor: fue cuando aparecen Charly García, El Flaco (Luis Alberto) Spinetta, esos genios que llegaron con una musicalidad asombrosa; estaba Litto Nebbia.

-El disco “Diez” (en referencia a los 10 años de vida del grupo) de La Vorágine tiene una particularidad: los 12 temas son de autoría de tu hijo Mario, algunos compartiendo la música con su hermano Luis y Charly Reyes. Digamos que tiene un valor agregado cantar canciones propias.
-Mario es el compositor, el creador de la banda. Después pueden participar en los temas todos los demás integrantes de la formación, pero la idea original, particularmente en lo que se refiere a la letra, son creaciones de Mario. La elección del repertorio y los lineamientos básicos en cuanto a la musicalidad le pertenecen a Luis, “El Vikingo”.

-En la actualidad, ¿cuáles son los grupos más destacados del rock nacional?
-Hoy por hoy quedan pocas bandas referenciales. Entre ellas está la que viene a nuestro cumpleaños con el vocalista Ricardo Tapia, la Mississippi Blues Band. Es una formación que está transitando los 31 años de existencia con muchos discos, y que supo mantenerse fiel a su estilo a través del tiempo. También está “Divididos”, una de las agrupaciones más representativas. No podemos pasar por alta a una gran figura: León Gieco. Un artista que hizo folclore y también hizo rock con un gran éxito. Además, creo que es uno de los pocos músicos que fue protagonista destacado de las dos convocatorias coscoínas: el Cosquín Rock y el Cosquín folclórico. 

-¿Algún sueño en especial con La Vorágine?
-Que mis hijos puedan continuar desarrollándose más allá de mí. Ese es el mayor deseo que tengo, que sigan sosteniendo un crecimiento constante. Tal vez no sea con el nombre de La Vorágine porque pueden surgir cambios futuros, pero que ellos puedan continuar ligados a un proyecto musical.

-En la familia artística de Catamarca: ¿hay buena onda, buen compañerismo o pasa lo mismo que en otras familias donde hay buenos y malos?
-Pasa como en todos los órdenes de la vida, como en todas las familias: hay de todo un poco. Diría que es lógico y natural que sea así. No es ni más ni menos que cualquier otra expresión de la sociedad: sucede en la política, en todos los sectores de nuestra comunidad; lo mismo pasa en toda expresión del arte, especialmente la música: hay compañerismo y solidaridad, como asimismo hay egoísmos y mezquindades. Así somos los catamarqueños y así nos manifestamos, por ejemplo, cuando hay alguna convocatoria solidaria. Los catamarqueños somos muy solidarios y cuando aparece una juntada benéfica sobran los números que se anotan para actuar desinteresadamente.

-Compartimos: el artista catamarqueño es muy solidario.
-Tremendamente solidario. En el caso de La Vorágine, si es posible estar en dos eventos solidarios en una misma noche, lo estamos. Sentir que lo que uno hace es útil, el algo que reconforta el espíritu. Hay gente que nos felicita después de un show y sinceramente es muy lindo, pero cuando la gente te agradece es mucho más lindo todavía; no tiene precio. Es una caricia al alma.

-La Vorágine tiene una historia de destacados artistas locales con los que actuaron en estos 15 años.
-Antes que me incorporara como vocalista de la banda, recuerdo que mis hijos organizaron un evento de rock en el teatro del sur, allá por el 2010. De ese encuentro, teniendo a la banda como eje musical, participaron cantantes como Miguel Melián, los chicos que hoy son Los Quircos (en aquél momento eran Las voces del NOA: Kike y Martín Giordani) y Gabriela Ávila. Es decir que tenemos un antecedente de compartir un show con gente del folclore. Si se presenta la oportunidad lo volveríamos a hacer y estoy seguro que podríamos armar un gran espectáculo con amigos y colegas locales.

