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Se inaugura la comunicación telegráfica.

Desde la antigüedad, las personas recurrieron a señales ópticas (espejos y antorchas), acústicas (tambores y clarines) y palomas mensajeras para conseguir que la palabra humana llegara a lugares distantes. La ansiedad por alcanzar esta comunicación a larga distancia se intensificó hacia fines del siglo XVIII.
lunes, 20 de septiembre de 2010 00:00
lunes, 20 de septiembre de 2010 00:00

En el siglo XIX, el Estado liberal argentino fue favorable en general a la incorporación y difusión de innovaciones tecnológicas y, a la vez, fue uno de los primeros agentes en adoptar dichas innovaciones. Aunque su papel fue fundamental, no estuvo solo a la hora de adoptar las innovaciones sino que contó con el apoyo de los intereses locales, y al mismo tiempo con las acciones de los innovadores individuales.
El desarrollo de la red telegráfica en la Argentina también estuvo alentado y sostenido por el Estado. Fue durante la presidencia del sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) que desde el Ministerio del Interior, a cargo de Dalmacio Vélez Sársfield, se inició la instalación de la red telegráfica en este país. No obstante, no es de nuestro interés en este trabajo analizar el tendido de la red telegráfica ni de las vías férreas o camineras en todo el país, el estudio se centrará en la proyección de estas innovaciones hacia los ámbitos fronterizos para intentar comprender sus diferentes funciones en la construcción del Estado.

El objetivo de esta comunicación es observar, por un lado, las estrategias que fueron activadas por el Estado argentino en formación para lograr una presencia material y simbólica (como formas de apropiación y de incorporación) en los alejados territorios cordilleranos de difícil control como los valles andinos, espacios laberínticos por la presencia de la cordillera pero que, al mismo tiempo, fueron una importante fuente de recursos económicos y lugar de paso hacia Chile y Bolivia. Por otro lado, interesa destacar los resultados de dichas acciones. En este contexto, los grupos ilustrados dirigentes de la nación, con importantes intereses y recursos económicos, reforzaron sus alianzas con los grupos gobernantes a escala local e impulsaron innovaciones tecnológicas sobre el territorio. Éstas permitieron un mejor aprovechamiento de las rutas comerciales y, al mismo tiempo, un aumento de la presencia estatal reflejada en dichas obras, que pretendieron reforzar el sentimiento de pertenencia a la nación. Tanto comerciantes y empresarios particulares como el mismo Estado se unieron en la planificación y en la construcción de caminos y vías férreas entre Argentina y Chile y, también, en la instalación telegráfica con el objetivo de mejorar el tráfico comercial y llevar el "progreso". A su vez lo anterior fue realizado con la firme voluntad de "controlar" y "ordenar" este ámbito en los principios de las naciones civilizadas.

Más información sobre el Telégrafo en Argentina.

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