HOY: ANGEL “KELLY” CARRIZO

Cara a Cara: “ES FUNDAMENTAL QUE EL FOLCLORE SEA UNA MATERIA DE NUESTRA EDUCACIÓN”

domingo, 7 de marzo de 2021 00:51
domingo, 7 de marzo de 2021 00:51

Tiene un gran sueño todavía incumplido: que el folclore sea incorporado como materia en todas las escuelas del país. Así como lo escribió el escritor Claudio Bertonatti en su libro “El folklore de Catamarca-Una síntesis de sus expresiones”, cuando aludiendo a Juan Alfonso Carrizo expresa de manera categórica: “Es necesario de que nuestra educación incorpore al aula la veta folklòrica para robustecer la identidad de nuestra herencia cultural, de la cual debemos estar naturalmente orgullosos”.

Músico, periodista y tinogasteño por adopción, supo caminar las pedregosas calles de Villa Cubas durante su niñez hasta la juventud. Hoy, con una valija llena de recuerdos y anécdotas, sigue contando las cosas de su pueblo y defendiendo a nuestro folclore tradicional. Insiste en que su proyecto no puede seguir durmiendo en alguna oficina de la Legislatura provincial y otras áreas de la cultura. Por sobrados méritos, el protagonista del Cara a cara de este domingo es Ángel Ricardo Carrizo, el “Kelly” que escribió su propia historia entre las teclas de un piano y una máquina de escribir.

  - ¿Cuándo nació tu vocación y tu pasión por la música?
  -Desde muy pequeño. A los seis o siete años ya “tocaba” en la mesa de la casa, como si fuera un piano. Fue cuando mis padres me preguntaron por qué no estudiaba piano. Recuerdo que en la calle Obispo Esquiú (Villa Cubas) había una profesora de piano, Dorita Cardozo. Mi familia vivía por la General Navarro, a una cuadra de Flor de Tusca. Empecé a tomar clases con la profesora Dorita. Siendo niño aún se me dio por ir a un programa muy importante en la entonces LW7 Radio Catamarca, por Rivadavia al 700. Lo conducía la “Tía Nené” e iba todos los domingos. Después, en la adolescencia, ya nos animábamos a juntarnos con los changos del barrio que tocaban la guitarra, entre ellos el “Nene” Aparicio. Ahí nomás armamos un conjunto y tocábamos en las fiestas –bautismos, cumpleaños, casamientos- y peñas del barrio, especialmente en “El Molino”, que estaba por avenida Ocampo.

  -Villa Cubas fue indudablemente el barrio de tus amores.
  -Sí, lo recuerdo con gran cariño. Son inolvidables las reuniones con la “changada” en la plaza de Villa Cubas, la parroquia que lo tenía al padre Segura como su conductor. En esas juntadas aparecía el “Bota” Lencina y cantaba sus tangos. En mi casa, por ejemplo, funcionó en una época una estafeta, una oficina del Correo. Allí conocí a grandes amigos como el “Chelo” Bazán, chofer de colectivos; Chito Acosta, un gran acordeonista que trabajaba en la fábrica de masas “La Esmeralda”, que estaba por San Martín frente a plaza 25 de Mayo.

  - ¿Cómo siguió tu aprendizaje de piano?
  - Luego de aprender un tiempo con Dorita Cardozo, me vine para el centro, más precisamente al Ateneo Musical, donde continúe estudiando con la señora Mafalda de Diyácomo, una excelente profesora y mejor persona. Ahí me recibí de profesor de Música; venían profesores de Córdoba a tomar los exámenes.

  - ¿Recuerdas qué músicos sobresalían en esa época?
  -Se destacan el maestro Horacio “Pocho” Gandini, que actuaba por esta zona (la entrevista se realizó en café Lapana, por calle Sarmiento al 500) y también en Loma Cortada. Otro gran pianista de esos años era Don Emilio Jalabert. En acordeón a piano estaba el maestro Festini, a quien admiraba mucho.

  - ¿Y los lugares más clásicos?
  -Estaba Tropicana, cerca de La Alameda. Mucha gente iba a El Molino o al club Samiento o Juventud Unida de Santa Rosa. En Valle Viejo, funcionaban El Parquecito y La Sirena. Como ya habíamos armado un grupo musical, nos habló Carlos Javier Bravo que estaba dispuesto a organizar bailes de para los carnavales. De esa manera, nos hacía tocar una noche en Sarmiento, otra en Tropicana y después en El Rodeo. Estamos hablando de la década del ‘60.

  -En esa década se crea el conjunto “Los Cumbianos”, siendo muy jóvenes sus integrantes.
  -Efectivamente. Eran músicos muy talentosos: “Charito” Soria en primera guitarra, Marcos “El Flaco” Ibáñez en segunda guitarra, Tomás Galván en bajo, el “Cholo” Funes, que tocaba la batería, pero además era un gran animador. Y en el piano estaba yo. El grupo tocaba  distintos géneros musicales.

