HOY: MARÍA JOSÉ RÉBORA - MARIANA FUENZALIDA

Cara a Cara: “Hay que involucrarse y no mirar para otro lado”

domingo, 02 de febrero de 2020 00:27
domingo, 02 de febrero de 2020 00:27

El crimen del joven Fernando Báez Sosa en Villa Gesell movió a estado de debate nacional. En lo que significa la apertura del ciclo 2020 de reportajes de los domingos, nos llegamos al Colegio de Psicólogos de Catamarca para conocer la opinión de dos profesionales de la psicología en un tema lamentablemente recurrente: vivimos en una sociedad violenta. Intentamos conocer un poco más sobre el comportamiento de los seres humanos desde el estudio de la mente.

De algo no hay ninguna duda: la pérdida de valores como el respeto y los cambios en algo que es el principio y final de todo análisis: la familia. El tema seguirá dando que hablar por mucho tiempo. Las protagonistas del Cara a cara de hoy son la Lic. María José Rébora (presidenta de la institución, madre de Agustina, Pedro y Valentino) y la Lic. Mariana Noelia Fuenzalida (al frente de la Comisión de Violencia, madre de Facundo).

  -¿Cuál es su opinión de este estado de violencia que sacude a nuestra sociedad?

  -María José: Hay varios puntos para analizar. Tenemos que ser bastante críticos y tomar todas las miradas que hay sobre el tema. El fenómeno de la violencia es algo que atraviesa todos los contextos y es bastante complejo en cuanto a sus causas y todo lo que genera. Estamos en presencia de un fenómeno social complicado y es difícil encontrar una sola línea que explique absolutamente todo. A nosotros, como profesionales de la psicología, nos compete el compromiso de la responsabilidad y la idoneidad de trabajar en la investigación en lo que hace a la prevención, investigación y asesoramiento de los temas relacionados a la violencia.

  -Después de todo lo visto y escuchado en relación al terrible crimen del joven Fernando Sosa Báez en Villa Gesell, ante tamaña alevosía, en todo el país se instaló el interrogante “¿qué nos está pasando?” ¿Qué creen ustedes que nos está pasando?

  -Mariana Noelia: Considero que la violencia es un emergente social. Evidentemente es un síntoma de nuestra sociedad. Entiendo que tiene que ver con el capitalismo, esto de que los medios masivos de comunicación nos promueven o nos idealizan un determinado estilo de vida, donde la felicidad pasa por determinadas cuestiones. Pero, a su vez, la realidad manifestada a través de esos mismos medios nos brindan el modo de cómo llegar a esa propuesta, y allí queda demostrado que hay una brecha bastante grande entre el ideal promocionado y la realidad. Y esto, a mi parecer, genera muchas frustraciones. Entonces, hay como un malestar en la sociedad toda que canaliza esta violencia, esta frustración que se vive y lo hace cotidianamente, sea desde la parte económica o lo social. Una sola mirada no explica en absoluto toda la problemática.

  -A la hora de buscar responsabilidades, las miradas apuntan a la familia, principio y fin de todo debate.

  -María José: Uno de los puntos principales a tratar es la pérdida de los valores, no en todos los casos por cierto. Está el tema de la crianza en el marco de la familia, matriz y aprendizaje más importante en el núcleo básico de nuestra sociedad. En ese núcleo deben comenzar a debatirse los problemas de la sociedad en la que vivimos.
  -Mariana Noelia: Como institución, la familia también está muy desprestigiada. El contacto, el vínculo, el afecto, todo lo que antes uno tenía en ese núcleo familiar, está siendo dejado de lado. Hay cuestiones, como el teléfono celular, que están ocupando lugares de privilegio que antes los ocupaba la familia.

  -A cualquier reproche de los padres, surgen respuestas de los jóvenes como “estás fuera de onda” o “los tiempos han cambiado”. Es cierto que muchas cosas han cambiado, pero los valores se deben mantener, no pueden desaparecer.

  -Mariana Noelia: Los valores no tienen épocas.

  -La pérdida de esos valores, ¿cuánto influye en las graves situaciones de violencia que se viven en la actualidad?

  -Mariana Noelia: Hay situaciones que no dejan de asombrarme. Recuerdo que en mi juventud, por ejemplo, la figura del presidente de la Nación, por más equívoco que fuere, era una figura respetada. Desde hace muchos años a esta parte, eso no existe y hasta hay programas televisivos que lo ridiculizan. Sin ir más lejos, ¿recuerdan Showmatch? Si no se respeta a la máxima autoridad del país, ¿qué buen trato podemos esperar para abajo?

