“Igualita a mí”, una comedia diferente

La nueva dupla del cine argentino

El es un playboy de 41 años que de la noche a la mañana descubre que tiene una hija (Florencia Bertotti), que va a convertirlo en abuelo.
jueves, 12 de agosto de 2010 · 00:00

Adrián Suar y Florencia Bertotti forman una dupla divertida. De a ratos cuesta hablar en serio con tanta risa en el ambiente. Pero lo logran. Ambos protagonizan “Igualita a mí”, el film que llega hoy a todos los cines, una comedia dirigida por Diego Kaplan (“Sabes nadar?”), producida por Patagonik, con una destacada actuación de Claudia Fontán.
Es la primera vez que Suar y Bertotti filman juntos. ¿El resultado? “Felicidad”, dirá Adrián. “Ella tiene un estilo muy particular, muy Bertotti, y yo sentía que la química entre nosotros iba a potenciarnos, que no iba a ir a menos”.
“Igualita a mí” cuenta la historia de Freddy (Adrián Suar), un soltero de 41 años, sin hijos y que vive de noche. Es el arquetipo del playboy, sin un trabajo fijo y eterno seductor de veinteañeras. Una noche, Freddy conoce a Aylín (Florencia Bertotti). Creyendo estar frente a una nueva conquista, se encuentra con la sorpresa de que Aylín es su hija y que, además, va a ser abuelo.Esto, obviamente, le cambiará la vida cuando menos lo pensaba.
Parecidos pero no idénticos, diferentes pero no tanto, los dos -con quince años de diferencia- reconocen que es fácil trabajar con el otro y que lo disfrutan. ¿Qué tienen de “igualitos” Suar y Bertotti? La pregunta vuelve a desatar risas, recuerdos de la filmación, una escena en particular que finalmente no quedó en la película, en la que los actores se pellizcaban las mejillas. Se superponen al hablar, se miran cómplices, él la cuida, ella se deja y se vuelven a reir. Flor es la que contesta. “Tenemos un detalle igualito que lo descubrimos en la peli: esta suerte de ‘petit cachets’ que portamos, nuestras pequeñas mejillas”.
En la película, el personaje de Suar está siempre al borde del ridículo, es un tipo inmaduro, que no se compromete afectivamente con nadie y obsesivo con algunos cuidados personales. Una especie de Isidoro Cañones.

- ¿En quién te inspiraste?
- En esos personajes de la noche que uno siempre conoce y que son entre divertidos y patéticos. Y a la vez entrañables. Hicimos un cóctel con lo mejor y lo peor de ellos.
En el caso de Bertotti, últimamente enfocada al público infantil/adolescente, hubo que componer a Aylín lejos de Niní y Floricienta. Incluso de Valeria, la recordada hermana de los Marquesi en “Son amores”. “Aylín tiene la particularidad de mostrar aplomo, ser alguien que viene del interior (El Bolsón), con otro timing, otro ritmo y percepción, otro tiempo para incorporar cosas nuevas. Fui construyéndola de menos a más, hasta hacerla verdadera y creíble”.
- Su llegada le cambia la vida a Freddy. ¿Les pasó que algún hecho puntual les haya hecho ver la vida de otra manera?
Adrian: Sí, definitivamente. La llegada de un hijo marca un antes y un después en la vida. Para mí hay muchas cosas más: un programa determinado, una relación. Pero para ponerles un orden, el hijo me parece que es la más fuerte.
Flor está de acuerdo. “Nada vuelve a ser igual después de tener un hijo”. Y palabras van, palabras vienen, aparece nuevamente el tema de la paternidad. “Me gustaría tener otro hijo”, se sincera Suar. “Pobrecita si es nena”, acota Florencia entre risas. “Me encantaría tener una hija mujer”, dispara él. Grabado y anotado.

Adrián, ¿cómo vivís el paso del tiempo, alguna semejanza con Freddy?
Yo lo llevo bien. El ser humano tiene como una resistencia natural al paso del tiempo, lo que pasa es que hay grados. Yo tengo un grado normal, puedo convivir con eso. Siempre hay momentos de la vida que te dejan un lindo recuerdo, pero no estoy aferrado a nada. Para mí, los 40 son una gran edad, y si me preguntás, me quedaría en ésta, no desearía ir para atrás. Ni tampoco para adelante. Sobre todo eso.

En la película hay momentos para divertirse y otros para emocionarse. ¿Cuál de las dos veredas sienten ustedes que transitan mejor?
Adrián: Yo la comedia, seguro. No es que no pueda hacer drama, pero tengo más valores para la comedia.
Florencia: La comedia me encanta y me deja divertirme mientras la hago. Y como a mí me importa mucho cómo la paso cuando trabajo, eso pesa. Suena un poco infantil lo que estoy diciendo, pero es la verdad.
Hace casi diez años que Florencia Bertotti no hace cine, lo último fue “Déjala correr” (2001), protagonizada por Nicolás Cabré y Julieta Díaz. “El cine es bárbaro, para todo hay más tiempo, más preparación. Me encantaría ir por más, fue como redescubrirlo”, dice. El, en cambio, aparece con una película cada dos años. La última fue “Un novio para mi mujer” (2008), junto a Valeria Bertuccelli. “Probablemente, y si aparece una linda historia, en dos años veas la próxima”, desliza.

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