-Si viene un promotor de espectáculos y les propone armar un show con un artista reconocido a nivel nacional. ¿A quién elegirías?
-A Litto Nebbia. Seguramente mis hijos tendrán otras preferencias, pero yo me quedo con Nebbia. Pero son ellos los que tienen la última palabra, porque la banda les pertenece.

-¿Se sienten queridos y respetados por sus colegas en nuestro medio?
-¡Sí! Bastante, por suerte. Por sobre todas las cosas, nos sentimos respetados.

-Es la cosecha de lo sembrado.
-Tal cual. Siempre apoyé la idea de mis hijos sobre que La Vorágine tiene que ser algo más que una banda de rock: tiene que ser una expresión musical abierta a todas las expresiones musicales y respetarlas a todas por igual. Porque es un aprendizaje de ida y de vuelta. Por la banda pasaron Charly Reyes y Luis Carlos “Ruludo” Bazán, por ejemplo, y fuimos construyendo una amistad y una relación de respeto con mucho músicos. Esto también hace al crecimiento personal y profesional.

 

Un apellido con historia propia

Nadie ignora a esta altura de los acontecimientos que la figura del “profe” Federico Raúl Argerich está íntimamente ligada a la Fiesta Nacional del Poncho por sus uno de sus principales hacedores allá por 1967, además de todo lo que investigó y escribió para hacer su valioso aporte a la historia provincial. Así comenzó a recordarlo su hijo Raúl Federico: “Sin duda, que orgullo es la principal palabra.

Después, una tremenda admiración. Hoy, con algún camino desandado, uno comprende lo dificultoso que habrá sido para lograr y alcanzar lo que él pudo hacer. Incluso en ámbitos absolutamente distintos: la música como expresión de la cultura y el boxeo, una ruda expresión del deporte. Mi padre supo duplicar sus esfuerzos y logró alcanzar con éxito sus proyectos en dos expresiones diferentes de la vida. Creo que la pasión que le ponía a todo lo que hacía fue una de las herramientas principales para lograr sus objetivos.” En un momento de la charla le preguntamos: ¿Catamarca ha sabido reconocer todo lo que tu padre hizo por la provincia? (Su mirada expresó un dejo de resignación) La respuesta fue: “Sigamos…”. Más adelante manifestó sobre su padre: “Puedo hablar de su inmenso amor a Catamarca. Siempre lo escuché decir que su máxima aspiración es que su querida Catamarca se desarrolle para felicidad de todos los catamarqueños. ¡Hizo tantos trabajos científicos! En cualquier otra parte del mundo hubiera cobrado fortuna por sus trabajos de investigación, pero para él primero estaba su amor a su provincia. Recuerdo todos los libros que escribió sobre minería y otras actividades de Catamarca y los regalaba a empresas locales y multinacionales. Era un amante total de su Catamarca. En la casa, el nombre de la provincia se escuchaba a toda hora: cuando escribía, cuando hablaba con un amigo o cuando conversaba con nosotros. De más está decir que todos, incluidos mis hijos, aprendimos a querer a Catamarca por la enseñanza que nos dejó mi padre.”

También Raúl nos contó de su admiración por Gustavo “Cuchi” Leguizamón: “no tuve la suerte de conocerlo; mi padre sí, eran muy amigos”. Ante otra pregunta, nuestro entrevistado contestó: “mi padre no escribió ningún canción; será porque es otro tipo de inspiración”. Nos habló del barrio de su niñez, de su querido Bº El Mástil y de los clubes de su preferencia: Juventud Unida de Santa Rosa y Defensores del Norte. “En Defensores del Norte jugué en la primera, era un delantero veloz. Digamos que jugando al fútbol era un buen velocista (sonríe).” No dudó en elegir al asado como la comida que le gusta compartir con amigos y al momento de nombrar a folcloristas destacados de Catamarca mencionó a: “Marcelo Amador, Rafael Toledo, Cololo Macedo, Emilio Morales…y muchos otros grandes valores, no quiero seguir nombrándolos porque seguro me puedo olvidar de algunos. Pero ellos saben que los quiero y los respeto”.

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