  -Hoy por hoy, ¿los padres han perdido ese principio de autoridad que en otra época era indiscutible y valorado?

  -María José: El tema de la autoridad en el núcleo familiar pasaba fundamentalmente por lo que representaban el sostén de la familia, por cómo se encaraba la crianza de los hijos y a la hora de poner los límites. Hoy, las cosas se fueron para el otro extremo. La autoridad y la contención del grupo familiar ha decaído mucho porque hay múltiples fenómenos que atraviesan a una familia. Uno de ellos es el factor económico: cuando el padre pierde el trabajo, también pierde esa calidad de proveedor de la familia y con ello la autoridad. Pierde la contención de su familia y eso va en detrimento de su autoestima. Después, todo influye en su función como padre.

  -¿Hay una libertad sin control para los chicos o los chicos hacen uso y abuso de la libertad?

  -Mariana Noelia: A través de las redes sociales se viralizan y se canalizan un montón de cosas que por ahí -algunas- no son positivas y resulta muy difícil para los padres estar al tanto de lo que allí está pasando.
  -María José: Es como que antes había como un filtro por donde se canalizaban todas las inquietudes de los hijos, y se trataban según los valores inculcados en esa familia. Eso ya se perdió, porque hay una relación directa del niño con el entorno a través de las redes sociales. Pero hay mucho de ficticio en esa pretendida realidad.

  -En Catamarca, en la zona conocida como Alto Fariñango, un remisero, Miguel Ángel Solohaga, fue brutalmente agredido a la salida de un boliche por cuatro jóvenes y estará 90 días sin poder trabajar. ¿Tiene que ver la condición social a la hora de la violencia? Porque ahora se pretende estigmatizar a un deporte como el rugby.
  -Mariana Noelia: Particularmente considero que la pobreza no tiene una injerencia directa en la violencia, no creo que ésta tenga que ver con determinada condición social. Tiene que ver que muchos quieren algo que no es fácil de alcanzar y buscan el camino supuestamente más fácil, mientras el resto pretende hacerlo con la cultura del esfuerzo y apelando a los valores inculcados en la familia. Tiene que ver con un proceso de enseñanza, de una cuestión de valores. Pero no es menos cierto que existe esa pérdida de valores y de esa cultura de la individualidad y de la imagen. El rugby tiene todas sus excelencias y ventajas como cualquier otro deporte, como puede ser el boxeo o el fútbol, y que me parecen muy respetables. A criterio personal, pasa por una mala interpretación, aun por parte de los adultos: esa cuestión de conexión, de grupo, de unión. Esto es válido en el contexto del deporte, no para aplicarlo en un contexto de violencia. Es justo separar lo bueno de lo malo.

  -Silvino Báez, padre del chico asesinado en Villa Gesell, expresó que a su hijo “lo mataron como a un perro”. ¿Los agresores, jóvenes de entre 18 y 21 años, tienen plena conciencia de lo que hicieron?

  -Mariana Noelia: No. Creo que a esa edad no se dimensionan cabalmente las consecuencias. Considero que ninguno de ellos se ha detenido un segundo a merituar lo que estaba pasando ni mucho menos a dimensionar las consecuencias de sus actos. Con esto no quiero, en absoluto, justificar ni subestimar lo que hicieron, pero sí considero que nunca han dimensionado lo que significa matar ni las consecuencias de su accionar, menos aun en el contexto de un grupo de adolescentes bajo los efectos del alcohol con una situación previa de supuesto entredicho. Insisto: nada justifica lo ocurrido.

  -No en todos, pero sí en muchos chicos, a la madrugada, a la salida los boliches, la droga y el alcohol hacen estragos.

  -Mariana Noelia: Ambas cosas influyen, y de manera notable, en los desmanes que se producen. Trabajo en el Servicio Penitenciario y recientemente he realizado una investigación precisamente sobre el consumo de sustancias y el delito. Muchos internos aducen no recordar determinados hechos, producto de estar bajo los efectos de la droga. No, evidentemente no se miden las consecuencias.

  -¿Es conveniente abordar estos temas en el marco de la mesa familiar?

  -María José: Seguro que sí. Cada familia debe consensuar las reglas a poner en práctica, especialmente a la hora de los límites.