  -Sos representante en Catamarca de una importante institución a nivel nacional.
 -Sí. La institución se llama Consejo Federal del Folclore de Argentina (COFFAR). Tiene directores en casi todas las provincias y yo lo soy por Catamarca. A su vez, estamos facultados para designar directores regionales, y ya tenemos designados en Belén, Santa María, Andalgalá, Valle Viejo, Capital. A su vez, de este consejo nació en Tarija (Bolivia), con la presencia de Paraguay y de Chile, y yo representando a la Argentina, el Consejo de Folclore de América (COFAM). De esa manera me fui conectando con distintos países y hoy tenemos 16 representaciones.

 - ¿Cuál es la finalidad de esas instituciones?
 -Uno de los principales trabajos respecto a la Argentina y muy especialmente a Catamarca es haber presentado por mi parte proyectos en Diputados y Senadores para que el folclore sea una asignatura en la Educación. Por ejemplo, en las escuelas donde enseñé música, me pedían que organice el coro, los cuerpos de baile y todo lo relacionado al folclore para los actos patrios. Es por eso que desde hace muchos años que vengo insistiendo que el folclore sea como una materia más, como es matemática, historia y otras asignaturas. En todos los colegios y en todos los niveles de educación. Espero que algún día algún legislador catamarqueño tenga en cuenta esta iniciativa y se pueda hacer realidad. Incluso hice llegar el proyecto a varios gobernadores. Nadie, debo decirlo, le dio bolilla al tema. Pero vamos a seguir luchando, no vamos a bajar los brazos.

  -Del tema se habló mucho pero no se hizo nada.
  - ¡Y no puede ser! Le demos la importancia que tiene a la cuestión. Grandes representantes de Catamarca son reconocidos a nivel y también a nivel mundial. Por ejemplo, Don Manuel Acosta Villafañe: en las décadas del ‘30, ‘40 y ‘50, llevó todo su folclore a Buenos Aires. La poesía, la música, las comidas típicas. Lo mismo hizo Margarita Palacios, por nombrar algunos valores. Respecto de Don Manuel, su inspiración “La flor del cardón”, se interpretó nada más y nada menos que en el Teatro Colón y creo que debemos darle la importancia que se merece. Es fundamental que nuestro folclore sea una materia más de nuestra educación.

  -Estás dispuesto a insistir ante tanto silencio oficial.
  - ¡Por supuesto! Y te digo más: Catamarca tiene a uno de los más grandes representantes de la copla, ampliamente reconocido en la Argentina y en América: Juan Alfonso Carrizo. Es una figura muy reconocida en otros países. En Bolivia hacen un encuentro de la copla y hablan de Juan Alfonso Carrizo cosas trascendentales, cosas que los propios catamarqueños ignoramos; algo increíble. A propósito de Don Juan Alfonso Carrizo: también presenté a varios gobernadores, algunos legisladores y hasta funcionarios de Cultura, un proyecto por el cual, el 18 de diciembre, fecha del fallecimiento de Carrizo, se declare el “Día Provincial de la Copla” en su honor y en su memoria. Además, estoy tirando algunas líneas para ver si algún legislador nacional por Catamarca, propone el “Día Nacional de la copla” en homenaje a Juan Alfonso Carrizo. Para la gran mayoría de los catamarqueños, Carrizo es un ilustre desconocido, una verdadera injusticia.

  - ¿Desde cuándo estás radicado en Tinogasta?
  - Desde hace 47 años. Y me quedé para toda la vida.

  - ¿Recuerdas ese momento?
  -Durante algunos años, cuando ya no estaba la Negrita Buenader, tuve la suerte de reemplazarla tocando el piano para la gente de Flor de Tusca. Estaban Juan Carlos Lugones y unos tremendos e inolvidables bailarines como Pepe Díaz, Manolo Rodríguez, Yolanda Vizgarra. Con ellos salí a muchos festivales del interior provincial y un día nos tocó la Fiesta de la Vendimia, en Tinogasta. Después de actuar en el club Juventud Unida, una señora me preguntó si era profesor de música y si tenía título. Le respondí afirmativamente y me preguntó si quisiera enseñar en una escuela del departamento. Le dije que volvería cuando termine la gira artística. En abril volví a Tinogasta y me surgieron ofrecimientos para enseñar música en la escuela Industrial, Normal y Comercio. La designación me salió en muy pocos días y ahí me quedé. También en Tinogasta fui creador de la primera radio del pago: Tinogasta FMT. Luego pasé a Radio Mega y estuve ocho años en Radio Alfa. Ahora, en Radio del Valle le doy continuidad todos los domingos a un programa que tiene una vigencia de 20 años: “Mi tierra y su gente”.

