"La Mole" Moli ganó el Bailando 2010

El boxeador cordobés venció anoche en la final a Paula Chaves.
martes, 21 de diciembre de 2010 00:00
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En la final de anoche, el boxeador cordobés se quedó con el título del bailarín del año, cumplió el sueño del merendero que recibe a 120 chicos en Bell Ville y se instaló como la nueva gran figura creada por Ideas del Sur. En el año de los mediáticos en danza, la Mole acaparó votos y rating, aportó agua para el molino de Coki Ramírez por un rato y desbancó a Paula Chaves de la final, a pesar de que la modelo se inventó su propio atajo a la fama instantánea, noviazgo con Peter mediante.

Noche de emoción, de jurados en paz, de los finalistas al borde de las lágrimas o sumergidos en ellas. Marcelo Tinelli aportó lo que mejor le salió en el año: fabricar pasos de comedia con lo que tiene a mano. Anoche fue el perfume de la Mole, otra vez. Casi 20 minutos dedicados a tomarle el pelo a la variante marquetinera del boxeador, poniéndoles perfume a todos los que encontraba alrededor de la pista, desde Adrián Suar hasta Hoppe.

Para la Mole, el pico emotivo llegó hacia la mitad del concurso, poco antes de bailar merengue, cuando la producción preparó un clip especial en Villa del Rosario, con su mamá, su hija, la Negra y su hermana, las mujeres de su vida para dar testimonio del valor cordobés. Todas emocionadas, todas conmovidas por la historia del héroe. La Mole sostuvo las lágrimas y recordó a su papá. “Me hubiese gustado que todo esto lo viera mi viejo, que se murió y lo siento todos los días. Me pasan todas estas cosas y siento que me falta él. Lo extraño mucho y siempre lo amé. Fuimos amigos con mi viejo. Sé que tengo el apoyo de mi familia. La Negra que me aguantó lo que nadie. Mi vieja, que siempre le digo, ‘lo que fuiste a parir’. Mi hermana que me hizo conocer a mi mujer. Mi hija que me hizo abuelo y es la que más pone la cara cuando aparecen las cámaras porque los otros se escuenden”. La Mole hasta la médula, hasta último momento, hasta coronarse de gloria.

El público acompañó la circunstancia, con rating y festejos. Antes de la medianoche hubo picos de 42 puntos, mientras el jurado marcaba el empate entre los dos participantes, una votación marcada por la corrección y que dejó en manos del voto telefónico la decisión final sobre el destino del consagrado. Con el triunfo de la Mole, también hubo pirotecnia para celebrarlo en el centro de la ciudad; abrazos y emoción en el Polideportivo de Villa del Rosario, punto de encuentro de los más cercanos y los nuevos fanáticos.

Las llamadas y mensajes de texto también fueron el récord del ciclo. Si Moli sobrevivió 17 nominaciones y Paula Chaves ascendió al podio de las favoritas con el impulso que le valió su telenovela mediática, el duelo final de candidatos tenía que poner al rojo vivo la participación de la gente. Fueron más de un millón 300 mil votos telefónicos y mensajes de texto, repartidos casi por mitades exactas entre la Mole y Paula, 50.24 y 49.76, casi un empate técnico.

Uno a uno pasaron los ritmos en la pista: primero el pop latino, que fue favorable para la Mole, después el reguetón que fue para Paula, seguido de merengue, de nuevo para Fabio, y el axe que se quedó del lado de la modelo. Antes de las 0.30, la votación pasaba el millón cien mil de participaciones y Tinelli echaba leña al fuego mientras decía que la paridad entre los candidatos no estaba del todo definida.

Momento para recordar los sueños, el de Paula para una escuela de educación especial de Lobos, para chicos hipoacúsicos; el de la Mole para el merendero de Teresa Lazo, con el piano en acordes a tono con el sentimiento. Cada uno tuvo sus minutos para defender la causa. Paula con lágrimas y belleza. La Mole con el agradecimiento que devuelve el poder de acción al que lo mira.

Un último clip para repasar el año, los mejores momentos, cada uno de los participantes, los descubrimientos y los papelones. “Es la primera vez que me pasa que no estoy deseando irme ya de vacaciones”, agregó Tinelli, casi sobre el cierre, cuando el marcador de Ibope daba más de 43 puntos de rating, lo más visto del año, un éxito que prometió devolver en abril próximo. El sobre con el nombre del campeón ya estaba en el estudio. Mole en el cielo con papelitos, con la copa en alto y la alegría plena en el pecho. Mole feliz.

Jueces, arte y parte del entretenimiento
El jurado aprovechó la última noche para despedirse con lo que cada uno considera que puede ser una salida elegante. Alfano, con escote dorado, Ricardo Fort con lo de siempre, Pachano bajo una galera transparente, Reina dándole las gracias a todos sus espónsores, Moria eterna, con guantes esmeralda y lengua no tan filosa.

Tinelli devolvió gentilezas con polémicas, con devoluciones y declaración de admiración eterna. También hubo clip especial para ellos, construidos como los personajes casi de caricatura a los que se prestaron durante todo el año, con sus pieles, sus excesos, aristas y escándalos. A los presentes y los sustituidos, Carmen Barbieri y Valeria Lynch, Marcelo Polino, Luis Ventura. Para Reina lo mejor de 2010 fue el humor de Tinelli.

“Pusiste algo que alegró los corazones. Este año fue la frutilla de la torta, el humor, alegría y energía que entregaste a los hogares de Argentina”. Pachano agradeció el permiso para la catarsis, para hablar de Sida. “Lo que me pasó en este panel es para que la gente entienda que el HIV es una enfermedad que podemos tener todos y que se puede vivir con ella”. Moria, que según Tinelli, es como el sol porque siempre está. “Hemos tenido un jurado de lujo que acompañó este gran show, más allá de algunas cosas que no estuvieron tan buenas”, dijo el conductor, mientras cada uno respondía con besos al aire, con sonrisas perfectas.

Sin correrse nunca del todo del límite difuso que los separa del personaje que componen en el estrado, los jueces aportaron la cuota que alimentó el show con excentricidad y glamour.

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