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Cae el Muro de Berlín

El 9 de noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín, un muro de unos 50 kilómetros de largo y 4 de alto que durante 28 años dividió a Berlín Occidental de la República Democrática Alemana (RDA). Su eliminación significó el fin del régimen de la RDA y de los regímenes comunistas en Europa Oriental.
lunes, 08 de noviembre de 2010 00:00
lunes, 08 de noviembre de 2010 00:00

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial –en 1949– , la República Alemana, que hasta ese entonces había esto formada por un sólo estado, se dividió en dos. Por un lado, quedó la República Federal Alemana o Alemania Occidental y por el otro la República Democrática Alemana o Alemania Oriental.

Mientras que la República Democrática era socialista, la Federal tenía un gobierno democrático.

La noche del 13 de agosto de 1961, soldados de la República Democrática construyeron fortificaciones que muy pronto se transformaron en un muro de hormigón de 47 kilómetros de largo por 4 metros de de alto que rodeaba la parte occidental de Berlín, la capital alemana. La excusa para la construcción del muro era la defensa, pero la realidad era que pretendían que los ciudadanos de la República Democrática no se escaparan del país.

Durante los casi treinta años que permaneció construido, varias personas murieron intentando escapar y el muro se transformó en un símbolo de la Guerra Fría que mantuvieron Estados Unidos y la ex URSS. Los ciudadanos intentaron escapar de muchos modos: a través de túneles o saltando el muro desde ventanas cercanas. Algunos lograron salir, otros fueron encarcelados o murieron en el intento.

En 1989, con la caída del régimen socialista en Rusia, también cayó el muro de Berlín. La unificación total de las dos Alemanias se logró el 3 de octubre de 1990.

La economía en los años del muro: El régimen socialista nacionalizó todas las fuentes de producción en la República Democrática Alemana. Su desarrollo fue casi netamente agrario.

La República Federal Alemana, en cambio, logró un alto nivel de desarrollo industrial y llegó a ser una de las primeras potencias mundiales.

Entre 1989 y 1991, el mundo experimentó, en secuencia rápida, una serie de acontecimientos drásticos (la caída del Muro de Berlín, la reunificación de las dos Alemanias, el estallido interno de la Unión Soviética, el término del Pacto de Varsovia y la guerra en la antigua Yugoslavia), que resultó en los siguientes hechos:

Fin de la guerra fría y del mundo bipolar, emergiendo los Estados Unidos como potencia hegemónica. Los Estados Unidos de América reunió 28 naciones aliadas y obtuvo permiso de la O.N.U. para sacar las tropas iraquíes del territorio de Kuwait en caso de que las mismas no se retiraran de sus fronteras antes del 15 de enero de 1991. La Guerra del Golfo duró desde el 16 de enero al 27 de febrero de 1991 con la rendición incondicional de Iraq.

El inicio de las reivindicaciones del Japón y Alemania, grandes potencias económicas, pero alejadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial de las decisiones políticas mundiales. El Japón, al recibir la negativa de Rusia de devolver las islas Curiles, ciertamente reevaluará su estructura militar, hoy limitada al 1% de su PBI por disposición constitucional impuesta por los Estados Unidos durante la ocupación al final de la Segunda Guerra Mundial.

Alemania reivindicó la retirada de las tropas de la OTAN de su territorio, ya que no existe amenaza justificada. Ambos, Japón y Alemania, desean tomar asiento como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. No se justifica tomar parte del "Grupo de los Siete" (líderes de las naciones más industrializadas) si no se tiene la contrapartida del poder político, a través del poder del veto, en el órgano de mayor representación política en el planeta. Tal reivindicación causó el pronunciamiento de los 108 países del Movimiento No-Alineado, reunidos en Indonesia en septiembre de 1992, manifestando preocupación con el ingreso de esas naciones como miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Formación de mega-bloques económicos y políticos. La formación del NAFTA, conformado por los Estados Unidos, Canadá y México, sorprendió a los países de América del Sur pues se constituía otro mega-bloque económico en el eje Norte-Norte. Por ello se concibió la creación del MERCOSUR, del cual formaban parte inicialmente Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y ahora Chile. La posibilidad de formación de nuevos mega-bloques económicos (en el sudeste asiático encabezado por Japón, en el Oriente Medio a través de la identificación islámica, arrastrando las repúblicas islámicas a la ex-URSS y otros) es seria en relación a la perturbación que podría producir en las relaciones internacionales.

Interferencia cada vez mayor de la O.N.U., a través del Consejo de Seguridad, en las querellas regionales con el consecuente aumento del número de tropas y el número de "Peace Keeping Forces" (Fuerzas de Mantenimiento de la Paz).

Se ha observado que las sociedades del primer mundo ya no aceptan con facilidad que sus hijos sean enviados a regiones de conflicto, aumentando así los efectivos de los países en desarrollo, siendo una paradoja la gran presencia de sudamericanos tratando de hacer la paz en tierras europeas.

Más información sobre el Muro de Berlín.

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