A telón abierto

viernes, 14 de diciembre de 2018 00:00
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La vida lo encuentra hoy, a los 82 años y nada más y nada menos que con 70 de trayectoria artística, con la hidalguía de poder contar y exhibir que jamás transó sus ideales y convicciones para hacer del folclore la pasión de su existencia. Tomás Lídoro Caro sintetiza el mejor ejemplo de aquella obra llevada al cine (“El reposo del guerrero”) y si bien está dispuesto a seguir creando y andando por la huella que él mismo fue marcando con esa herramienta que son  las cuerdas de su guitarra, hoy tiene la paz y la sabiduría de un largo tiempo dedicado a llevar su canto y su poesía por toda la geografía nacional. “Soy un árbol de raíces profundas”, dice con indisimulado orgullo el hombre de sonrisa buena y diálogo amistoso con el que compartimos un café, a lo que agrega: “pude decirle no a las modas pasajeras que el folclore fue teniendo a través de los años”. Le hizo lugar a la nostalgia para hablarnos que vio la luz en Fuerte Quemado (Santa María), por lo que se siente plenamente identificado con los valles calchaquíes. “Bien vallisto”, para mayores datos. Después de obtener, por sobrados méritos el carnet de “caminante del folclore”, ese que le permitió compartir cartelera con lo más selecto del cancionero popular de nuestro país, Don Tomás se encuentra radicado en Catamarca desde hace dos años. Se identifica plenamente con el folclore de “tierra adentro” y esa fue la senda elegida y transitada durante siete décadas, dejando de lado los ofrecimientos oportunistas de someterse al aplauso fácil interpretando las canciones que están en boca de todos y que después pasan fácilmente al olvido. Fiel a sus sentimientos, jamás se apartó del camino elegido.
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   Don Tomás Caro guarda un enorme respeto y cariño por figuras catamarqueñas como Atuto Mercau Soria (“recuerdo los encuentros hermosos vividos hace muchos años en la Casa de Catamarca, en Buenos Aires”), Margarita Palacios (“compartimos muchas e inolvidables peñas en distintos locales porteños”) y Selva Gigena (“las guitarreadas en su casa han quedado para siempre en mi memoria”). Su rica discografía folclórica incluye composiciones de su autoría, en las que se destacada su claridad conceptual y vocal a la hora de los recitados. Pero también Catamarca está presente en su generoso repertorio: en su obra “Nostalgia de provincianía” incluye “Mi zambita de ausencia” de Manuel Acosta Villafañe; en “A los tesoros del indio” ha grabado Paisaje de Catamarca (Polo Giménez), Vamos a chayar (Atuto Mercau Soria) y en “Canciones para Usted” incorporó Catamarca (zamba de Ramón Luna y Manuel Acosta Villafañe), Pachamama (vidala de Manuel Acosta Villafañe) y Vidala del Culampajá. En este disco se destaca una de sus últimas creaciones: Canto al Cristo campesino. A todo esto, debemos señalar que con fecha 15 de septiembre de 2017, la Secretaría de Cultura de Catamarca declaró, mediante resolución interna, de interés cultural al ciclo artístico-cultural “Homenaje y recordación a todos los poetas que alimentaron mi canto”, que tiene como protagonista a Tomás Caro. Hoy, el cantor de larga trayectoria se encuentra jubilado como ferroviario y tuvo la feliz idea de crear un disco denominado “Rieles argentinos”, con doce temas de su autoría, entre los que se cuentan “Trencito catamarqueño” y “La estación de Saujil”.
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    Con la paz del deber cumplido, Don Tomás Caro atesora una voluminosa carpeta de recuerdos y testimonios que certifican que hizo canto al andar. “Tal vez mi canto sea apenas un punto en la montaña”, reflexiona con la humildad de los que saben ser humildes más allá de los logros alcanzados. Pero quienes lo conocen y lo escucharon, sea como solista o como cuando formó parte de “Los vidaleros” allá por la década del ´60, saben que representa a una montaña de puntos sobresalientes en el marco de una carrera que parece no tener fin. De un largo recorrido en cientos de escenarios junto a los referentes más importantes del folclore nacional. El hombre que manifiesta su gratitud a al santamariano Viterman Contreras por haber “despertado en mí el amor por el folclore”, según manifiesta con un gesto de enorme reconocimiento. Lo recomendamos: a los que gustan del cancionero folclórico y escuchan nombrar a Tomás Caro, hagan un alto en la huella y escúchenlo con mucha atención. No se va a arrepentir. Nosotros ya nos dimos ese gustazo. Es folclore y sentimiento en estado puro. Hasta el viernes.

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Comentarios

14/12/2018 | 07:57
#1
Excelente persona..cálido,humilde y digno.Y como cantante ..un deleite...su voz lleva a lo ancestral...Un ejemplo a seguir

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