El Papa apuntó a las multinacionales y a los gobiernos que dan espacio a los intereses colonizadores

Francisco critica a explotadores del Amazonas

No reconoció el derecho al diaconado de las mujeres como tampoco el casamiento de los curas.
viernes, 14 de febrero de 2020 00:35
viernes, 14 de febrero de 2020 00:35

En su Exhortación Apostólica “Querida Amazonia”, difundida el miércoles por la Santa Sede, el papa Francisco dio algunas directrices claras para afrontar la situación amazónica que se había abordado en el sínodo de obispos realizado en el Vaticano en octubre pasado, pero evitó aceptar algunas de sus propuestas, las que más polémicas habían desatado, como el sacerdocio para indígenas casados y el diaconado (primer nivel de la ordenación sacerdotal) para las mujeres. 

En los 111 puntos tocados en los cuatro capítulos de la Exhortación Apostólica, el Papa, como de hecho lo haría un sociólogo, abordó no solo temas religiosos, sino aspectos económicos, políticos y ecológicos para permitir un mejor marco teórico de comprensión de los problemas que acongojan a la Amazonia, un territorio que incumbe a nueve países de América Latina.

“Nuestro sueño es el de una Amazonia que integre y promueva a todos sus habitantes para que puedan consolidar el buen vivir”, escribió Francisco, que además criticó los “intereses colonizadores” que se expanden legal e ilegalmente, sobre todo en la explotación de madera y minería, que han ido “acorralando y expulsando” a los pueblos indígenas, los que a su vez se ven obligados a migrar hacia las ciudades donde son “esclavizados” a todo nivel. “La disparidad de poder es enorme -continuó Francisco-. Los débiles no tienen recursos para defenderse, mientras el ganador sigue llevándose todo, los pueblos pobres permanecen siempre pobres y los ricos se hacen cada vez más ricos”. 

Las críticas del Papa no fueron solo contra las empresas multinacionales que explotan el Amazonas, sino también contra los gobiernos que autorizan esa explotación. “Cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata”, escribió Francisco, recordando la penalización de las protestas, la eliminación de algunos indígenas que se oponían a los proyectos, la creación intencional de incendios forestales, la corrupción de políticos además de las graves violaciones de los derechos humanos, de nuevas esclavitudes que afectan especialmente a las mujeres, de la peste del narcotráfico y de la trata de personas que se aprovecha de quienes fueron expulsados de su contexto cultural.

El papa Francisco, como lo había hecho ya anteriormente, en la Exhortación Apostólica reconoció que “no siempre” los misioneros de la Iglesia que trabajaron en esa área estuvieron del lado de los oprimidos. “Me avergüenzo y una vez más pido humildemente perdón”, no solo por las ofensas a la Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. También criticó la “corrupción” existente en América Latina, sin excluir que la Iglesia a veces puede haber estado implicada, “guardando el silencio a cambio de ayudas económicas”.

 

No a los curas casados ni a las mujeres diáconos

Respecto a los dos temas polémicos -criticados por los sectores más conservadores de la Iglesia que acusaron al documento preparatorio del Sínodo como “herético” por ese motivo- habían salido a relucir por la escasez de sacerdotes que hay en esas tierras lo que hace que los católicos puedan tomar la comunión sólo una o dos veces por año.

En la Exhortación Apostólica el Papa reconoció que “La pastoral de la Iglesia tiene en la Amazonia una presencia precaria, debida en parte a la inmensa extensión territorial con muchos lugares de difícil acceso, gran diversidad cultural, serios problemas sociales y la propia opción de algunos pueblos de recluirse. Esto no puede dejarnos indiferentes y exige de la Iglesia una respuesta específica y valiente”. Pero al mismo tiempo subrayó que “el modo de configurar la vida y el ejercicio del ministerio de los sacerdotes no es monolítico y adquiere diversos matices en distintos lugares de la tierra”, pero que “solo él puede presidir la Eucaristía. Esta es su función específica, principal e indeleble”.

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Comentarios

14/2/2020 | 07:42
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Bueno si... quien tiene hambre?