Mercedes Sosa y un disco póstumo

"Deja la vida volar" registra su gira de 2008.
lunes, 04 de octubre de 2010 00:00
lunes, 04 de octubre de 2010 00:00

"Amo cantar. Amo a todos los que cantan. Algunos cantarán bien. otros cantan como pueden. Pero amo el canto”, dice Mercedes Sosa, antes de presentar esa maravilla de canción que es Deja la vida volar .

El tema de Víctor Jara es una de las 17 canciones que dan testimonio, en el nuevo Cd, que lleva el mismo nombre, de algunos pasajes de la gira que la Negra realizó por Europa y la Argentina durante 2008.

Un documento que muestra a la cantante, de cuya muerte se cumple hoy un año, en algunas de las que serían sus últimas presentaciones.

Un registro que rescata esa combinación de entrega, poesía y musicalidad que, a fuerza de amor por el canto, doblegaba el paso del tiempo hasta borrar de escena el desgaste, el cansancio de una artista única.

La selección de canciones que Sosa canta con el cuarteto que forman Popi Spatocco en piano, Jorge Giuliano en guitarra, Carlos Genoni en bajo y Rubén Lobo en percusión arranca con una Zamba para no morir , en la que la cantante cuenta las imágenes que escribió Hamlet Lima Quintana sobre una mínima pero eficiente participación de Spatoco y sus compañeros.

Como la cigarra , con el coro del público, y una grave y vital Yo vengo a ofrecer mi corazón son la antesala de la presentación, fiel a su costumbre, de la canción de “un compositor uruguayo, muy jovencito”, antes de ponerle voz a Me haces bien, de Jorge Drexler.

La lista de invitados del Cd comienza con Franco Luciani , que le pone armónica a Piedra y camino . A continuación, el tema de Jara antecede al otro aporte yupanquiano, Guitarra dímelo tú .

El capítulo brasileño tiene la pluma de Vinicius de Moraes y Chico Buarque en Gente humilde . Himno de su repertorio, Alfonsina y el mar podría ser parámetro de una comparación con el pasado que no tendría razón de ser ante una sociedad de cantante y canción a prueba del paso del tiempo.

Agua, fuego, tierra y viento y Zamba para olvidarte , que junto con A quellas pequeñas cosas formarían parte de Cantora , el legado que la Negra completó antes de su muerte, preceden el bloque tanguero, para el bandoneón de Walter Ríos, en tanto Facundo Guevara ocupa el lugar de Lobo, como también sucede en el tema de Drexler.

Vuelvo al Sur y una desgarrada versión de Los mareados salda las cuentas con la música ciudadana.

Entonces sí, vale la pena escuchar Gracias a la vida con la memoria de aquel regreso del ‘82 a mano. No para comparar, sino para comprobar lo que los años quitan. Pero también lo que dan, que no es poco, y que Sosa supo capitalizar a su favor en su manera de decir, de comunicar y de trascender cualquier tipo de frontera entre los géneros de la música popular. Para el cierre, La Celedonia Batista de Teresa Parodi incorpora a Marcelo Chiodi en aerófono y, una vez más, a Beatriz Muñoz en coros.

María María es apenas la banda de sonido de una despedida que, lamentablemente, es para siempre.

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