  -¿Es muy difícil poner límites en medio de tantos cambios sociales donde, por ejemplo, se ha ido perdiendo el diálogo familiar?

  -María José: Es difícil, pero hay que buscar los recursos para encontrar los espacios de diálogo. Cada familia los tendrá que acomodar a sus horarios. No caben dudas de que el aparato celular interfiere al momento de dialogar y no solamente está en el medio de la comunicación entre los chicos, también ocurre lo mismo entre los adultos. Además, al límite no se lo debe malinterpretar. No necesariamente significa un castigo: poner un límite hasta se puede manifestar a través de un abrazo, de otro gesto o simplemente un llamado de atención.
  -Mariana Noelia: Entiendo que uno tiene que creer en los límites. Nosotros, como padres, le fuimos quitando importancia y confianza al tema de poner límites, que en muchos casos es saludable. Tratamos de evitar decir que no.

  -¿Hay algunas conductas en el ser humano que ahora se manifiestan a una edad más temprana y que requieren de una atención psicológica?

  -María José: No diría que ciertas conductas se manifiestan hoy a una edad más temprana, ocurre que ahora se les presta más atención. Antes también pasaban las cosas y a lo mejor estaban más condicionados a manifestarse o había otras formas de tratarlos.
  -Mariana Noelia: Tal vez los padres tenían otros tipos de “correctivos”, como solía decirse. Comparto con María José en el sentido de que con el tiempo se ha ido valorizando nuestra profesión. Es indudable que hoy existe una mayor demanda de nuestros servicios desde distintos ámbitos: educacional, clínico, familiar, etc. Ya no es solamente restringido a la enfermedad mental.

  -¿Cuál es el punto que más atención requiere en el marco de su profesión?

  -María José: (Sin dudar) Las relaciones interpersonales. Es en lo que más demanda hay, en todos los aspectos. Hay psicólogos que trabajan en empresas y lo que más abordan es el vínculo en el ámbito laboral, la relación con el hijo, con la pareja.

  -Volviendo al crimen de Villa Gesell y a una serie de hechos de violencia a la salida de los boliches en todo el país, todo parece indicar que algo tendrá que cambiar, que así no se puede seguir. Recientemente el Gobierno Provincial dio a conocer los proyectos a tratar en el período extraordinario de la Legislatura. Entre ellos figuran la Ley de Alcohol Cero para los conductores y Regulación de los horarios de espectáculos nocturnos. ¿Ustedes qué opinan?

  -María José: No sé si tiene mucho que ver el tema de los horarios, es un aspecto que desconozco. Creo que la problemática requiere del análisis y tratamiento de cuestiones más de fondo. Hay responsabilidades que van más allá de los horarios.
  -Mariana Noelia: De acuerdo a lo que vengo trabajando respecto del tema de la violencia y de los agresores, hay una palabra y una cuestión a la que considero vital y a la que atravieso desde el inicio hasta el final, que es el respeto. Creo que se ha perdido el respeto hasta por uno mismo, algo que se manifiesta en muchas conductas autolesivas, como el consumir de manera excesiva, por ejemplo.

  -Esa falta de respeto va ligada estrechamente a la falta de valores que mencionaron anteriormente y también a la carencia de ejemplos y modelos.

  -Mariana Noelia: Hoy, lamentablemente, se duda hasta de la Justicia y se desconfía de la Policía. Antes, por poner otro ejemplo, el cura era un referente al que muchos se acercaban a pedirle un consejo. Ahora, todo está desprestigiado y cuestionado. En estos tiempos, no consideramos a la otra persona como lo que es: precisamente una persona. Es decir: no la respetamos como tal desde el momento que utilizamos cualquier tipo de violencia. Subestimamos, desmerecemos, descalificamos, todo lo que tiene que ver con agredir a la otra persona.

  -Como madres, como mujeres, como ciudadanas: ¿Cuánto les preocupa esta lamentable realidad de violencia que estamos viviendo?

  -María José: Creo que el desafío es que nos ocupe, más allá de que nos preocupe. Ocuparse desde el lugar que uno tiene en la sociedad. Involucrarse puede aportar a generar los cambios necesarios.
  -Mariana Noelia: Comparto lo expresado. Pero además de preocuparme, me alarma la situación. El mejor camino es involucrarse y no seguir mirando para otro lado.

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