  -Además de la música, con el tiempo surgió otra pasión en tu vida: el periodismo.
  -Así es. Comencé allá por 1974. Un amigo tinogasteño, de apellido Lostau, recibía El Sol de La Rioja y le empezaron a mandar El Sol de Catamarca. Ahí comencé a colaborar con El Sol. Recuerdo que Don Carlos Varela escribía para La Unión y cada uno se sentaba frente a la máquina de escribir para contar las cosas que ocurrían en el pueblo. Ambos dejábamos los sobres con la información en la Policía y desde enviaban el material a los diarios. Don Carlos Varela, una verdadera institución en La Unión, era una gran persona y en realidad nos colaborábamos mutuamente, lo importante era que Tinogasta aparezca en las noticias. Además, escribíamos de todo: actos públicos, deportes, espectáculos, sociales. Luego me ofrecieron colaborar con el diario Tiempo de Córdoba. Al tiempo, escribí asimismo para El Ancasti y ahora, por ofrecimiento de Eduardo Molas, colaboro con El Esquiú.

  - ¿Ha cambiado el folclore con el tiempo, sea para bien o para mal?
  -Considero que el folclore siempre es uno solo. Pasa por distintos intérpretes: de avanzada, otros más clásicos, más tradicionales. Pero el folclore es uno solo.

  -Lo mismo pasa con los festivales folclóricos: con los años, han ido sufriendo profundas modificaciones.
  -Es así. Respecto a los festivales de aquella época, con Flor de Tusca tuvimos la suerte de estar en Cosquín, Villa María y en Jesús María, por ejemplo. Eran animados por grandes artistas y era folclore puro. Pero resulta que hoy, sube al escenario un Jorge Rojas y luego sigue “La Mona” Jiménez. Cualquier cosa. La misma Fiesta Nacional del Poncho ha ido perdiendo su esencia. Considero que los organizadores de los festivales folclóricos, para atraer a la juventud y asegurarse una buena recaudación, cierran las convocatorias con bailantas y números cuarteteros. No olvidemos que nuestro folclore ha tenido grandes representantes a nivel nacional: Los Arrieros de Valle Viejo, un gran pianista como Ricardo Santillán, de Villa Cubas, Los de Catamarca con el “Negrito” Herrera, un gran villacubano, Carlitos Martínez, y tantos otros que llevaron nuestro folclore a lo más alto.

  -Volviendo a tu idea de que el folclore forme parte de las asignaturas en las escuelas. ¿Esperas encontrar apoyos a tu iniciativa?
  - ¡Sí! Estoy convencido que es posible y que será bienvenido. Es más: los mismos estudiantes lo están pidiendo. Creo que podemos alcanzar un gran logro si logramos que el folclore forme parte de nuestra enseñanza en las escuelas.

 

Algo personal

  -Nombres y apellido: Ángel Ricardo Carrizo.
  -Edad: Próximo a cumplir los 74.
  -Esposa: María Cristina Quintar.
  -Hijos: Verónica Natalia, Paola Jimena, Mauro Sebastián y Eugenia Itatí.
  -Nietos: Agustín, Eber, Exequiel y Máximo.
  -Padres: Ricardo Carrizo y Angélica Carrizo. “Mi padre era de Fiambalá y mi madre de la localidad de El Puesto, en Tinogasta, de donde es oriundo un excelente profesional de la medicina como el Dr. Roque Córdoba. Tuve la oportunidad de conocerlo y charlar con él.”
  -Compositor: “Escribí muchas canciones y una vez se me dio por hacer una danza, a la que llamé ‘El coyita’, con ritmo de bailecito. Un día me junté con Ramón Antonio ‘El Gringo’ Sierralta, un tinogasteño gran referente de nuestro folclore. Fue mi director en la escuela de Comercio. Un día me contó que cuando venía viajando de la Capital hacia Tinogasta, escuchando la radio se enteró que había fallecido Polo Giménez. Detuvo su marcha y lapicera en mano escribió unas líneas. Me pidió que le pusiera música y una zamba impresionante: se llama ‘Cantor y poeta’, dedicada a Polo Giménez. También hay una chacarera “Chinita tinogasteña’ y una chaya, ‘Voy a vendimiar’, entre otros tantos temas.”
  -Personaje: “Sin lugar a dudas: siempre admiré a Polo Giménez. Mi padre trabajaba de mozo en ‘El Cóndor’, una confitería que estaba por calle San Martín frente a la plaza principal. Allí conoció a Don Polo y cuenta que allí escribió Paisaje de Catamarca.”
 

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