Inesperado

Martín Bossi reveló por qué festejó a puro baile la muerte de su padre

El actor y humorista habló con la prensa sobre uno de los momentos bisagras en su vida.
viernes, 5 de enero de 2024 13:00
viernes, 5 de enero de 2024 13:00

En una profunda entrevista con Teleshow, Martín Bossi recordó su infancia, desde sus momentos más felices hasta los tristes. Sin embargo, hizo especial énfasis en su padre y el polémico duelo que realizó tras la esperada muerte del mismo.

“Para él la vida era: ‘Debes ser arquitecto o tenista’. Hay que tener bien sabido el Himno Nacional, venerar al presidente de turno, al Papa de Roma y a la Santa Patria. Sólo se admite una religión (en suerte la católica), un tipo de amor y una sexualidad” comenzó.

Y agregó: “Y yo rompí cualquier esquema. Ya desde muy chico empecé a sospechar de todo y a poner todo ese todo en permanente cuestión. Entonces me dije: ‘La cosa parece estar armada para que no seamos felices y yo quiero buscar la felicidad’”.

“Papá, enseñándome el arte del trabajo, siempre me decía ‘Repetición es reputación’. ¡Revés, revés, revés contra el frontón! Drives y saques durante dos horas. ‘Cuanto más perseveres, más prestigio vas a ganar’, me indicaba él, que supo ser un gran y muy reconocido tenista”, sumó.

“Un día me vio durmiendo la siesta. Yo tenía 13 años y me levantó a los gritos: ‘¡A tu edad yo no dormía ni de noche!’. Eso momento me quedó tan marcado que tal vez sea la razón por la que me obsesiono con los ensayos hasta entrada la madrugada”, señaló Bossi.

“A los 5 años ya me decía: ‘¡Vos sos un fracaso!’. ¿Entendés lo que eso significa? Por ahí iba a un acto en el jardín de infantes y tiraba un: ‘¡Ponete firme! Mirá cómo está parado… Sos un desastre. ¡Vos ya fracasaste!’. ¿Te das cuenta? Yo fui el ‘fracasador’ más joven de la historia”, añadió.

Sobre la muerte de su padre, Martín destacó: “Cuando me enteré de que indefectiblemente mi viejo se moriría me subí a mi 147 rojo y puse Wadu Wadu (Virus) al palo. Y me fui. Anduve y anduve, pensando: ‘Si a este tipo, que pasó su vida preocupado por todo, se le termina a los 47, no puedo permitirme dilapidar un segundo de la mía’”.

“Y cuando finalmente partió, fui hasta la puerta del boliche. El patovica me dijo: ‘Pase señor’. Me acomodé el pelo, me subí al parlante… ¡Y a bailar! Arranqué la fiesta”. De cara a la finitud, Martín se juró ser un “consumidor empedernido de vida y con los ojos bien abiertos”, cerró.

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